fue un mal día para mi síntesis neuronal; podria culpar al incipiente resfrío que, al igual que la mayoría de la población- a excepción de aquellos que acaban de superarlo o que murieron por la gripe porcina-, padezco en estos días.
primero, las horas extra en la oficina no me alcanzaron para terminar el trabajo que me había propuesto; quizás era más dificil de lo que parecía en un principio, pero tengo la impresión de que no lo encaré correctamente, de otra forma no podría llevarme tanto tiempo. hacer horas extra no es algo que me guste demasiado, pero cuando lo hago, quiero al menos irme con la satisfacción de dejar todo terminado. no fue el caso
de ahí fui directo al CCEBA, al que nunca antes había ido, para ver la muestra y escuchar a Verónica Gómez. esto empezaba a las 18. yo llegué unos minutos antes, como de costumbre, pero recién puede acceder al CCEBA pasadas las 19. esto es porque no supe encontrar la puerta.
quiero decir, de hecho encontré una puerta que muchos -incluso el curador de la muestra actual- no conocen, y a la que se accede por una galería. el caso es que asumí que esa era la única puerta, cuando en realidad la puerta oficial, mucho más iluminada, conveniente y obvia, quedó por fuera de mi esfera perceptiva
leí dos capítulos de The Sea Wolf mientras "esperaba" que la puerta alternativa se abriera. me impresionó la frase "the day was filled with miserable variety". intenté tímidamente tocar la puerta, pero no había timbre y no me dieron ganas de golpear el vidrio. un poco frustrado, pensé que mi desconocimiento del mundo del arte moderno estaba llegando a límites insospechados. lo único que me impidió irme fue la vaga sensación de que me estaba perdiendo de algo, y el hecho de que un amigo me había dicho que vendría (aunque más tarde)
al principìo, me costó prestarle atención a la charla de Verónica Gómez; las patéticas condiciones de mi entrada a la galería (aunque supongo que podría haber sido peor, podría haber golpeado insistentemente la puerta B, no destinada al público, mientras V.G. hablaba, y todos preguntándose ¿quién es ese estúpido que golpea ahí arriba?) me hicieron pensar, naturalmente, en las dificultades de algunas aventuras gráficas. y un poco menos naturalmente, también pensé en que la pequeña anécdota podría utilizarse para ejemplificar cuán necesaria es la mirada de los otros para desbloquear las trabas de nuestra percepción
a la salida, me compré una remera azul, en C & A, de las más baratas.
3 comentarios:
deprimente
No, tragicómico.
tragicómico!
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