Ahí a la izquierda pueden ver una pequeña e incompleta representación del 2008 en algunas de sus características prominentes.
En el centro, el celular. Una estupidez quizás pero piensen que vengo resistiéndome a tener uno desde el 2000 más o menos, y ya había llegado a ser literalemente la única persona de mi círculo social (que igualmente no es tan amplio) que no gozaba de su ventajas. Lo cierto es que el celular tiene una influencia diaria innegable, pese a que yo lo uso bastante poco, ocupa espacio en el bolsillo, siempre hay que tenerlo encima, cargarle la batería, comprarle tarjetas, responder mensajes de amigos desubicados preguntándome si quiero ir a ver radiohead, etc. Ya conté en su momento que no lo compré, me lo regalaron, es usado y es viejo, pero se la banca, y ya me acostumbré a su presencia y a su modesta pero incuestionable utilidad.
Al lado del celular, prácticamente invisible, mi libreta de estudiante. El 2008 no fue un año de grandes revelaciones, descubrimientos o logros académicos. No me acerqué a determinar un área temática a la que quiera dedicarme en los próximos años, ni hice contactos significativos con ninguna cátedra o profesor. Averigüé un poco más sobre el tema de las becas, pero sin hacer nada al respecto, ni siquiera un plan a futuro concreto.
Pero, de todas formas, terminé la cursada de letras, y ya di todos los finales orales o semi-orales que me quedaban, con lo que no se puede decir que el 2008 haya sido en vano. Además, presenté trabajos en 3 congresos (UBA, UCA y UNLAM) Todo indica que en el 2009 me recibo.
En la foto faltó incluir alguna alusión a mi cursada de didáctica, que compartí con Guadalupe, y que ciertamente afectó nuestras vidas de forma variada. Yo, aparentemente solo, continuaré con didáctica especial el año que viene.
Las paletas de ping pong están ahí porque jugué mucho este año, principalmente con Claudio (al que también conocí en el 2008, cosa que estaría metonímicamente representada) y algunas veces con Charly, en un bar de Villa Crespo. Creo que mejoré un poco, sin exagerar.
Y por último, la planta que rodea el conjunto no es ninguna casualidad. No hay duda de que uno de los acontecimientos de este año que puedo mirar retrospectivamente con satisfacción es mi pequeña participación en PLANTA (y también en el Interpretador), participación que seguramente continuará en el 2009. No creo, no, que sea el comienzo de una carrera de redacción periodística. Hay demasiada gente haciéndolo desde antes, mejor y con más ideas y temas, como para que yo quiera meterme ahí. Escribiendo ambas notas, frente a la situación de luchar contra un párrafo o concepto que me parecía inutil, poco claro o exagerado, me pregunté "¿por qué lo hago?". ¿Es narcisismo, o quizás el deseo de no quedar mal frente a otros, o es por el esíritu de desafío, o por la experiencia, o porque quizás creo que alguien además de la redacción de la revista quizás lo lea y le guste?. Bueno, en todo caso las notas están ahí y ya tengo el tema para la próxima.
También hubo otras cosas, aunque no muchas. Saqué mi cuenta en Facebook este año. A finales del año pasado me compré un teclado Yamaha, del que disfruté y sigo disfrutando en el 2008 -de hecho acabo de terminar de pagarlo-, pero mi proyecto de aprender seriamente a tocar quedó desplazado, en principio, para el 2009, alrededor de mayo. La verdad, no mejoré significativamente con la guitarra, y toqué menos que otros años. Musicalmente el año fue bastante irregular, y sólo en este último mes y medio hice un par de descubrimientos, que ahora no voy a detallar. Pero si hay que elegir una figura, así como el año pasado fue Joanna Newson, este año es Sir Richard Bishop.En cine, lo mejor fue Batman. También me gustó Shara, 3:10 tren a Yuma, No country for old men, El Orfanato, Iron Man, y otras que estoy olvidando. Pero gana Batman, de lejos. Fue la primera película que fui a ver dos veces al cine desde Jurassic Park.
Al teatro fui menos que en el 2007. Destacaría la pesca, de Bartís. Acassuso era realmente muy divertida, pese a algún defecto ocasional. Puede ser que haya sido la vez que más me reí en el año.
No me reí tanto cuando salíamos de ver El Orfanato con Charly y nos cruzamos de repente con una columna de gente que venía bajando por la 9 de julio caceroleando a favor del campo. Recuerdo mi incredulidad, y que no me di por convencido hasta que le pregunté a uno de los que pasaban. Pero no me quedé hasta la madrugrada viendo la votación en el senado.
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