caminando por el pasillo de
la tercera, asomándome a las puertas de pequeños cuartos de interrogación, hasta finalmente entrar en uno, no pude evitar sentir que caí en la trampa; esto no es un instituto lacaniano que ofrece asistencia psicoanalítica a un precio moderado: esto es la Institución. al final, ni bien bajé un poco las defensas, ese nudo imaginario que existe entre la homosexualidad y el psicoanálisis me atrapó
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¿cuando fue que sucedió?, una mañana, hace menos de una semana, me desperté algo bajoneado, me miré en el espejo del baño y me dije: ok, está bien, es evidente que tu capacidad de autoanálisis te ha permitido a lo largo de los años trazar una serie de cartografías muy detalladas, un sistema de riego relativamente efectivo y un paisaje, aunque algo desolado, confortable. sin embargo, ahora que las aguas bajan turbias con mayor frecuencia, se hace necesario preguntarse por las fuentes; y en esta vieja cultura frita, eso sólo puede significar una cosa
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con todo, me ahorré bastante tiempo, muchos de los pasos por los cuales alguien podría considerar que necesita psicoanálisis ya fueron dados: por eso julio del 2009 será recordado como un período altamente particular de mi vida,
es cierto, pensé seriamente en abandonar el blog, y no es imposible que lo haga pronto, o que cambie mucho el enfoque (por ejemplo, usarlo sólo para dibujos o algo así); pero estoy escribiendo esto igual porque llegué a la conclusión de que dejar de usar una plataforma por eso (es decir, porque me pasé el último mes saliendo del closet) es un poco estúpido y podría prestarse a malinterpretaciones
quizás hubiera sido interesante hacer un seguimiento de todo el proceso a través de la web 2.0, con twitter y todo, pero tenía dificultades logísticas algo dificiles de superar (siendo que este blog es conocido por mi familia en general y prefería contárselos en persona, lo que requirió algo de trabajo porque fui de a uno; exceptuando a los mayores de 60, que no lo saben ni creo que vayan a saberlo)
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me pregunto si alguien se había fijado
en este post y siempre me pregunté si quién hizo el comentario era algún conocido disfrazado de anónimo
aunque no voy a hacer un relato detallado del asunto (quizás algún día, pero no creo), la pregunta infaltable que venía luego de mi reiterada declaración identitaria era "¿hasta qué punto te lo imaginabas?", pregunta que no podré hacerle individualmente a los lectores de éste blog; en todo caso, por ahora he obtenido respuestas de los dos tipos, sin clara preponderancia de ninguna de las dos opciones
naturalmente, ya desde hace tiempo venía pensando en el asunto, preguntándome por los estereotipos existentes y por la relación que tengo con ellos, sin alcanzar ninguna respuesta conclusiva; quizás una de las observaciones más reiteradas acerca de mi falta de transparencia es la escasísima preocupación con la que me visto, por ejemplo, y mi desconfianza hacia el diseño en general, cosas que obviamente no van a cambiar. tampoco hay muchos puntos camp o kitsch en mi sensibilidad estética -algunos habrá, pero realmente son pocos;
en el sentido contrario, es decir, las cosas que imagino que podrían ser más transparentes, se me ocurre que algo revela mi desagrado absoluto por Juan Román Riquelme (recuerdo una foto de él sin remera en la tapa del Olé), que me parece la negación de todo lo que puede haber de bello en un hombre, y más obviamente, el hecho de que nadie me conoce una novia o algo así desde los 19
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con todo, ya que decidí adentrarme en este terreno pantanoso (¿sólo para que no me consideren un cobarde?), cabe decir que en realidad, el cambio que implicó julio del 2009 en mi vida no es ni asumirme gay (cosa que ya había sucedido hace años) ni decírselo a mi familia y algunos amigos (y a los que no se los dije personalmente espero no se ofendan), sino más bien, aquello que representaban
las alegorías con las que pensé cerrar este blog, y que ahora van a pasar a la instancia del lenguaje (de lo imaginario a lo simbólico?, sería demasiado fácil), mediante esta sencilla explicación:
lo que el dibujo representa es una mudanza, en la cuál las 3 figuras en cuestión (sé que son 4, pero la sombra bajando la escalera es sólo un operario) salieron de la torre en la que vivieron los últimos años hacia el bosque que bordea con el espacio sideral. las 3 figuras son: el monógrafo, que muy a su pesar ha tenido que abandonar la comodidad de su fortaleza y ahora está viendo como arma una carpa o algo para bancarse el frío y el viento que le desordena los papeles y le hace perder su valiosísimo tiempo; luego está el placer, representado como un fauno; el placer, que había vivido en la fortaleza bastante a su gusto pese a lo que algunos podrían creer, discute con el soldado, el único impulsor de la dichosa mudanza al aire libre, y que tiene la función sagrada de mantener a salvo el fuego, que podríamos llamar -ya que no estamos tratando de escribir buena literatura ni nada que se la parezca- "deseo".
así como Furet consideraba que pese a sus promesas de cambio radical la Revolución Francesa no había sido más que un movimiento continuo hacia la absolutización del poder, iniciado por Luis XIV más de un siglo atrás, sería posible pensar que esta "salida al bosque" (que repito, no es lo mismo que salida del closet, técnicamente ambas cosas podrían haberse dado por separado, si bien es razonable que se den juntas) no sea más que el último avatar arquitectónico de la torre; como en el imaginario de la Isla Lincoln de Verne, la estadía en el bosque de los tres personajes en cuestión podría no ser un naufragio sino una auténtica y definitiva colonización.
pero por ahora, no lo veo así, aunque el rostro que parecen dibujar las constelaciones y que hace que el soldado se suba el yelmo sigue pareciéndome lejano (y cómo saber si lo que llega hasta mi no es el brillo de estrellas muertas hace siglos?; pero aún si ese fuera el caso, aún si sólo fuera una imagen...)
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en este blog jugué en varias ocasiones a presentar mi vida privada como absolutamente nula, algo que ahora saben, no es realmente cierto, o por lo menos no lo era; ese es otro movimiento de absolutización, en este caso, comprobable.
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terminemos por donde empezamos: hay otra causa por la cuál decidí probar el psicoanálisis, y es porque sospecho -bah, estoy seguro- que mi bloqueo en términos académicos -es decir, la incapacidad que demostré a lo largo de este año para asociarme con alguna cátedra, ni hablar de presentarme para el CONICET, cosas que formaban parte del plan original- tiene que estar relacionado con lo que podría llamar, para no complicarnos más, mi bloqueo emocional.
de hecho la conexión es obvia y cierra por todos lados; ya hace tiempo que descubrí que existe una homología entre el sexo casual y las buenas notas, homología sobre la que se sostenía aquel pacto que permitía al monógrafo y al fauno convivir en la fortaleza casi siempre en paz; ahora, durante la carrera, sobre todo de la forma en que yo la enfoqué (es decir, desde la perspectiva del buen alumno a ultranza, lo que no quiere decir que no la haya disfrutado), está claro que la instancia del deseo que me unía, en una época pre-académica, a la literatura, ha quedado bastante olvidada, lo que se expresa de forma evidente en mi relación actual con casi cualquier obra literaria. ahora, cuando la línea de puntos prácticamente se está por acabar, y tengo que de alguna forma reencontrar ese deseo obnubilado, todas estas cosas se vuelven problemáticas otra vez.
veremos que pasa, igual, no voy a poder postear mucho estos días porque estoy atrasadísimo con varias cosas