En la feria del libro no compré nada. Estuve a punto de llevarme el primer tomo de Akira (a $110) pero la traducción española era tan horrible que decidí dejarlo. También casi me llevo un libro de Walter Ong, pero había mucha cola. Qué odioso, la feria del libro. Otros años conseguí algo en francés al menos, les liasons dangereuses.
Current 93 en el reproductor de mp3. Supe de su existencia hace poco. Alterno eso con Chopin y Bonnie Prince Billy. Chopin sería el más festivo de los tres, supongo. Necesito subir un disco de Megadeth. Entro a puán a las 22:20 escuchando death to everyone, las fiestas en el patio a las que nunca asistí. En la clase de Cerrato, están viendo una puesta de Endgame en un televisor. Llego para ver mi retrúecano favorito:
Clov: do you believe in life to come?
Hamm: mine was always that
Horas atrás, entro al Secrit escuchando this carnival is dead and gone, que tuve que sacar de oido para tocar en la guitarra, ya que no figura en las páginas de tablaturas que suelo consultar, and for my troubles and my pain, and for the losses and the wins.Entrego mi monografía, no a Funes, que no está, se la dejo a Pablo S. Nunca sé exactamente como saludarlo y él tampoco como saludarme a mí. En el congreso de la UCA del año pasado hablé un rato con él y con otros miembros de la cátedra -aparte de aquellos que suelo frecuentar de todas formas-, y además, soy amigo de algunos de sus amigos. Optamos, como de costumbre, por cierta distancia informal y la charla no se extiende ni un párrafo más de lo necesario.
Con Cerrato tampoco hablé más que dos palabras. Sudadas monografías de considerable extensión e imperdonable laxitud crítica. Nunca me fue mal y por lo tanto nunca sentí la necesidad de corregir realmente mis vicios, que no han hecho otra cosa que crecer a lo largo de los años. Una dosis pareja de esfuerzo y cobardía que no se contradice con un buen promedio. Al contrario, lo sustenta.
Mi compañero de oficina me habla de tribus urbanas que el Clarín no puede identificar. Juego al lector de Clarín, en la oficina, y a veces no me hace faltar fingir demasiado. Tengo que moverme por la ciudad y que las camionetas de D'Elia pasen un tema pseudo-anarco finisecular y pedorro como "se viene el estallido" no me emociona en lo más mínimo, para qué mentir.
Tengo que defender el honor de Lucrecia, me digo a mi mismo. No puedo dejar que la profesora cuyas clases estoy observando -para didáctica especial- vuelva a repetir que Lucrecia era una puta griega y dejarlo pasar. Me digo a mi mismo que a la salida de la clase le voy a decir. Que todo el peso de mi conocimiento académico caiga sobre tu vulgaridad, tus conceptos vacíos, tus nociones primitivas del barroco, tus recursos poéticos tomados de manuales mal hechos. Cuando llegue la era del conocimiento y de la luz, te arrojaremos a los tarquinos.
3 comentarios:
el último párrafo me robó una sonrisa
seguro que no le hiciste ni el más mínimo comentario
la gente que piensa esas cosas pero las dice (siempre las dice) es insoportable
por cierto que no le dije nada, aunque creo que quizás lo habría hecho de haber tenido más tiempo... quizás hubiera sido propio de alguien insoportable, pero las profesoras que enseñan cosas mal también lo son
Perdón por el atrevimiento.... pero tendrías que haberle hecho saber que no está haciendo bien las cosas. Pero..., ¿en serio dijo eso? Bueno, en realidad no sé de qué me asombro. He visto cosas que me dan verguenza escribir. Pero ahí va una: yo era nuevita, nuevita. Profe suplente en una escuela privada, y un alumno me pregunta acerca de "Casa tomada", porque él desconfiaba de su anterior profesor quien les había dicho que la historia metafóricamente refería al nazismo???????????????????????????
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