Aprovecho esta pequeña pausa narrativa para agradecer los comentarios elogiosos que reciben estas crónicas finalistas. Parecen ser uno de los mayores hits de este blog, que todavía me sorprende incluso cuando más seguro estoy de que no da para más.
Como decía, antes de pasar al último tramo de mi carrera, quisiera hacer una revisión muy global de esos objetos indefinibles que ocuparon tanto espacio en mi vida (y que posiblemente, aunque de forma algo modificada, lo seguirán ocupando): las monografías.
Esta es la lista, sin ningún orden preciso:
1) Para Literatura Inglesa, escribí sobre las obras romanas de Shakespeare (básicamente
Coriolano,
Julio César y
Antonio y Cleopatra), concentrándome en el uso de la retórica.
2) Para Siglo XX, hice un trabajo comparativo sobre los relatos cortos de Beckett y
El uruguayo y
El baile de las locas de Copi.
3) Para Literatura Norteamericana, una monografía sobre la creación de experiencias alternativas a la realidad por parte de los personajes de Henry James en
Otra vuelta de tuerca y
Los papeles de Aspern.
4) Para Literatura Española I, escribí sobre
Los milagros de nuestra señora de Berceo y
El libro del Caballero Zifar (anónimo) en relación a la construcción del maravilloso cristiano y lo fantástico.
5) Para Literatura Argentina I, un trabajo muy flojo sobre las crónicas de Mansilla en su experiencia con los Ranqueles.
6) Para Gramática Textual, una monografía que es casi un parcial largo en el que analizaba cohesión en un texto de Barthes, Jijiji de los Redondos y "Sin" de Beckett
7) Para Literatura del siglo XIX, escribí sobre la representación del concepto de Naturaleza en varias obras del Marqués de Sade.
8) Para el seminario sobre el Amor en la Edad Media y el Renacimiento, escribí un retorcido trabajo de comparación entre el Marqués de Sade y Diego de San Pedro.
9) Para el seminario sobre teoría literaria en la Edad Media, un trabajo sobre las variaciones del sentido literal en distintos autores de la hermenéutica cristiana medieval.
10) Para el seminario sobre Beckett, escribí sobre la representación de la subjetividad mediante dispositivos escénicos varios.
11) Para el seminario de Vedda, trabajé la figura del superhombre en Jack London (
El lobo de Mar) y Julio Verne (
20.000 leguas de viaje submarino y
La isla misteriosa)
12) Para el seminario de Erasmo escribí sobre el uso de recursos satíricos en algunos
Coloquios, La querella de la paz, y
El elogio de la locura.
13) Para Latinoamericana I analicé el erotismo y la modernidad en los
Versos sencillos de Martí.
14) Para Teoría II, escribí sobre el lugar del narrador y sus atributos en
El común olvido de Silvia Molloy y
La escritura o la vida de Semprún.
15) Para Teoría III, hice un trabajo sobre
Dormir al sol de Bioy Casares en relación a la representación de la ciencia.
Mucho podría decirse de este conjunto tan heterogéneo (aunque no más heterogéneo que el de cualquiera, seguramente). No voy a intentar escribir un mini manual de como hacer una monografía (aunque me fue bien en todas, siendo el 8 en la de literatura argentina I la nota más baja que obtuve en un trabajo de este tipo), porque la verdad es que no tengo tan claro que es o que no debe ser una monografía. Yo diría que en relación a las mías, puedo mirarlas ahora a cierta distancia e identificar algunas de sus virtudes y algunos de sus vicios más recurrentes:
virtudes:
- siempre fui bastante exhaustivo y ya desde las primeras me preocupé por trabajar con bibliografía (ya sea crítica o literaria) que no estuviera incluída en la cursada; el mejor ejemplo de esto son mis monografías sobre Sade, en particular la que hice para siglo XIX abarcaba un campo filosófico bastante considerable que nunca fue trabajado en clase.
- casi todas mis monografías ganan por los detalles, por observaciones no demasiado tajantes que van construyendo -en los mejores casos- un corpúsculo de comentarios que exceden lo que figura en la bibliografía y que a veces pueden llegar a tener cierto vuelo, aunque claro, sin exagerar.
vicios (el tema de mis vicios es que como nunca me causaron problemas para aprobar con buena nota, nunca me dediqué sistemáticamente a modificarlos, y algunos de ellos no sólo no se corrigieron sino que empeoraron gradualmente con los años)
- hipótesis poco firmes: si bien en todos los trabajos me preocupé por dar al menos la apariencia de una hipótesis a probar, lo cierto es que la mayoría de mis monografías funcionan más alrededor de ejes que de afirmaciones refutables; me gusta tomar un fenómeno y analizar sus variaciones, pero esa metodología no se corresponde demasiado bien con una conclusión fuerte y asertiva, y eso es algo que una buena monografía en principio debería tener
- extensión: la mayoría de mis monografías rondan las 20 páginas pese a que suelen sugerir que no pase de 15; la más larga de todas fue la del seminario de teoría medieval, con 24 páginas; conozco gente que se ha pasado mucho más de todas formas
- maquillaje bibliográfico: si bien siempre soy más o menos exhaustivo con la bibliografía, soy un poco desorganizado y tiende a pasar que me pongo a escribir todo luego de una primera lectura, y después hago la segunda cuando ya no tengo más ganas de hacer cambios sustanciales a mi trabajo; en los casos más débiles esto resulta en un uso poco productivo de la bibliografía crítica que se manifiesta en un par de citas innecesarias o notas al pie; en otros lo disimulé bastante bien
- relativa falta de valor: lo más loco que hice con un trabajo de este tipo fue lo de Sade y Diego de San Pedro; fuera de eso nunca me propuse romper (o siquiera expandir) límites; mis temas no son demasiado originales
- falta de precisión en los detalles de redacción: si bien estoy bastante seguro que a grandes rasgos mi redacción es buena, lo cierto es que no soy muy atento con los detalles, y muchas veces me ha pasado descubrir que una monografía que yo creía recontra revisada tiene errores muy estúpidos, incluso en lugares clave como la primera página, por ejemplo. no es raro que exagere con el uso de modalizadores del estilo "claramente" y ese tipo de cosas.
...bien, creo que eso es todo. Algunos me piden que suba monografías, me llama la atención, la verdad es que de divertidas no tienen nada. Sin embargo, si se sienten demasiado curiosos, pueden leer la que escribí sobre Beckett (la antepenúltima de la carrera)
en la página del seminario de Laura Cerrato. No digo que sea la mejor que hice pero está entre las que yo considero pasables.
el libro que más veces usé en mis monografías es sin duda
Anatomy of Criticism de Northrop Frye, mi comodín; creo que no lo leí entero todavía, si lo hice, no fue de un tirón; pero metés la mano ahí y algo te sale, aunque sea una sola frase, es como un panal de miel
seguimos mañana con la Parte 7; agradezco de nuevo las felicitaciones recibidas
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