domingo, mayo 03, 2009

No te olvides de mí, porque sé que te puedo estimular

Bueno, como con todo, es dificil reconocer el momento en que uno ya está del lado de adentro. 

Por ejemplo, ya puedo reconocer a esta altura a las tres generaciones de Flash por sus nombres (Jay, Barry, Wally), y a la mayoría de los linternas verdes de la tierra (Alan, Hal, Guy, Kyle...), todos personajes que en realidad no me importan demasiado. Sé que Aquaman se dejó la barba y perdió una mano, y que Green Arrow le dicen Ollie, estuvo muerto y tiene un hijo. Y así podría seguir. 

Estuve leyendo en estos días la Final Crisis, la Crisis en Tierras Infinitas, JLA: The New Frontier, Identitiy Crisis, y números sueltos de JLA de Grant Morrison de los '90.

También estuve forzósamente entrando a wikipedia para tratar de entender algunas cosas, con resultados intermedios. En realidad, lo que más claro surge de esos artículos es una cierta deformidad creativa, producto combinado de decisiones editoriales, cambios en la moda, algunos tipos que para bien o para mal lograron plasmar su estilo, y un montón de seres diminutos y confusos que intentan darle coherencia a sus vidas pese a los esfuerzos del mercado por desestabilizar incluso los fundamentos mismos del Universo: los superhéroes.

Eso es lo mejor de la Crisis de los '80, que por lo demás es casi indefendible -es larguísima, no está ni muy bien escrita ni dibujada, no hay un sólo personaje querible, batman aparece poquísimo y algunas de las muertes no tienen el menor fundamento narrativo. Ese momento en el que algunos superhéroes -notablemente el viejo Superman- se despiertan en un universo en el cuál no existen, es un poco conmovedor. Que yo sepa, Hércules o Aquiles no tuvieron nunca que experimentar algo tan atroz como saber que fueron borrados de la continuidad. Supongo que no es demasiado pretencioso afirmar que la Crisis en Tierras Infinitas inaugura un nuevo tipo de tragedia, muy afín a los tiempos que corren, en la cuál la anagnórisis no consiste en descubrir que te casaste con tu madre, sino que la publicación semanal de la que sos protagonista no le interesa a nadie.

Cuando terminé esta historia había empezado hace poco con La Isla Misteriosa de Verne, que estaba en su mejor momento. Pensé -todo esto hace unos días nomás: al final los comics no dan, mejor leer literatura, la literatura es la posta. Ahora pasaron algunos días, me sigue gustando la novela de Verne pero ya me cansó y me faltan 350 pág (leí las primeras 350), y en cambio leí The New Frontier y me pareció muy disfrutable. Arriba los comics otra vez, abajo los libros sin dibujos.

Es interesante -quizás daría para otro post- como la influencia de Watchmen se hace sentir, aún después de 20 años, en el universo DC. Identitiy Crisis y New Frontier -y en esta última hay un par de momentos que son casi plagios- no podrían haber existido sin la historieta de Moore.

No es raro. Es dificil que un comic de superhéroes intente incorporar un contexto político, una crisis generacional -entre generaciones de superhéroes- o un conflicto entre máscaras y personas sin acabar pareciéndose, al menos un poco, a Watchmen. Lo malo de Watchmen es que inauguró todo eso de forma tan sólida y consistente que es como si lo hubiera cerrado al mismo tiempo.

Pero tanto Identitiy Crisis como New Frontier son lecturas recomendables. Intenté conseguir una imagen de Wonder Woman brindando con las mujeres vietnamitas para postearla, porque esa escena es realmente sublime -realmente-, pero no la consigo.

De Grant Morrison no quiero hablar mucho por ahora. Me admira como es capaz de lanzar ideas geniales (Lex Luthor planeando la derrota de la JLA como si se tratara de un hostile takeover entre compañías, y Bruce Wayne del otro lado jugando el mismo juego) y luego dejarlas sin el mínimo desarrollo. La Final Crisis es un desborde, sin duda mejor escrita y dibujada que la de los '80, pero también excesiva y desorientadora.

Los comics de la JLA son graciosos. Siempre el universo entero está bajo amenaza y en muchos casos el asunto no dura más de 30 páginas. Tan dificil no era entonces, me parece, si se resolvió tan rápido. Y vuelven en el tiempo tantas veces que ya no sé ni para qué se molestan en hacer algo, si en un rato todo eso no sucedió.

Ah, los conflictos de continuidad. Al menos aprendemos un nuevo lenguaje. Ahora puedo decir "este mail (de mi empleador) me cayó peor que la ecuación anti vida de Darskeid", o "el partido de Solá, de Narvaez y Macri es digno de la Tierra-3".







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