Quizás algunos de ustedes, lectores, recuerden que durante la primera mitad de año quise dedicar parte de mi atención a algunas aventuras gráficas clásicas que no supe aprovechar en su momento, por motivos varios. Ese periplo fue interrumpido por las exigencias del cuatrimestre cuando estaba por la mitad de uno de sus platos más extraños, The Neverhood, un juego de culto que tuvo algo de popularidad en su momento -mediados de los 90-, pero que no ocupa un lugar tan trascendente como las producciones de LucasArts a las que venía jugando, por ejemplo.
Ayer terminé el Neverhood, pero lo hice buscando las soluciones. Lanzarrme a un esfuerzo intelectual como el que el juego requería en este momento, en el que quiero por un lado terminar las últimas cosas y por otro dejar de pensar, hubiera sido imposible. Además el juego es muy, muy difícil, y probablemente no lo hubiera podido resolver por mi cuenta aún en las mejores condiciones imaginables. No quiero ponerme a detallar, pero para pasar la parte en la que estaba cuando lo abandoné, tenía que volver a la primera pantalla del juego y tirar de una argolla en el techo. Eso activaría -sin que se entienda el por qué- una radio violeta que se ubicaba muy, muy lejos de la primera pantalla.
Se entiende igual porque el Neverhood tiene su culto: el soundtrack tiene su mérito, así como la ambientación, y la historia en general, aunque simple, es intrigante y original. Como pueden ver si lo buscan en cualquier lado, el juego está todo hecho con plastilina en stop motion, lo que le da a los ambientes una densidad muy particular. Además, por tratarse justamente de la construcción de un espacio arbitrario, en el que nuestro personaje tiene que resolver acertijos en cierta medida igual de arbitrarios (no son situaciones que reproduzcan vagamente lo que podría suceder en ciertas esferas de la vida, a diferencia de lo que pasa con otros juegos), pareciera que exhibe de forma más directa la situación descentrada del héroe de cualquier aventura gráfica. Se podría escribir más sobre esto y probablemente intente hacerlo no dentro de mucho.

2 comentarios:
solo quiero decir: la puta madre, no sabia lo de la argolla, pensé que no andaba la radio violeta porque el juego estaba dañado...
volveré a jugarlo con esto en mente
saludos
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