Hay tantas canciones de Michael Jackson que me gustan. Y hay varias que me encantan. Mi primer CD fue Dangerous. Recuerdo cuando tocó en Buenos Aires y yo lo vi por la tele, no sé que edad tendría en ese momento. Mi relación con la música es relativamente complicada de historizar, como la de casi cualquier persona. Sin embargo no hay ninguna duda de que durante los últimos años de mi infancia Michael Jackson era de lejos mi artista favorito. Tuve todos los discos hasta History, que fue el primero malo (tenía dos temas aceptables, "Scream" y "Stranger in Moscow"), y que coincidó con mi distanciamiento de su carrera. Ya los discos siguientes ni los tenía, y apenas si los habré escuchado una vez en la PC, en el mejor de los casos. Hasta hace unos años todavía pensaba que podía sorprendernos de repente y sacar algo bueno. De chico mi favorito era Thriller, ahora el que más me gusta escuchar es el primero, Off the wall, sobre todo los primeros 4 o 5 temas.
En cierto sentido Michael Jackson es el único ídolo pop con el que realmente me relacioné, salvo que incluyamos en esa categoría a Peter Gabriel. De Madonna nunca me gustaron más que 2 o 3 temas, ni siquiera The Smiths me interesó demasiado.
Todos los recuerdos e imágenes que tengo de Michael están en el estereotipo, en ver mil veces el videoclip de "Black or White" durante la primera mitad de los 90 y todo eso. Mis canciones favoritas son las que le gustan a todos (con la posible excepción de la romántica "Liberian Girl", que siempre me gustó y que creo que no está entre las que suelen recordarse). Una característica de sus canciones que ya me molestaba de chico y que todavía condiciona mi relación con su música es que todas son demasiado largas, duran como 6 minutos y terminan con una repetición del estribillo en fade. En la última época -a partir de Dangerous, disco en el que todavía esto no arruinaba la mayoría de los temas- abusó demasiado del susurro.
Muchas veces en estos años pensé en su cambio de piel, algo que si bien me llamaba la atención de chico, con el tiempo me fue pareciendo más y más increíble. Su probable pedofilia nunca me afectó demasiado, su vida privada siempre me pareció inimaginable, como a todo el mundo.
A riesgo de repetirme -ya cité esto en un viejo post- voy a volver a poner el párrafo de Plataforma de Michel Houellebecq referido a Michael, que siempre me pareció muy lindo -no así la novela como totalidad.
"Entonces formulé las bases de una teoría más complicada y más dudosa; los blancos querían ser estar morenos y aprender a bailar como los negros; los negros querían aclararse la piel y desrizarse el pelo. Toda la humanidad tendía instintivamente al mestizaje, a la indiferenciación generalizada; y lo hacía, en primer lugar, a través de ese medio elemental que era la sexualidad. El único que había llevado el proceso a su término era Michael Jackson: ya no era ni negro ni blanco, ni joven ni viejo; en un sentido, ni siquiera era ya ni hombre ni mujer. Nadie podía imaginarse realmente su vida íntima; hacía comprendido las categorías de la humanidad corriente y se las había arreglado para dejarlas atrás. Por eso lo consideraban una estrella, incluso la más grande -y en realidad la primera- del mundo. Todos los demás -Rodolfo Valentino, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Marilyn Monroe, James Dean, Humphrey Bogart- podían ser considerados, como máximo, artistas con talento, sólo tenían que imitar la condición humana, transponerla estéticamente; el primero en intentar ir un poco más lejos había sido Michael Jackson."
Espero que mañana pasen muchos temas suyos en la radio
0 comentarios:
Publicar un comentario