Quizás no hay ningún motivo por el que la obra de Spiegelman y de Ware puedan ser comparables. En particular siendo que de Spiegelman sólo conozco Maus. Por otro lado, los dos usan ratones que van -a veces explícitamente- en contra de la normalización disneylandiana, y tanto Maus como Jimmy Corrigan ponen en escena relaciones conflictivas entre un padre y un hijo.Sólo a nivel muy básico, y para empezar a pensar en algo, se me ocurre que lo que en Maus es el relato patético de uno de los crímenes más grandes de la historia, aparece en Ware como un relato casi igual de patético sobre la infinidad de crímenes imperceptibles (o incluso inexistentes) de lo cotidiano. El sufrimiento de los personajes de Ware, tan insistente, tiene el mérito de carecer de determinaciones perceptibles (no es el sufrimiento del "sujeto moderno" o nada que se le parezca, no es ni siquiera la acidia melancólica). En ese sentido es la contracara de la felicidad inigualable de Mickey, por lo general igualmente infundada. Muchos recordarán lo que decía Benjamin sobre esa felicidad:
"La existencia del ratón Mickey es ese ensueño de los hombres actuales Es una existencia llena de prodigios que no sólo superan los prodigios técnicos, sino que se ríen de ellos. Ya que lo mas notable de ellos es que proceden todos sin maquinaria, improvisados, del cuerpo del ratón Mickey, del de sus compañeros y sus perseguidores, o de los muebles más cotidianos, igual que si saliesen de un árbol, de las nubes o del océano. Naturaleza y técnica, primitivismo y confort van aquí a una, y ante los ojos de las gentes, fatigadas por las complicaciones sin fin de cada día y cuya meta vital no emerge sino como lejanísimo punto de fuga en una perspectiva infinita de medios, aparece redentora una existencia que en cada giro se basta a sí misma del modo mas simple a la par que más confortable, y en la cual un auto no pesa más que un sombrero de paja y la fruta en el árbol se redondea tan deprisa como la barquilla de un globo."Por supuesto, hay que recordar que cuando esto fue escrito Mickey no era exactamente el monstruo de Orlando Florida. Es dificil pensar en Quimby en relación con este pasaje, Quimby es demasiadas cosas a la vez.










Ayer vi Stranger than fiction. Estuve buscando -sin mucha atención- si existe algún motivo fácilmente identificable que explique sus considerables parecidos con The Truman show. Aparentemente no, el director no es el mismo, ni el guionista. Las separan unos 8 años.
Pero no hay que pasarse de raya con las comparaciones. 
