casualmente la semana me puso dos veces en situaciones didácticas infrecuentes,
siempre me jacto de ser un buen alumno, supongo que lo hago porque es una virtud lo suficientemente despreciable como para que nadie me acuse de vanidoso por eso;
(temo descubrir un día que toda mi vida existe sólo en el sueño de una profesora que tuve en la primaria)
volviendo al presente inmediato, en mi clase de piano de martes me trabé con un trino de Mozart, realmente muy sencillo. no es el hecho de que un compás -fácil o dificil- me trabe lo que es raro, para nada, lo raro fue esa situación inmediata, con mi profesora insistiendo tranquila pero firmemente en que lo haga hasta que me salga y yo con un poco de risa nerviosa fallando una y otra vez; y de vez en cuando deslizando un "dejá que lo practico en mi casa...".
es un tipo de situación que no es anormal en cualquier aprendizaje, pero claro, ¿hace cuanto que no me pasaba?, en toda la carrera uno puede fallar en mil cosas pero esa situación casi íntima de tener al profesor/a encima diciéndote: vos podés, a ver, repetí conmigo, no se daría nunca en un teórico, práctico, o teórico-práctico. bueno, quizás en un práctico de gramática con un alumno muy lerdo y un profesor muy obsesivo.
...y después de eso, el día siguiente para ser exacto, mi profesora de prácticos de didáctica me entregó mi ensayo con una nota diciendo que habría que rehacerlo.
estas situaciones, que ya han sucedido en didáctica general, me provocan una serie de sensaciones
1) la más obvia y natural de querer mandarlos a la mierda
2) la más caprichosa e infantil de escribir insultos en mi cuaderno y dejar de participar en las clases por un par de semanas
3) la más perversa de querer mostrarles mi libreta universitaria y preguntarles como se atreven a no aprobarme
4) la más new age de preguntarme, "oh, por qué será que no entiendo las consignas de didáctica, ¿debo derrumbar las viejas estructuras de mi mente y abrirme a nuevas percepciones?
5) la más optimista de pensar "bien, esto significa que seguro seré un buen profesor en el futuro"
6) la más lisa simpson de desear que me aprueben sólo por sentir el beso abstracto del 9 sobre el papel
7) la más consoladora de todas, que es pensar que "tarde o temprano tenía que fallar (como alumno universitario) en algo" y es un alivio que sea en didáctica y no en una materia de verdad