lunes, mayo 04, 2009

Cielos de cartón pintado

Ayer vi Stranger than fiction. Estuve buscando -sin mucha atención- si existe algún motivo fácilmente identificable que explique sus considerables parecidos con The Truman show. Aparentemente no, el director no es el mismo, ni el guionista. Las separan unos 8 años.

Aunque no hay actores que trabajen en las dos películas, el paralelismo más obvio tiene que ver con sus figuras protagónicas. Tanto Carrey como Ferrell son actores de comedia, con una doble "rr" en la mitad de su apellido, que en sus respectivas películas quisieron hacer algo más serio y les salió bien.

Los otros paralelismos tampoco hay que buscarlos muy lejos. Truman descubre que su vida es una invención de un director de TV, Harold que es el personaje de una autora. En ambos casos se trata de personajes rutinarios, y la interpelación se produce de forma más o menos similar (¿recuerdan la brillante escena de Truman en medio de la calle parando los autos?, ¿y la de Harold entre los ejecutivos antes de cruzar la calle, preguntando a gritos por qué tiene que morir?). Ambos descubren que sus creadores están perfectamente dispuestos a matarlos por amor al arte, y logran comunicarse con ellos de forma directa y personal sólo luego de una extensa búsqueda. En ambas películas el valor para afrontar la muerte y los propios temores obtienen como premio la liberación del círculo vicioso de la producción de valores culturales y la entrada en la vida auténtica. Y en ambas una mujer que está por fuera de su ambiente cotidiano funciona como fuerza reveladora de ese otro mundo, aunque en ninguno de los dos casos es la mujer misma la que conduce el movimiento, sino que es el héroe en solitario, y la mujer espera del otro lado.

Aunque indudablemente mucho de esto se aplica a tantas otras películas, cualquiera que haya visto aquellas a las que me refiero tendrá que admitir que las similitudes son acá más notorias. Personalmente prefiero Truman Show sin lugar a dudas. Está mejor dirigida y la historia cierra mejor -creo yo- en un contexto de producción televisiva que en el mundo de la teoría literaria. Es fácil entender porque el programa de Truman es un éxito en el mundo que presenta la película -como lo sería en el nuestro-, mientras que la razón por la cuál la novela de Emma Thompson -cuya actuación/personaje es muy cuestionable, quizás lo peor de la película- sería tan genial no es para nada tan clara.

Pero no hay que pasarse de raya con las comparaciones. Stranger than Fiction me gustó sinceramente, con algún ocasional lagrimeo incluído.

No es casualidad, supongo, que ambas películas vuelvan sobre la ficción griega. Truman solitario en su velero es un Ulises -estoy casi seguro que el director lo dice explícitamente, y sino sigue siendo válido- y el proceso por el cuál Harold acepta la necesidad trágico/irónica de su mortalidad está resaltado en términos equivalentes. De hecho, toda la parte final de la película se podría explicar muy sencillamente siguiendo el esquema de Nortrhop Frye -en Anatomy of Criticism-: Harold es un personaje perteneciente al modo invernal (irónico) que descubre su propio destino fatal, y al aceptarlo frontalmente entra en un plano trágico (otoñal), del que sale renovado y listo para continuar con la reproducción cómica (veraniega). El ciclo se invierte.

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