viernes, marzo 20, 2009

Ella

¿Era ella?. Ni ahora, mirando fotos, puedo estar seguro. Nunca tuve una gran memoria visual, mucho menos para las caras. 

Estaba en la línea A, leyendo Las teorías salvajes, y creo que la mujer parada enfrente mío era Beatriz Sarlo. 

Lamenté mi ignorancia, mi falta de dedicación. Debería saber exactamente como se ve Beatriz Sarlo. Si fuera a más charlas y conferencias, o al BAFICI, o si por lo menos leyera la Viva todos los fines de semana, podría identificarla sin lugar a dudas. Pero me parecía demasiado morocha y demasiado bajita. Sin embargo el pelo y la expresión coincidían exactamente. 

Mi única reacción fue levantar en alto el libro de Pola, que fue reseñado por Sarlo, con la esperanza de que eso provocase alguna leve reacción perceptible (idealmente, que ponga cara de "ese libro yo lo reseñé"), pero no noté nada, fuera de una levísima sonrisa semi sarcástica que ya tenía antes de mi gesto.

Tenía en la mano un libro, pero no se veía la tapa. La contratapa tenía un diseño de hojas que parecía poco intelectual. Si imaginar que fuera Beatriz Sarlo era ligeramente divertido, todavía más era pensar que no lo fuera, podía ser cualquier mujer mayor en el subte línea A. 

También me imaginaba que sí era Sarlo,  y que si algunos de mis amigos (lectores a su vez de Las teorías...) estuviera conmigo, quizás la interpelarían y le pedirían justificaciones. 

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