No estoy seguro en qué momento saqué la calculadora, o mejor dicho abrí la planilla de Excel, y empecé a estimar mi promedio y las chances que tenía de mantenerlo (o aumentarlo) en lo que me quedaba de la carrera. Pero cuando empecé el 2008 ya tenía claro un objetivo: recibirme con más de 9.50 (en la licenciatura; ya antes de saber que las materias didácticas me costarían bastante había decidido no considerarlas).
Desde cierto punto de vista, el 2008 fue un año de objetivos cumplidos, y punto. Quería terminar la cursada y lo hice, y de hecho disfruté bastante las mayoría de las materias. Luego de tantos años escuchando hablar de él, finalmente conocí a Vedda en el seminario de literatura trivial, y lamenté no haber cursado alemana, aun siendo que es una literatura que a priori no me interesa. A su vez profundicé mi interés en las letras premodernas durante la placentera cursada de literatura del Renacimiento y el seminario de Erasmo dictado por Ciordia.
También quería ganar currículum y experiencia presentando más trabajos en congresos, y efectivamente me presenté en tres: en el de la UBA (Sade y la Naturaleza), en la Universidad de la Matanza (Petrarca y la teoría de la imagen en el amor cortés y el arte renacentista incipiente), y en la UCA (Sade y Diego de San Pedro). Creo que en todos estuve bien, aunque no hay duda de que en la UCA me puse algo más nervioso de lo necesario.
De didáctica general no tiene mucho sentido hablar (así como no hablé de inglés a distancia). Sólo puedo mencionar que un par de veces por mes, antes del teórico, iba al telo de Yerbal y Rojas con algún chico que nunca supo mi nombre verdadero.
Entonces, habiendo cumplido estos objetivos, y manteniendo mi situación laboral estable (aunque cerca de fin de año tuve discusiones algo fuertes con mi empleador en relación a un supuesto error que yo había cometido con los datos de Pakistán), podría pensarse que el año fue tan bueno como era posible. Pero había otra cosa, eso que empezó a tomar forma en el 2007 finalmente se había convertido en una causa de angustia: yo sabía que quería dedicarme a la investigación pero... no tenía idea qué investigar.
El aumento en mi vida social me había puesto en contacto con una realidad temible: la mayoría de mis amigos (incluso los que eran 2 o 3 años más jóvenes que yo!) ya participaban de cátedras como adscriptos, sino directamente como ayudantes de segunda, o ya estaban presentándose para becas varias, o editando libros, o formulando proyectos críticos, o en fin, haciendo algo. Durante los primeros dos tercios de mi carrera yo consideraba que realmente estaba haciendo todo lo posible: trabajaba y estudiaba, disfrutaba la carrera y hasta me sacaba buenas notas. ¿Qué más se puede pedir?. Pero ahora me daba cuenta de que sí, que efectivamente se pide algo más. Un algo.
Y para colmo, ese algo, es casi un todo. Pronto llegué a una obvia conclusión: la crisis vocacional que no había experimentado a los 17, ni a los 20, ni a los 22, llegaba finalmente a los 24-25. La cultura occidental clase-media te mete un cohete en el culo cuando entrás a preescolar y yo había sabido administrar la pólvora como para hacer un camino limpio y recto sin incidentes de ningún tipo (nunca me enfermé de algo más grave que dolor de garganta en toda mi vida en puán; nunca tuve fiebre desde la secundaria, jamás falté a clase una semana entera, quizás ni siquiera media semana, y como ya se dieron cuenta, nunca cerré con menos de un 9 una materia no didáctica). Pero ahora con pólvora o sin ella tenía que meterme un nuevo cohete. Y este era el de verdad. ¿Pero donde está?.
Cerré los ojos. Me hacía el despistado cuando me preguntaban por qué no me presentaba en tal o cual adscripción y me repetí mi frase más autoconciente: stick to the plan. Ahora el plan era recibirse. Bien, hagamos eso. Con todo, terminé el año debiendo varias monografías y tuve que aceptar que no las terminaría antes del 2009 bajo ninguna circunstancia.
-
1 comentarios:
Perdón por el acto de habla tan remanido, pero vayan mis felicitaciones. Por haber terminado con esa cosa extraña que es la carrera de Letras y por esta serie de posts.
Publicar un comentario