volviendo a mi casa en taxi desde lo de mi abuela, le dije a mi hermano:
-pensar que si ahora llego y la de didáctica me dice que no hace falta nada más, y sorpresivamente Ciordia me avisa que ya corrigió la monografía y está todo bien... ya hoy mismo podría considerarme licenciado y profesor
no, eso no sucedió, incluso al contrario, la de didáctica me dio una última consigna que si bien dista de ser faraónica, me llevará un par de días y angustias, por lo menos, ya que la escritura didáctica es mi mayor fracaso académico
en cambio, lo que ha sido práctico en didáctica no me molestó, y hasta me atrevería a decir que fue bastante interesante. Fueron 3 experiencias: entrevista a profesor y observaciones en didáctica general (realizadas en el colegio del club comunicaciones, en 4to año), observaciones en la primera mitad de didáctica especial (en el Liceo 4, también 4to año), y finalmente las observaciones y prácticas finales, que hoy terminé (en el Liceo 1, 2do año), junto a mi pareja pedagógica
hoy ya volví a ser un soltero pedagógico, aunque todavía tenemos que presentarnos frente a algún jurado
ya escribí algo de las prácticas en el Liceo 1, y quizás no tenga nada muy interesante que decir, pero decidí postear al respecto igual, si más no sea para que quede un registro acá, ya que sé que no voy a volver sobre los textos que redacté para la materia
Romina (mi ex pareja pedagógica) y yo sabíamos de entrada que el curso que nos tocó tenía fama de ser medio muerto, es decir, tranquilo pero también opaco, gris. El profesor titular, un hombre correcto y amable que sólo en una ocasión nos mostró las garras (a mí particularmente), parecía totalmente adecuado para esa situación. La cantidad de ejercicios de cohesión y coherencia que les daba por clase era inversamente proporcional al contenido teórico.
Frente a esto, la propuesta era caer con un bombardeo multimediático, dialogado, copadísimo, creativo y desestructurante. Por fortuna nos tocó un tema -no lo elegimos nosotros- que facilitaba todo eso: el género fantástico.
así que de entrada Romina los hizo poner los bancos en ronda y les pasó imágenes relacionadas con milagros, acontecimientos mitológicos y fantasías extravagantes, casi todas medievales o renacentistas; yo a eso le agregué una de The Filth de Grant Morrison, la tapa de Rust in Peace de Megadeth, un cancerbero dibujado por el hijo de Breccia y algo medio abstracto de Sutherland.
El día siguiente, yo les llevé fragmentos de una tragedia griega, de un relato fantasioso caballeresco, de novela gótica y de ciencia ficción, y pasamos una buena parte de la clase hablando de cine.
Luego, un cuento de Lovecraft, El ceremonial.
Al día siguiente, una canción instrumental de Metallica (Call of Ktulu), y dos versiones en formato comic del cuento de Lovecraft.
Finalmente, les pedimos que escribieran un cuento fantástico. Y hoy, última clase, llevamos algunos fragmentos y yo leí uno entero que me había parecido especialmente interesante.
¿Qué pasó con todas estas cosas?. Desde ya, es imposible saberlo. Fue gratificante que al menos algunos mostraran un indudable interés, aunque en general fue difícil hacerlos hablar, y esa sensación básica y fundamental del docente (en todos los niveles posibles, claro está) de estar rebotando en el vacío se repitió en más de un caso, sobre todo hoy, cuando quisimos que nos dieran alguna opinión sobre las clases, prácticamente sin ningún resultado.
Ahí está, naturalmente, el asunto, el Otro absoluto y todo eso. Los adolescentes son, se sabe, objetos extraños. Estos chicos nacieron por ejemplo 10 años después que yo, es decir, a mediados de los 90, es decir que todo es viejo para ellos. Sólo en el caso del cine pude comprobar que varios conocían películas de terror claramente anteriores a su nacimiento. No tengo ni idea sobre la música que escuchan, salvo que no es Metallica y que no pude comprobar ninguna reacción en particular cuando me referí al uso que hacen las bandas de rock de la imaginería lovecraftiana.
Cuando mencioné la existencia del juego "Call of Chtulu", un chico dijo que se lo iba a bajar. Ese día estaba presente mi profesora de prácticos de didáctica. A la salida me dijo que eso sólo ya era un indicio excelente. En total, creo que los hice reír dos veces, sin realmente proponérmelo. La primera fue después de pasarles el tema de Metallica y un fragmento breve de O Fortuna de Orf. Dije algo sobre como se utiliza esa música en las películas de terror y agregué que "no esperaríamos ver a Heidi saltar por las praderas con esto de fondo". Risas. La segunda fue hoy, el título del cuento producido por ellos que elegí para leer era "Jarjachos". Escribí la palabra en el pizarrón y les pregunté si sabían qué significa y me dijeron que no. Yo dije que yo tampoco y de nuevo, risas.
Tuve que cuidarme en un par de ocasiones para que no se notara si me temblaban un poco (nunca demasiado igual) las manos, por ejemplo, cuando leía algo no lo sostenía en el aire, lo apoyaba sobre el pupitre, aun estando yo de pie.
El nivel de agresión fue igual a 0. Y aunque a veces se dispersaban un poco, nunca fue necesaria realmente la disciplina. Por eso es que generalizar en base a estas semanas de práctica es imposible. Si de todas formas lo hiciera, tendría que decir que no me sentí mal y que la idea de probar dar clases como forma de vida el año próximo -en principio, mientras me pongo seriamente a pensar en un área de investigación en la que pueda desarrollarme- me parece a grandes rasgos atractiva.
ahora, un auténtico último esfuerzo y a escribir lo que quieran que escriba para liquidar el trámite y recibirme de una vez
me instalé The Longest Journey en la PC y ardo en deseos de empezarlo
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