martes, noviembre 17, 2009

Parte 2: Paseo Colón

Probablemente el CBC sea la parte más intrascendente de esta historia (de por sí intrascendente). En cierta medida, los pequeños eventos de la cursada no parecen formar parte de mi "experiencia en Letras". Pero al mismo tiempo, no deja de ser cierto que mi entrada a la Universidad no fue en un glamoroso y derrideano teórico en "boquitas pintadas", sino más bien en un aula sucia en la sede de Paseo Colón (ahora inexistente), en una clase de economía. Recuerdo al profesor de esa materia dándonos la bienvenida a la UBA. "Ustedes entran a una universidad prestigiosa; venida a menos, pero prestigiosa".

Esto fue en el 2002. En el 2001, el 21 de diciembre, yo me desperté a la mañana temprano para ir a un final de pensamiento científico, que había hecho (junto con Sociedad y Estado) por UBA XXI.

No tenía amigos en el CBC y no hice ninguno nuevo tampoco. Mi primeros años en la UBA fueron de los más asociales de mi vida, aunque sin exagerar. Durante un tiempo seguí viendo a los amigos de la secundaria, aunque cada vez menos. Y en las clases siempre terminaba charlando con alguien, aunque después nunca los volvía a ver.

Las recetas del FMI se discutían en las clases de economía y se hablaba de posibles escaladas del dolar, así como del riesgo país. No me disgustaban esas clases. Leímos Adam Smith, Ricardo, algo de Marx. En filosofía, el programa era Platón y Nietzsche, sin perder el tiempo en los 24 siglos que los separaban. Era muy, muy fácil. Leímos un capítulo de la historia de la sexualidad de Foucault y de ahí me quedó grabada la idea de que la homosexualidad no es, ni siquiera en la antigua Grecia, miel sobre hojuelas.

Sorpresivamente se me ocurre que el 2002 puede parecerme ahora un extraño hiato en mi vida porque fue, sin lugar a dudas, mi año más heterosexual. Estaba en el pico de mi relación amorosa. Llegamos a contagiarnos piojos.

Sociología era una cátedra ultramarxista, el titular, Pablo Sameck, entraba a la clase con un cigarrillo en cada mano. Fue mi primera experiencia con ese tipo de profesores. Recuerdo a un alumno de 40 y pico admitiendo que tiró piedras en los disturbios de Diciembre, como poseído. En Semiología me fue más o menos, zafé de rendir el final por un pelo. El profesor era Oscar Amaya, que me parecía muy copado y probablemente lo era. Primer contacto con Pierre Bourdieu, con Roland Barthes, con Jakobson y Todorov. Y desde ya, con Ferdinard de Saussure. Nada personal.

A unos pasos de la sede de Paseo Colón habían desenterrado un centro de detenidos de la dictadura, debajo de una autopista. Pasaba por ahí casi todos los días. En ese entonces vivía en Villa Crespo. Empezaba a acostumbrarme a tomar café. Y trabajaba en algunas changas que no me ocupaban más de 3 o 4 horas por semana. Fueron mis primeros contactos con el software epidemiológico que hoy en día sigo usando (El Epi Info), aunque todavía no lo usaba para el que hoy por hoy es mi jefe.

En ese momento apenas si leìa comics, y mi PC era muy vieja para los juegos que me interesaban (nunca pude hacer la transición del StarCraft al WarCraft III por ejemplo). Pero más importante que eso, tuve mi primera y (hasta ahora) única banda de rock, Aux. Heavy metal instrumental o algo por el estilo. Yo tocaba -como podía- el teclado. Trataba de disimular que no me salían las sextillas completamente a tiempo. De los dos guitarristas uno era un amigo de la primaria -que sigo viendo-, Hernán.

El CBC me puso en contacto con la cara externa -la única que conocí en toda mi experiencia académica- de la política universitaria, con el estado edilicio y organizativo de la UBA y con algunos pocos contenidos teóricos más bien indefinidos. No lo sufrí demasiado.

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3 comentarios:

Hernán L. dijo...

"Estaba en el pico de mi relación amorosa. Llegamos a contagiarnos piojos. "

y de paso, cada tanto pienso en aux y se me escapa una sonrisita

rizla_ dijo...

piojos?

Mariano dijo...

piojos sí