Volver al Futuro, algunas Crisis de DC y episodios de Futurama son probablemente la causa de mi sensación recurrente de superposición simultánea de temporalidades diferentes. Parado en el patio del Liceo 4/Normal 1, imagino una versión 8 años más joven de mi mismo en guardapolvo, y una 5 o 6 años más vieja quizás, como profesor de lengua. Todas encontrándose con mi actual situación de alumno de didáctica especial.
Observé una clase de literatura de 5º año. Evidentemente no tengo el ojo avezado de los periodistas de Clarín, porque no pude reconocer ninguna tribu urbana, ni siquiera un flogger. En realidad, había alguna gótica, pero eso ya existía en mi época como estudiante. Me llamó la atención que tantas alumnas tengan las uñas arregladas y mucho maquillaje.
La profesora fue amable conmigo, pero en ningún momento -que yo haya visto al menos- indicó al resto de la clase cuál era mi propósito en el aula. Noté alguna que otra mirada, de parte de unos pocos estudiantes. Para la mayoría en cambio yo no existía.
Mejor. No me quedé hasta último momento, porque después de la clase propiamente dicha hicieron un sorteo para ver a quién le toca cocinar y a quién vender para la colecta para el viaje de egresados. A mitad de eso me fui.
Salí a la calle, Córdoba y Ayacucho, y descubrí que me habían robado la bicicleta.
6 comentarios:
que bajón chabón.
a mi me acaba de dejar mi novia de hace 4 años con la que convivía hace 2 y medio y con lo de tu bicicleta me sentí hermanado por un instante.
muy bueno el post
te dejo el link de la novela de un amigo. está ambientada en la fac de filosofía y letras de la UNT (tucumán)
www.lamecanica.com.ar
saludos
Mariano:
Te compadezco, yo pasé por eso... dos veces.
Un abrazo,
Juan Manuel
Yo te entiendo, Hernán.
Pero vas a ver que todo va a estar bien en el futuro.
Un abrazo, chabón.
si todo va a estar bien... también a mi es la 2da bicicleta que me roban. un abrazo para todos los compadecidos y compadecientes
gracias
a mi nunca me robaron casi nada.
una vez en la calle una campera de jean con un escudo espantoso en la espalda. creo que nada más
A mí mis alumnos me roban día a día las ganas de dar clases, pero no el amor por las letras.
Perdón por el pesimismo!
Sigo tu blog desde hace un tiempo, pero no me decidía a dejarte un comentario...
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