Decidí tomarme un pequeño descanso de los videojuegos. Tampoco puedo pasarme todo el día alternando entre el Neverhood, la Liga de la Justicia y la novela de Verne. Quiero decir, técnicamente sí podría pero no tengo tanto tiempo. Recordaba hoy una de mis frases favoritas del detective Kinderman, de la novela Legión. Kinderman le objetaba al padre Dyer -su amigo- la existencia de la muerte, a lo que Dyer preguntaba: ¿no te aburrirías viviendo eternamente?. La respuesta de Kinderman era: tengo hobbies.
No creo que este más de una semana sin volver a jugar, pero por las dudas, y antes de que mi admiración por Batman acabe por deshacer mi estabilidad mental, quería dejar por escrito una intuición sobre la última época de las aventuras gráficas de LucasArts.
Sólo pensaba que el Grim Fandango, el Dig y el Full Throttle comparten una sensación de mundos acabados. En el Grim es directamente post-mortem, pero el ambiente de civilización extinta del Dig y el mundo nostálgico y desarmado del Throttle no están lejos. Hay otros juegos de Lucasarts que tienen algo de esto: el Fate of Atlantis y el Loom.
Podrían buscarse causas. Tim Schafer escribió el Grim y el Throttle, y Brian Moriarty el Loom y -en parte- el Dig. Sus estilos son muy distintos -el primero es decididamente humorístico y el segundo parece ser el guionista más serio de LucasArts- pero puede que ambos compartan una cierta nostalgia, soñando con mundos con más poesía.
También podría pensarse que tiene que ver con la dinámica misma de las aventuras gráficas. El fondo en el que nuestro personaje se mueve en los juegos de este tipo suele estar congelado, muerto como las máquinas que activa Indy en la Atlántida. Jugar una aventura gráfica es hacer que un un universo congelado entre movimiento. Obviamente, esto puede decirse de todo juego, pero el carácter específicamente narrativo de las aventuras parece realzarlo. Hay un relato potencial que sólo nuestro pequeño personaje puede llevar a cabo, todos los demás están atrapados en un loop continuo sin progreso temporal.
Sigue siendo muy general. Otra causa podría ser el sentimiento de la inminente muerte del género. Ya no tenemos personajes buscando la gloria, sólo desaparecer con el sol de la tarde. Claramente parece ser el caso de los juegos de Schafer -Full Throttle y Grim Fandango.
Pero en cierto sentido es el final del Loom -muy anterior a todo esto- el que más me impresiona en este sentido. El telar del universo se desgarra y los hombres convertidos en cisnes -entre los que está nuestro personaje- se llevan la parte que pueden rescatar del caos. Como si ese pequeño cuadrado de realidad organizada que es una aventura gráfica -siempre tan lineales, siempre tan duras a la hora de plasmar la creatividad del jugador- se hubiera ido para siempre, dejándonos del otro lado.
-
2 comentarios:
está bueno, no jugaste al Zak Mc Kraken? creo que es la cumbre del enroscamiento narrativo de Lucas Arts, y trata de un mundo dominado por extraterrestre, creo que entra en tu análisis, saludo!
Marian, disculpa... pero me parece que te estas olvidando de un JUEGAZO de Aventura Gráfica:
BROKEN SWORD - LA LEYENDA DE LOS TEMPLARIOS (es la primer entrega de la saga Broke Sword)
Averigualo y conseguilo que es un hitazo. Yo lo disfrute enormemente.
Saludos. Diego
Publicar un comentario