lunes, diciembre 31, 2007

Ese pingüino no está dormido: está muerto

Bien, en relación al post de ayer sobre el 2007, olvidé el, digamos, blooper del año, o el momento de fracaso personal no exento de humor,: mi fallido intento de instalar el Linux en mi PC y de incorporarme a esa hermosa "revolución del OS" que parecía tan linda en el papel o en la pantalla de I-Sat.

Ya he escrito bastante sobre eso, en todo caso, sólo quisiera tomarme el trabajo de aclarar que no fue todo un invento para tener temas para postear (o para conseguir chicas): realmente pensé que podía funcionar para mí y no, no funcionó, y no lo intenté tanto, debo admitirlo.

En fin, la verdad es que la idea de generarme un montón de complicaciones en busca de una recompensa básicamente simbólica -porque el Windows en mi casa la verdad anda bien, y parte del software que uso no tiene equivalentes inmediatos en Linux-, no resultó tan estimulante como por un momento pareció.

Pero en realidad, y con esto termino este post de oficina -sí, hoy 31 trabajo- lo que realmente me desanimó es descubrir que algunos de los problemas que tenía -sobre todo con la placa de sonido- eran graves en serio, quiero decir, eran cosas que no cualquiera podía solucionar leyendo foros.

Brindemos por nuevas rendiciones públicas en el 2008.

domingo, diciembre 30, 2007

Inquietante Serenidad / Serena Inquietud

Este es el post de "Balance 2007 / Situación 2008" que resulta esperable en un blog como este (que no rechaza ningún género menor, ni los más anodinos) un 30 de diciembre, simplemente y nada más.

Del 2007 puedo decir que fue un año dividido en dos grandes períodos. La primera mitad y la segunda. No es un juego de palabras.

La primera mitad fue relativamente feliz, tuvo algunos acontecimientos meritorios. Yo acababa de comprar mi guitarra dot studio -en diciembre del 2006- y la aproveché mucho en el verano. También, la visita de mis tíos y mi prima estadounidense fue un acontecimiento memorable, cuya única complicación fue que mi abuela estaba mal de salud por esos días. Si bien eso complicó un poco las cosas, no impidió que la pasáramos por lo general muy bien, mostrarles un poco Buenos Aires y todo eso. Estuvo bueno, ese es un buen recuerdo del 2007 para el futuro, y además, me trajeron Watchmen, una de las lecturas del año, claro está.

Esta primera mitad concluye con la mudanza a Montserrat, otro acontecimiento con el que el 2007 quedará sin duda asociado a largo plazo. Fue un gran alivio haberse mudado de una vez, luego de la extensa búsqueda que dominó parte del año pasado y de los primeros meses de éste. Nos acostumbramos, como siemre, bastante rápido y no hay quejas significativas.

Luego empieza la segunda mitad, quizás un poco más irregular.

El otro acontecimiento indudablemente propio del 2007, posiblemente más que cualquier otro, es la muerte de Koshca, nuestra gata madre, tema esencial sobre el que no pienso volver a escribir. Hay otros temas que dejo de lado, como es obvio.

En un nivel bastante inferior a esto, otra cosa desagradable del 2007 fue ese mes o mes y medio en el que sentí que realmente la estaba pasando mal en mi trabajo. Si mi mamá y el tarot tenían razón, este desacomodo se produjo simplemente por mi mala consciencia de estar en un trabajo que no me interesa y sin embargo no hacer el más mínimo esfuerzo por cambiarlo; si en cambio mi visión resentida era la correcta y estaba padeciendo un mal período emocional de mi empleador, nunca lo sabremos. Lo cierto es que se solucionó tan inexplicablemente como apareció (y de nuevo, no se sabe si es porque yo acepté internamente que trabajar ahí estaba bien mientras siga estudiando o si mi jefe solucionó el problema emocional que lo volvía tan insoportablemente obsesivo) y ahora no me preocupo por eso

Volviendo al lado luminoso, mi estadía en Tandil dentro del congreso de Estudios Americanos, fue de lo mejor de la segunda mitad, la verdad, no tengo nada que no sean recuerdos positivos de esos pocos días de escape de la ciudad. Aparte, fue mi único acontecimiento académico destacable del año. No sé si presentar algo en ese congreso -cuyo nivel, todos sabemos, dista de ser altísimo- es suficiente como para decir que satisfice mis expectativas académicas, pero en todo caso, es algo, y hasta ahora, nunca había habido nada.

A lo mejor en el 2008 pueda ir al encuentro de estudiantes de letras, pero como es en el Chaco, seguramente no voy a tener ni tiempo ni plata.


Luego, y para terminar con lo más general del 2007, puedo decir que empecé a participar de un grupo de estudio, y también, que fuí mucho al teatro -muchísimo más de lo que había ido en toda mi vida-, tendencia que pienso mantener en el 2008.

Artísticamente, algunos hechos destacados al azar: Joanna Newsom, ya dije Watchmen, del teatro Lúcido de Spregelburd y el biodrama de Vivi Tellas, del cine The Host, y la última de Jesse James, quizás Inland Empire también, más por ser la única película de Lynch que vi en el cine que por otra cosa.

Finalmente entonces, algunas cosas para el 2008, año de la rata, año bisiesto.

¿Qué pasará con el macrismo?. ¿Tienen razón los que le auguran una vida muy corta?. A lo mejor sí, yo no sé que pensar, por momentos augurar su fracaso inmediato me parece demasiado optimista, por momentos tiene mucho sentido. Será cuestión de ver.

Hoy hojeé el libro de Ludovica Squirru con las predicciones 2008, y leí lo de la rata -recuerden que yo soy rata- que parecía en general bastante terrible y caótico. Se hablaba de "crisis" en varios aspectos, pero por suerte, no de crisis económica, y son estas -en particular a nivel familiar- las que siempre me preocuparon seriamente, las demás, bueno, son cosas de la subjetividad moderna pos-cartesiana, qué se le va a hacer. "Inquietante Serenidad" era el título de las predicciones preventivas para la rata.

Por otro lado, leí la parte específica de "Rata de madera" (que es la subdivisión a la que pertenezco) y era todo maravilloso. Bah. Recomendaba, eso si lo recuerdo, que cuando vaya a conferencias new age en febrero, use ropa verde. El libro de Squirru tiene momentos esfusivos y desbordantes, verdaderos homenajes a la imaginación creadora.

Un objetivo perfectamente alcanzable para el 2008 es mejorar significativamente en el teclado, a lo mejor para diciembre del año próximo pueda darme maña con partituras de cierta complejidad.

En la carrera, sin objetivos especiales, salvo terminar la cursada de la licenciatura -no así de las materias didácticas. Presentar algo en algún congreso en algún lado, y cosas así. No me veo haciendo nada muy relevante en ese aspecto, aunque a lo mejor me equivoque.

En el trabajo, también sin grandes pretensiones, a lo mejor, ahora que lo de la Fundación está en marcha, haya algún crecimiento del que pueda obtener beneficios. La posibilidad de cambiar de trabajo es remota o remotísima, pero como ya dije arriba, eso no me preocupa demasiado.

Y nada más. Como se ve no es mucho, quizás una de esas famosas "crisis liberadoras" de las que tanto hablan me vendría bien, pero

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es sólo un juego de palabras elididas. feliz año para todos.

sábado, diciembre 29, 2007

That 70's Show

Concentrándose en los cantantes, tenemos a Jon Anderson (Yes), Ian Anderson (Jetrho Tull) y obviamente Robert Plant (Led Zeppelin); el primero, una voz angelical tremendamente afinada, cuyo encanto mayor no reside en sus notas más agudas, sino en un impecable tono medio -que para la mayoría de los mortales sería ya bastante agudo-, lleno de dulzura y sin tanta afectación. Es cierto igualmente que Jon Anderson, con su cara de Jesucristo y su misticismo setentoso, puede ser dificil de soportar, y a veces he tenido la impresión de que me gusta Yes pese a él.

Su video probablemente sea el menos apasionante de los tres, pero igual es bueno.Y de todos, es el único que dura lo que tiene que durar (los otros dos se exceden bastante).



Ian Anderson, pese a llamarse casi igual, pareciera ser el reverso de todo esto, aunque sólo hasta cierto punto. Su look deliberadamente hirsuto, con esa bata siempre gastada, va perfecto con la rusticidad de su voz, mucho más grave y apasionada que la de Jon, aunque también, un tanto más limitada en cuanto a su registro. Este tema, My God, es excelente, casi tanto como Cold Wind to Valhalla y Mother Goose, y el video tiene un sonido buenísimo. Sino fuera porque dura 9 minutos y medio, sería perfecto.

En todo caso, tiene el atractivo extra de que podemos contemplar el raro fenómeno de un flautista punk en acción.



Por último, de Robert Plant hay poco que decir, salvo quizás, a nivel personal, que tranquilamente puede ser el mejor de los tres, aunque también el peor, porque he visto más de un video donde claramente no canta todo lo que tiene que cantar. No es el caso acá, en este viejísimo video cuya fecha exacta no conozco, y en donde hacen uno de mis temas de Zeppelin favoritos, Babe I'm Gonna Leave You. Dura dos o tres minutos más de lo que sería necesario pero igual indudablemente vale la pena. Está bueno ver a Plant sin esas camisas abiertas con lentejuelas.



Igualmente, si quieren ver algo realmente bueno, está este video Genesis con Peter Gabriel, Musical Box, único video que encontré de la primera época -la única buena, claro está- con buena calidad de imagen y sonido. Hay quién dice que Gabriel, como cantante, es un gran actor, pero versiones como esta muestran lo contrario.

Para una definición de la cultura

Desde Rousseau los modernos han efectivamente supuesto que existe una especie de naturaleza 'normal' sobre la cuál los pseudo-problemas de la cultura y la religión están como superpuestos... Esta bella ilusión puede ayudar a vivir, pero no en la comprensión de la vida. Porque todos, todos nosotros, guíamos nuestra existencia de personas civilizadas frecuentemente sin saber que esa existencia está siendo guiada en medio de una confusión estrictamente insensata de religiones nunca del todo muertas, y rara vez comprendidas o practicadas; de ensenañazas morales que alguna vez fueron mutualmente excluyentes pero ahora estan sobreimpresas una sobre otra, o combinadas en el fondo de nuestro comportamiento elemental; o de complejos insospechados que, precisamente por insospechados, son más activos; y de instintos heredados menos de una supuesta naturaleza animal que de costumbres enteramente olvidadas, costumbres que se han convertido en surcos mentales o cicatrices, que son inconscientes, y, por eso, fácilmente confundidos con instintos. Fueron alguna vez o crueles artificios, ritos sagrados o gestos mágicos: profundas disciplinas elaboradas por algun tipo de misticismo remoto en el tiempo y el espacio.

Denis de Rougemont, Amor y Occidente

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sé que en el fondo no aporta mucho pero me gustó, y, como dice tanto el Rufián como Podeti, en estos días no da para bloguear con mucho esfuerzo

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jueves, diciembre 27, 2007

Técnica y especulación

Con este renovado interés por el teclado, volví a tomar conciencia de algunas particularidades musicales, muy particularmente, en relación a las partituras.

Cómo por ejemplo su volatilidad. Pareciera que la menor corriente de aire las desparrama, y siempre parece suceder justo cuando estamos necesitando esa hoja en particular.

Pero este es sólo uno de los rasgos menores de su incomodidad. Cuando uno se acostumbró a tocar canciones populares (asumo que "Crímenes Perfectos" de Calamaro puede considerarse dentro de esa categoría) con las tradicionales listas de acordes que promocionan diversas páginas, o a improvisar, o a sacar de oído -los que tienen talento y paciencia para eso-, volver a las partituras es dificil y molesto. El sistema de notación, aunque decantado por cientos de años de perfeccionamiento cultural, sigue siendo incómodo en varios aspectos (p.ej. las notas que se pierden muchas lineas más arriba o mucho más abajo de las 5 lineas del pentagrama y que son por lo tanto más dificiles de identificar de un golpe de vista). Además, uno se siente constreñido y lento, pareciera que nada sucede y la idea de ejecutar tres compases seguidos sin cometer algún error parece estar más allá de nuestras fantasías más locas.

Pero después de un par de días de re-acondicionamiento, rápidamente la balanza empieza a moverse en el sentido inverso y pronto "Crímenes Perfectos" empieza a resultar tan... poco interesante.

Es algo que puede pasar cuando uno se pone a escuchar "música clásica" (siempre digo que no me gusta esa forma de categorizarla) con un poco de atención y continuidad: es posible que en comparación otras cosas aparezcan blandas y repetitivas.

Pero no se trata de lanzarse hacia la canonización de Mozart por sobre la de Charly García, eso sería lamentable. Pasa más bien por la profunidad que uno ocasionalmente descubre en un sólo compás, o en cuatro o cinco notas, que parecen contener algo como una contraseña, un fragmento puro de la esencia formal de la imaginación.

Tradicionalmente es esa 'esencia formal' lo que caracteriza el tipo de experiencia que uno puede derivar de una partitura. En cierto sentido será menos creativo que improvisar sobre alguna escala, o sobre ninguna, pero la experiencia del sonido que produce ese contacto rígido con la notación (pero justamente por eso verosímil: estrecha el lazo imaginario que estamos armando entre nosotros y algo que probablemente murió en Alemania hace 2 siglos) y formal, no tiene comparación, ni con la lectura ni con nada. Cuando sale bien. No la mayoría de las veces. La mayoría de las veces es agotador.

Quizás es una ilusión de la autonomía del arte, pero hay algo tan aparentemente eterno en una partitura.

En fin. Hace pocos días en el Blog de la Revista Planta apareció un post sobre Schonberg muy interesante. Como suele suceder en el mundo-planta, la técnica se resalta por sobre la especulación. Aparte, terminan señalando que debería escribirse "sin creer que la lectura desarreglada de tres apuntes Adorno, Foucault y Williams nos permite hablar de música eximiéndonos de conocer el sistema de las escalas griegas.". Yo por mi parte sé la Jónica -como todo el mundo, ya que es la escala mayor-, la Aeólica -mejor conocida como escala menor-, pero aparte conozco la Dórica y la Frigia -esta última muy simpática para improvisar alla española. Alguna vez supe las otras también pero confieso haberlas olvidado. Supongo que esto me habilita a postear sobre el tema, aunque a nadie le importe.

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miércoles, diciembre 26, 2007

No, no es tan tarde

La verdad, no es tan tarde, me fuí subrepticiamente (o eso creo al menos) del centro cultural Pachamama a las 23:05 y el 168 pasó casi al toque, por lo que llegué a mi casa apenas pasadas las 23:30. Podría haber transcripto un párrafo de Denis de Rougemont que leí esta tarde, haciendo tiempo en un bar, y que me pareció perfectamente expresado; o quién sabe que otra cosa. La lectura estuvo bien, fue la mejor de las que fui, y supongo que seguiré yendo ocasionalmente a algunas, pero no más de 2 o 3 veces por año.

Bueno, mejor me acuesto temprano de todas formas, mañana seguramente tendré que hacer alguna hora extra en la oficina. Lamento tener que comer ahí porque las empanadas de la parrilla de abajo son una porquería últimamente. Quizás pueda aguantar con galletitas de agua hasta las 16 y comer en mi casa los bifes que sobraron. Pero voy a tener hambre porque hoy sólo cené un mini choripán.

Lectura


Ya sé que todo blogger y no-blogger conoce este evento: lo menciono sólo porque voy a ir.

Eso si, si a las 12 hs todavía no terminó igual me voy, mañana tengo que despertarme a las 6.30 como siempre y para colmo hay muchísimo trabajo en la oficina.

martes, diciembre 25, 2007

viajero angustiado

Las disquisiciones filosóficas que interrumpen en toda ocasión los relatos de Sade acaban de hacer que su lectura sea agotadora. Para leerlo hace falta paciencia, resignación. Hay que decirse que un lenguaje tan diferente del de los demás, de todos los demás, merece la pena ser leído hasta el final. Por otro lado, este lenguaje monótono tiene al mismo tiempo una fuerza que se impone. Nos hallamos ante sus libros como antaño podía hallarse el viajero angustiado ante vertiginosos amontonamientos de riscos: algo nos mueve a apartarnos de aquello y sin embargo... Este horror nos ignora, pero ya que existe, ¿no habrá en él una propuesta de sentido? Las montañas representan algo que no puede tener atractivo para los hombres más que mediante un rodeo"

Bataille, El Erotismo.

¿Y qué nos queda, a nosotros?. El viaje se alarga y ya es evidente que mi proyecto de terminar esta monografía antes del 2008 es imposible. Escribo algo, sin embargo, cuando puedo, cuando el capítulo de Futurama es demasiado repetido y cuando puedo sustraerme de la tentación de ver a mi hermano jugar al Crysis. Y estoy atrasado particularmente con la lectura de Klossowski y Deleuze.

En todo caso, hoy traté de abrir un capítulo que tratase sobre otra coincidencia entre el Marqués de Sade y Diego de San Pedro: el grado cero de reciprocidad. Y junto a eso la temática del supliccium.

Llamaríamos grado cero de reciprocidad al deseo que alcanza su mayor realización prescindiendo totalmente de la concurrencia del objeto que supuestamente lo provoca. Morir por amor, en Diego de San Pedro (pero no morir como Romeo y Julieta: morir solo, mientras la amada sigue viviendo y olvidando), matar por diversión, en Sade.

De todas formas, nadie dice que sea lo mismo. Nada es "lo mismo". Por dos motivos. El primero es el materialismo de Sade, que si bien no es una filosofía consecuente y puede contrastarse con muchos otros elementos (más característicos de cierto ritualismo profanatorio), le alcanza al menos como para dejar de lado toda creencia en la trascendencia del alma después de la muerte, con lo que la idea de seguir anhelando luego del fin del cuerpo, no tiene mucho sentido.

El segundo, más sutil, pasa por esa resonancia lejana que produce, o debe producir, en el otro, la obtención del climax por parte del deseante activo. "Lejana" porque el otro siempre está lejos en estos casos. El amor y el deseo en Sade y en de San Pedro no son recíprocos, indudablemente, pero aún en la forma en que se cierran sobre si mismos no pueden dejar de repercutir sobre la víctima. Y ahí es donde podría hablarse de supliccium

¿Por qué en latín?. Porque es una forma cómoda de evitar comprometerme con los dos derivados evidentes: la súplica y el suplicio.

Diego de San Pedro es menos cansador y repetitivo que Sade sólo por un motivo: escribió menos. La Cárcel de Amor contiene algunos párrafos exquisitos, pero leída por tercera vez, es agobiante pese a ser breve. Es una serie de súplicas continuas que se repiten casi idénticamente sin importar quién es el que las pronuncia (los personajes de DSP carecen de toda voz propia, como también sucede en Sade, todos hablan en el mismo tono que identificamos con el autor). Justine es una serie de súplicas y suplicios alternados, y Juliette es similar, sólo que al revés.

Las víctimas la pasan mal, en todo caso. Hay alguna diferencia entre el amante sanpedrino que se mata y el libertino sadiano que da muerte. Pero ambos quieren perseverar en su ser y lo hacen de forma un tanto patética. Los sadianos caen naturalmente en una suerte de apatía donde la sola percepción de algunos objetos los inhibe completamente para el deseo (típicamente aquellas partes de la anatomía femenina vinculadas a la reproducción), peligro que, como los antiguos romanos en sus fascinus, intentan conjurar mediante la blasfemia. Los sanpedrinos mueren tomando en la cama, como estatuas de sal, monumentos de la tristeza narcisista.

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Instituciones familiares



domingo, diciembre 23, 2007

Nueva refutación del tiempo.

Eran las 8:30 p.m. y en Universal daban Jurassic Park 1, mientras que en Fox pasaban un viejísimo capítulo navideño de los Simpsons (aquel en el que consiguen al ayudante de Santa), lo miraba con mi hermano y si hacíamos zapping lo suficientemente rápido como para no captar los canales intermedios, era como si yo tuviera 10 años y el 7, allá, a principios de los '90. Jurassic Park era entonces lo mejor que le podía pasar a alguien, y los simpsons eran una promesa cumpliéndose una y otra vez. La Navidad también.

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sábado, diciembre 22, 2007

Yamaha PSR-E403

Ayer viernes, día de calor tórrido, me encontré con mi hermano en la esquina de Talcahuano y Sarmiento, a las 15:10. Ambos veníamos de nuestras respectivas oficinas.

Como todos saben, Talcahuano es la calle de las casas de instrumentos musicales. Yo ya había hecho una pequeña recorrida la semana anterior, preguntando en un par de locales. Y había encontrado dos opciones viables: el Casio WKII-110, y el Yamaha PSR-E403. El primero tiene una ventaja que de entrada parecía la más seductora: 6 octavas en lugar de 5, que es lo que suelen tener la mayoría de los teclados (no así los pianos eléctricos). Pero el Yamaha, de entrada, tiene más funciones.

Un breve resumen: yo fui a clases de teclado de muy chico, precisamente a un instituo de Yamaha al que iban varios chicos con sus padres. Duré poco, me gustaba, pero un día falté y descubrí que no ir también estaba bueno. En mi casa teníamos un Yamaha cuyo modelo obviamente no recuerdo, pero que no estaba mal para la época (finales de los '80). Yo seguí tocando esporádicamente pero sin hacer verdaderos avances. De todas formas, en esas pocas clases que tomé aprendí a leer partituras, al menos, rudimentariamente.

En un momento indeterminado -en mi memoria es indeterminado-, le vendimos ese modelo de Yamaha a la que entonces era la dueña del departamento que alquilábamos, y con esa plata, nos compramos un Casio CT-680, muy bueno para su tiempo (sin llegar a ser exactamente profesional), aunque era de la generación previa a los que traían sensibilidad.

Tuve entonces un momento de revival tecladístico -todo esto antes de empezar a tocar la guitarra, o sea, antes de cumplir 17 años- y me puse a aprender un poco más seriamente, pero de forma autodidacta. No totalmente en realidad. Mi hermano, que después dejó de tocar, me enseñó algunas cosas, y a él le había enseñado mi mamá, que estudió piano de chica pero no toca desde hace años. Me compré en Ricordi un libro clásico de partituras, de un compositor llamado Bayer o Beyer, algo así, que venía con ejercicios y melodías progresivamente más dificiles. No alcanzaba un nivel de dificultad extremo, pero las últimas tenían sus complicaciones. Lo hice entero y luego quise aprender algunas partituras de Bach y de Mozart con un éxito muy moderado.

Cuando empecé a tocar la guitarra, en el 2001, dejé el teclado bastante de lado, aunque nunca del todo. Intenté sacar una partitura de Beethoven muy complicada pero muy interesante. Nunca la terminé, ni terminé tampoco la primera variación Goldberg, aunque no estuve tan lejos. Si pude sacar una obra de Albeniz bastante sencilla, que le trajo recuerdos a mi mamá.

Tuve otro revival tecladístico por esos años. Formé una breve banda de rock con un amigo de la primaria, Hernán, y otro chico, llamado Martín. Hernán y Martín tocaban las guitarras, yo el teclado. Más tarde apareció un tal Lionel que tocaba el bajo. Y hubo dos bateristas y un intento de cantante. La banda se llamaba Aux y nunca le dediqué un post. Ensayamos durante un tiempo y tuvo una sola aparición en vivo, en una suerte de mini-festival de bandas que organizaba el secundario de Martín. Todas bandas de alumnos del secundario si mal no recuerdo. Lo que no recuerdo es cuál era el secundario. Pero era en el club de Vélez. Eso fue en el 2003 me parece. Poco después nos separamos, no volví a ver ni a Martín ni a Lionel.

Después de eso el teclado quedó bastante desplazado. Mi abuela, que prefiere el teclado a la guitarra, siempre lo lamentaba. La nueva guitarra que compré a principios de este año contribuyó más a ese hundimiento, y el viejo Casio CT-680 quedó relegado a un par de horas mensuales de improvisación sin propósito.

¿Quizás el piano de puán tuvo la culpa de que hace unos meses volviera a tener ganas de chapotear sobre las teclas?. No es imposible. Pero no por mis propias y limitadísimas ejecuciones, sino por las de otros. Porque como ya dije en algún lado, escuchar a un buen pianista me emociona más que a un buen guitarrista.

El caso es que, quizás un poco superficialmente, me pareció que para reavivar mi interés nada sería más oportuno que comprar un teclado nuevo en cuotas con la tarjeta de mi hermano. Uno no muy caro pero tampoco el más barato de todos. Uno con sensibilidad, desde ya, y si es con puerto USB, mejor.

Tanto el Casio WKII-110 como el Yamaha PSR-E403 tenían esas características básicas, y su precio era exactamente el mismo. Pero no hizo falta mucho para confirmar que la octava extra del Casio perdía frente a la superioridad del sonido del Yamaha, cuyas funciones, además, eran bastante más interesantes. Llevamos la caja como pudimos caminando por Talcahuano hasta mi casa.


Y ahí está, flamante. Pensé en tomar clases, pero no me alcanza ahora la plata, seguiré con el autodidactismo -aún admitiendo que hasta ahora no me ha alejado ni un paso de la mediocridad-, y ya empecé con una partitura de Haydn, una sonata en Sol Mayor que se pone interesante en la parte del medio, como muchas otras. Lo bueno de tocar Haydn es que todavía no se usaba la disonancia muy seguido, y entonces sabemos que cuando algo suena raro, seguro es culpa nuestra.

viernes, diciembre 21, 2007

ratas y conejos

RADIO FM: termina el último episodio de un radioteatro

-Se nota que lo terminaron a las apuradas. Es muy claro. Normalmente los radio-teatros de Cuál Es? terminan o con la realización definitiva del protagonista en tanto tal ("y siempre sería conocido como el gordo choto") o con lo contrario ("y jamás volvería a ser el gordo choto"), pero acá lo terminaron como a la mitad, el sigue siendo el casamentero pero no sabemos nada más, no es una condición permanente
- Sí, es cierto, terminá ahí sin aclarar... ¿lo dejo así lo de los autores?
- Dejame que lo vea. Sí, creo que está bien
- Lo dejo último a [nombre investigador]?
- Sí, en este caso sí. Normalmente aparece segundo o tercero porque participa con varios hospitales, pero acá está participando sólo con uno, que tiene pocos pacientes, así que dejalo ahí al fondo.

RADIO FM: conversación telefónica con Ludovica Squirru sobre su horóscopo chino para el 2008.

-Tendría que comprarme el libro, es el año de la Rata, y yo soy rata.
-Yo no sé que soy
-¿Vos sos del mismo año que Pablo, no?
-No, yo soy del '87
-Pablo es del '87
-Entonces sí.
-Sos conejo, o gato, según donde lo mires. A ver que dice del conejo... mmmh, esto no parece demasiado acertado. Ah, acá si: "rabbit people are considered too sensitive for the world around them;"
-Sí tal cual.
-Ya ni me acuerdo cuál era la característica de la rata, pero creo que estaba bueno, dejame ver. Sí. Está bueno. Dice que soy un tipo frío y malvado que debe cuidarse de las drogas, el juego y el alcohol. Bastante acertado.
-¿Y cuando fue el año del conejo?, seguro que fue recién y me lo perdí completamente, estoy en la lona
-No, este año fue otra cosa, ahora no me sale qué, pero conejo no era seguro...
-¿Y vos en el 2008 vas a tener un gran éxito personal?
-Y la verdad no es probable, ni siquiera me voy a recibir. Pero quién sabe.
-O quizás descubras que el único éxito personal es abandonar la idea de "éxito personal"...
-Si muy lindo, pero es el tipo de conclusiones a las que debería llegar a los 50, no a los 24. Es cierto que el vicio literario suele invitarnos a saltear los pasos intermedios.

RADIO FM: Suena Dream Theather

-Qué depresión, esto me hizo acordar que la banda de unos amigos se pasó al progresivo. Qué cosa lamentable. Él otro día subieron una lista de los discos que están escuchando y ahí está Fragile, ya les saqué la ficha.
-¿Pero vos escuchaste Fragile alguna vez?. Digo, hay razones atendibles para odiar al progresivo, pero Fragile y Close to the Edge son dos grandes producciones culturales de la humanidad, como la flauta mágica o...
-Es insoportable. Encima me imagino toda la situación. Empezaron a meter arreglitos y más arreglitos...
-Mucho teclado me imagino
-Y algún gordo nerd del público les habrá dicho "uy me volaron la cabeza" y ya está, cayeron en el progresivo
-Y es que es una tentación permanente. Porque si hay algo que se puede hacer ad infinitum es agregar arreglos, y otro arreglo más...
-Eso es lo deprimente, que en realidad no hay nada, sólo suman cosas y así, pero no hay nada que lo justifique.
-Lo que me recuerda que hoy me voy a comprar el teclado
-¿ya te decidiste por cuál?
-no, voy a probar las dos y ahí veo.

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jueves, diciembre 20, 2007

Los que trabajan a diario con este programa lo apreciarán más

Hoy en la oficina, estaba haciendo una tabla en excel que intenta mostrar como los microorganismos de las infecciones del torrente sanguíneo asociadas a catéter central (ITS-CVC) modificaron su resistencia a los antibióticos en un período de tiempo determinado, y noté que los colores que estaba usando arbitrariamente conformaban un objeto estético. Se me ocurrió que tal cosa debía existir, y busqué "Excel Art" en el Google.

El resultado más notable -y es bastante notable- que encontré ese el libro 58 Days Worth of Drawing Exercises in Microsoft Excel de Danielle Aubert, cuyas fotos están ahí abajo, y que puede mirarse online cliqueando acá. Se navega cliqueando en los tags de abajo, como si fueran hojas de cálculo de un .xls.

martes, diciembre 18, 2007

Las pequeñas cosas

Mishka fue la primera en verlo. Cuando vi que quería salir al patio, pensé que había visto una paloma. Pero rápidamente descubrí que el objeto de su interés era un pequeño murciélago muerto. No es el primero que cae en el patio, pero hasta ahora pasaba cuando yo no estaba en casa. Ya dije en algún otro post que mi hermano escucha los chillidos por la noche. Bueno, algunas noches. Yo casi nunca.

El caso es que tuve que recogerlo y tirarlo a la basura -donde todavía se encuentra. Recordé una vez en que Rosanna, que era nuestra vecina cuando vivíamos en Villa Crespo, nos llamó para que la ayudáramos a tirar uno. Lo tenía cubierto con una toalla en el piso del living. Lo terrible en ese caso era tener que levantar la toalla y verlo. Si hubiera estado muerto así en el piso, como el de hoy, no era nada, pero tener que desvelarlo, como una verdad monstruosa, daba mucha más impresión.

Por que además está el temor de que le quede todavía un último estertor de vida. Si hubiera movido un sólo milímetro su pequeñas alas membranosas, o abierto uno de sus ojos ciegos por última vez, cuando yo ya lo daba por muerto, creo que hubiera salido corriendo.

No era un peligro en este caso, Mishka se encargó de toquetearlo un poco con sus patas delanteras. No había duda de que estaba muerto.


Igual, en el momento definitivo, en el que tuve que agarrar una bolsita de plástico y meterlo adentro, tuve un instante de repulsión institiva e inexplicable (porque aunque realmente encuentro a los murciélagos desagradables, no soy tanto como fóbico) , y tuve que soltar el cadáver y darme unos segundos. Luego, avergonzándome de mi cobardía -que nadie vió- terminé el trámite y barrí con el escobillón los excrementos de murciélago que se venían acumulando en el patio desde hace unos días.

Por un lado tengo que confesar que lamento no haber tenido la presencia de ánimo como para examinarlo un poco. Extender sus alitas ahí en el piso del patio, bajo la mirada interesada de Mishka, que lo olfateaba. Quizás incluso mirarlo a la cara. Pero, otra vez, la idea de que pudiera de alguna forma despertar (a fin de cuentas, la asociación entre los murciélagos y los no-muertos es cultural), o incluso, el temor a que desde el cielo todavía soleado sus hermanos ciegos estuvieran atentos a mis movimientos, impidieron cualquier tentativa de superar mi repulsión mediante el análisis.

Ya habrá otras oportundiades, me temo. Esto es lo más cerca que llegué esta vez.


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Y aprovecho para avisar que mañana seguramente no postee nada, porque voy a la ópera. Como no fui a la ópera en los últimos, no sé, 13 o 14 años supongo, me pareció lo suficientemenete notable como para mencionarlo.

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lunes, diciembre 17, 2007

Cleansed

Breve comentario de "Cleansed", la obra de Sarah Kane que fuí a ver el sábado, última función. Estreno internacional en lengua hispana.

Entonces, descubrí que el teatro "El Gato Viejo" es parte del terreno de Carlos Regazzoni en Retiro. Supongo que saben de lo que estoy hablando, todos hemos pasado por ahí, en Libertador y Suipacha, esa suerte de baldío con esculturas de chatarra.

Son las 21:15, compro mi entrada y me indican que me meta en la boletería, que funciona como una suerte de cobertizo donde estamos todos los espectadores. Ahí adentro hay como 30 personas, no muy apretadas. Una de ellas se me acerca y me dice:

- Hola!, vos sos de puán, ¿no?. ¿Él de Imaginaciones Tempestuosas?

A loq que yo respondo:

- ¿Será Identificaciones Imaginarias?

Efectivamente. Ella es Ana Laura, cursó conmigo Gramática Textual en el 2006, conoce el blog pero no es lectora habitual. Hizo un curso de dirección teatral pero ahora no me acuerdo con quién. Charlamos un rato y luego nos indican que nos metamos en un micro escolar, cuyas ventanas están enteramente tapadas por bolsas de residuo negras. El micro nos conducirá a la sala.

El micro se bambolea y todos nos preguntamos si la puesta de la obra de S.Kane implicará cosas como que nos rocíen con sangre de pollo o alguna otra indignidad. Pero no. El micro llega, luego de 5 minutos en los que prácticamente no avanzó, a otra zona de la chatarrería de Regazzoni, donde hay una rampa que nos conduce a un pequeño edificio, que a su vez, contiene la sala donde se representa la obra.

La sala no tiene nada de especial, típicamente under, con mosquitos. Ya desde la primera escena uno de los actores da muestras de un amateurismo lamentable.

La obra es bastante mediocre. Sospecho igual que el texto mismo no es demasiado interesante.

El clima es opresivo, violento, trillado, evidente. Una universidad convertida en un centro de detención con finalidades poco claras. Una pareja gay cuyo desenvolvimieno trágico parece haber sido tomado de la novela de G. Orwell, 1984. Recordarán que en esa novela el protagonista se quiebra fatalmente cuando, ante la inminencia de una tortura particularmente desagradable, ruega que se la hagan a su novia, en vez de a él. Acá es lo mismo. El descuartizamiento se logra mediante la aplicación de pañuelos rojos a las zonas correspondientes. Digamos: se apaga la luz, se escucha el ruido de un cuchillo golpear contra el suelo, y cuando se vuelve a prender la luz, en donde tenía las manos tiene dos cobertores rojos, como si fueran guantes pero sin dedos, representando muñones. Logra su efecto, pero la violencia en tanto tal no es suficiente. Ni que fuera Hostel.

Y después, las identidades en fuga, el abuso, el amor en los ambientes más oscuros, todo eso, me resulta bastante prescindible. Me había gustado la otra que vi de Sarah Kane, Crave, que era mucho más parca y económica en sus medios.

Por suerte no hace falta volver a meterse en el micro escolar intervenido para salir del teatro. Atravieso, conversando todavía con Ana Laura, la parte interior del museo Regazzoni, que no conocía, y salimos ahí nomás de Suipacha. Todo este tiempo estuve con un saco que me presto mi abuela, porque hacía frío y yo había salido desabrigado. Mi abuela insistió en que ese saco no era femenino, pero los ejemplos que dió fueron poco convincentes. Mi mamá me hizo notar que es el tipo de saco que Macri usa atado al cuello por sobre la camisa. Vuelvo en el 23 a mi casa. Me pregunto si fue la última obra del año.

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Simpatía por el demonio

Algunos ni respondieron el mail y otros me dijeron que no pueden -todo el mundo anda con finales estos días-, por lo que el viernes fui yo solo a ver "Cartas de Amor a Stalin" en el CCC, una de las últimas que tenía pendientes de la temporada 2007.

Ir sólo me obliga a escribir aunque sea medio párrafo, no para intentar mostrarle a mis amigos que se perdieron de lo que hubiera sido la mejor experiencia de sus vidas -cosa poco probable- sino porque, de no compartirlo con nadie, quedaría en un olvido demasiado rápido.

Olvido que es merecido en algunos casos, pero no en éste. La obra estaba bastante buena. El guión completo, de J. Mayorga, está acá.

Un fragmento de un poema sobre Stalin de Éluard, citado por Alan Badiou en El Siglo:

"Gracias a él vivimos sin conocer otoño
El horizonte de Stalin renace sin cesar
Vivimos sin dudar y aun en el pozo de la sombra
Producimos la vida y el porvenir
(...)
Pues la vida y los hombres han elegido a Stalin
para representar en la tierra la esperanza sin limites."

El poema es de 1949. La obra nos presenta la situación desesperada de un dramaturgo-novelista, Bulgakov, cuyas obras son prohibidas en todos los teatros; la crítica oficialista lo destroza y lo acusa de burgués, y nadie está dispuesto a darle trabajo. Bulgakov intenta entonces que le den permiso para irse de la Unión Soviética con su mujer, pero nadie responde sus pedidos.

Durante toda la obra, entonces, se dedica a escribirle cartas a Stalin. Y si bien por un momento al principio tememos que vaya a tratarde de una defensa apasionada de la libertad del artista por sobre el Estado, rápidamente, a media que la figura de Stalin va cobrando peso, nos damos cuenta que el objetivo es otro, bastante más estimulante.

Por cierto que la historia está basada en hechos reales. Se dice que una novela de Bulgakov -uno de los intertextos de la obra- fue inspiradora de "Sympathy for the Devil", el tema de los Rolling Stones.

Porque en el Stalin de Mayorga se van combinando distintas sedimentos. Por un lado, el diablo, muy explícitamente. Stalin se le aparece a Bulgakov como una encarnación del Príncipe de este Mundo. Por otro, el Estado, en su función jerárquica-ordenadora tradicional, a lo que se suma, muy fuertemente, el Estado Kafkiano.

Stalin llama por teléfono a Bulgakov, y la llamada se interrumpe misteriosamente antes de que puedan hablar seriamente. A partir de esa llamada interrumpida, cuya continuación se espera obsesivamente durante años, se manifiesta el poder de un Stalin que juega con su presa con total libertad.

En la película del año pasado "La vida de los otros", -que ganó el óscar a mejor película extranjera-, uno de los agentes de la policía secreta de la alemania comunista decía que para suprimir la peligrosidad de un artista o de un intelectual subversivo, la mejor forma era encerrarlos durante un año sin explicación alguna, sin contacto con nadie, y obviamente sin juicio. Luego se los deja ir, y ya está, no vuelven a molestar. Una estrategia similar es la de Stalin con Bulgakov, quizás más perfecta porque no tuvo ni que encerrarlo, ni mover a la policía secreta. Sólo llamarlo por teléfono una vez, y cortar a mitad de la conversación, Bulgakov queda atrapado en la consciencia de estar en el ojo de Stalin, quién incluso lo admiraba como dramaturgo, y en la espera infinita, kafkiana o beckettiana, de que ese contacto se repita y esta vez la situación se aclare hasta las últimas consecuencias.

El único defecto de la obra es que, para ser que presenta una única situación, se alarga un poco demasiado. Por suerte al final están algunos de los mejores parlamentos, y nos vamos contentos.

Al Stalin Satánico, Autoritario y Kafkiano se agrega el Stalin propiamente Soviético, aquel que representa, como un signo, todos los valores de la patria entendida como territorio y como pertenencia. ¿Puede un ruso de ese momento escribir realmente lejos de Stalin?. Y más específicamente aún: ¿Existe acaso un público más deseable que Stalin?

Se plantea la situación de que, si bien Bulgakov ha dejado de escribir sus obras, las cartas a Stalin son su logro más perfecto. ¿Quién puede esperar más que recibir la lectura del hombre que es toda la nación unificada?.

Además, Bulgakov es un tanto tradicional y romántico en sus ideales, lo que lo pone, frente al dictador, en una posición endeble.

Porque luego de todas estas facetas internas de la representaciónd e Stalin -ya que él en si mismo no aparece jamás, salvo en la breve llamada telefónica-, está la que para Bulgakov y para nosotros como público resulta más atendible: Stalin como consumidor de cultura. ¿Qué es lo que realmente quiere?

¿Quiere obras meramente pragmáticas, propagandistas?. "Maiakosvsky", dice el Stalin de la obra, "escribió mis decretos en verso". ¿Pensó que era eso lo que quería?. Luego Maiakosvsky se suicidió.

Este párrafo es para mí uno de los mejores de la obra. Stalin se refiere a Bulgakov como "Misha", la abreviatura de su primer nombre:

"Muy pronto podrás venir a verme. En cuanto estés preparado. Un poco de paciencia, Misha. No dejo de pensar en ti. Me preocupa tu aspecto. Te conviene salir de casa. Mezclarte con la gente. Si sigues apartándote del pueblo, enloquecerás. Paciencia, Misha, muy pronto la gente volverá a quererte. En cuanto estén preparados. No habrá arte verdadero mientras el pueblo sea como un niño cuya inocencia hay que salvaguardar. Mientras tanto, los camaradas y yo llenaremos de teléfonos la Unión Soviética. Haremos que cada hogar, desde Kalingrado hasta Kamchatkiy, tenga su propio teléfono para hablar directamente con Stalin. Te juro, Misha, que lo conseguiremos. Cueste lo que cueste."

Una ironía muy clara, en la oposición telefonía/arte verdadero, y en la promesa de un arte del futuro, cuya forma no resulta todavía inteligible debido a que el pueblo no es más que un niño "cuya inocencia hay que salvaguardar". Arte / propaganda. Y el drama de la obra es esa espera, esa indicación sarcástica de la burocracia estatal, "sólo un poco de paciencia", mezclada con un discurso milenarista del advenimiento de una realidad donde todo estará finalmente al servicio de la verdad, y ya no hará falta silenciar y asesinar culposamente en su nombre. Toda la historia está en ese "Mientras tanto", así como todo Bulgakov aparece en el sostenimiento de la ilusión de que ese contacto directo, individual, que Stalin promete, se haga realidad en este mundo y no en el otro.

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domingo, diciembre 16, 2007

The Eraser

Ya dije en algún momento que hay cierto estado de animo personal, cercano a la felicidad, que ronda por el área de Palermo-Recoleta, independientemente de que yo esté viviendo por ahí o no. En la Plaza las Heras, uno podría pensar en imágenes de la infancia (la escuela primaria a la que iba está en esa plaza, el Wenceslao Posse), pero en las inmediaciones de la Biblioteca Nacional, donde es todavía más frecuente, esa explicación no sirve.

Entonces, atardecía en la Plaza del Lector y yo estaba leyendo algo desinteresadamente las 120 jornadas de Sodoma. En la pared izquierda hay una serie de fotos de Horacio Quiroga, de gran tamaño. Tengo un poco de frío.

Un padre juega con su hija no muy lejos de donde estoy, muy cerca de la fuente. Observo primero a la hija y no puedo dilucidar si tiene o no algún problema. Parece por lo menos fronteriza, pero podría ser una expresión de estupefacción infantil totalmente normal, aunque no muy agradable a la vista. El padre le está enseñando a usar una paleta de paddle, tirándole suavemente una pelota de goma para que la golpee. Ella reacciona con torpeza, pero de nuevo, no la suficiente como para que yo, sentado a unos metros, pueda terminar de saber si tiene o un problema de aprendizaje. Me inclino a pensar que sí. Un personaje de Woody Allen tenía un hijo normal y otro subnormal, pero según el narrador, sólo era posible distinguirlos si se le daba un yo-yo a cada uno. Pienso en eso mientras trato de terminar una de las más escatológicas de las jornadas sadianas:

"¿Tienes deseos de hacerlo?" - Tanto que me muero por ello, señor- ¡Mierda!, eso si que es delicioso, dijo el comendador, eso es o que se llama complacer al cliente, pero, ¿querrías, mi pequeña, cagar en el orinal que te voy a presentar? -Créame, señor, tengo tantas ganas que cagaría en cualquier parte, incluso en su boca... -¡Ah, en mi boca! ¡eres deliciosa! Esta bien, ese es precisamente el único orinal que tengo para ofrecer"

Sade cansa un poco, Justine y Juliette son los más divertidos, el último me hizo reir varias veces. Ahora miro el padre lanzando la pelota y hay algo en su imagen que me impresiona de forma positiva. Está fumando un cigarrillo, es flaco, tiene barba y anteojos y debe rondar los 40. Lleva unos pantalones cortos, una remera tipo chomba, color bordó, y unos mocasines. Tiene algo de resignación y de melancolía que me gusta, algo que quizás se podría asociar a determinado modelo de paternidad no-autoritaria . La forma en que fuma su cigarrillo tranquilamente, como si enseñarle a su hija con probables problemas de aprendizaje a usar una paleta de paddle a las 7 de la tarde en la Plaza del Lector no fuera la actividad más gratificante de la Tierra, pero sin embargo está bien. No sé si "resignación" es la palabra, suena un poco hostil, en todo caso, una falta absoluta de violencia frente al mundo.

Una de las pelotas se escapa para mi lado y hago un movimiento excesivamente rápido para detenerla, con lo que mi birome se cae al suelo y mi brazo se resiente por unos segundos. Él me lo agradece y sigue intentando. Pasa un pájaro y lo sigo con la vista.

Ya tengo que irme y no terminó de atardecer. Subo a la plataforma de la Biblioteca escuchando el disco solista de Thom Yorke, que revaloricé por estos días. Particularmente el primer tema, "The Eraser", que nunca me había importado demasiado, me parece ahora de una dulzura y una belleza perfectas. Me siento cerca de un gato negro. Pronto lo siento maullar, pero como tengo los auriculares puestos, no me resulta claro si son maullidos de desagrado o de interés.

Pero pronto el gato esclarece la situación viniendo a frotarse contra mí. Es sabido que tanto en la Biblioteca como en el botánico hay gatos callejeros que reconocen a los melancólicos bibliófilos y jardineros que los visitan como seres totalmente pacíficos y benevolentes, incapaces de hacerles daño, entre otras cosas, porque aspiran a reencarnar como felinos. No tarda mucho en cansarse, igual, este gato negro, y pronto se detiene a mirar algo que a mí me resulta totalmente invisible.

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Debo dos reseñas teatrales, una para la obra de ayer, otra para la de hoy. Mañana la de ayer. Hoy sólo un poco de imágenes diarias,

viernes, diciembre 14, 2007

Otra

jueves, diciembre 13, 2007

El "uso liberado de su fin" no es lo mismo que el "valor de uso", puede que hasta sea lo contrario?



Mishka y yo combatimos la apatía del verano con un cordón rojo, cuya función original era atar un manojo de fichas enviadas desde Barranquilla, Colombia, a la oficina donde trabajo.

"Para esto es preciso recordar que la profanación no restaura simplemente algo así como un uso natural, que preexistía a su separación en la esfera religiosa, económica o jurídica. Su operación es más astuta y compleja, y no se limita a abolir la forma de la separación para reencontrar un uso incontaminado. También en la naturaleza se dan profanaciones. El gato que juega con el ovillo como si fuera un ratón -exactamente como el niño juega con antiguos símbolos religiosos o con objetos que pertenecieron a la esfera económica- usa conscientemente en el vacío los comportamientos de la actividad predatoria (...). Estos no son borrados, sino que, gracias a la sustitución de del ratón por el ovillo, o del objeto sagrado por el juguete, son desactivados y, de este modo, se los abre a un nuevo, posible uso.
(...)
El juego con el ovillo es la liberación del ratón de su ser presa y de la actividad predatoria de su necesario estar orientada a la captura y la muerte del ratón; y, sin embargo, pone en escena los mismos comportamientos que definían la caza. La actividad resultante deviene, así, un medio puro, es decir una praxis que, aun manteniendo tenazmente su naturaleza de medio, se ha emancipado de su relación con un fin, ha olvidado alegremente su objetivo y ahora puede exhibirse como tal, como medio sin fin."

Este párrafo, cuyo sentido completo sólo podría captarse en relación a la visión del capitalismo como lo Improfanable (cfr. un ensayo de W.Benjamin que no leí), está en el Elogio de la Profanación de Giorgio Agamben. No estoy seguro de que tenga sentido.

Orquídea araña

Acá, un comentario sobre la visita de Houellebecq. Igualmente, dentro del mismo blog, que acabo de descubrir, es más apasionante la anécdota de Guillermo Iuso -que linkeó linkillo- así como las las fotos alienígenas.

miércoles, diciembre 12, 2007

Crude mortality of pediatric patients with CLAB

A las 15:05, una hora y cinco minutos más tarde del horario habitual, me voy de la oficina. Dejé en la bandeja de salida tres archivos de Excel, que aún zipeados, pesan 13 MB. Antes, había enviado un archivo de Word que no debe pesar más de 500 KB donde están reunidos los resultados del trabajo de 6 años de investigación en 97 unidades de cuidados intensivos de 16 países del tercer mundo. Este trabajo, sin embargo, fue hecho a las apuradas, como siempre.

Espero entonces que los 13 MB de información se transmitan en mi ausencia. Agradezco no haber caído en eso del celular, sé que seré inhallable durante las próximas tres horas.

Por otro lado, si tuviera un celular, podría avisarle a mi profesor de canto que voy a llegar un poco más tarde.

No me gusta mucho andar diciendo que estudio canto, principalmente, por que la gente podría pensar que canto bien, o que fantaseo con participar de un reality estilo pop stars. Los cantantes son en general gente de la que uno no se puede fiar. Esto no impide que considere que el canto es uno de los grandes atributos que un ser humano puede adquirir. Pero sea como sea, luego de haber ido semanalmente durante dos años, estoy pensando abandonarlo.

Pienso que estaría mejor usar esa plata en comprar un teclado nuevo, ¿quizás un Casio de 6 octavas?, ¿o un Yamaha de 5 pero con más prestaciones?. Ya detallaré más adelante. Sería en cuotas, con la tarjeta de mi hermano. Obviamente no aspiro a comprar nada demasiado especial, sólo algo que supere mi viejo Casio CT-680, que es de la generación previa a los que vienen con sensibilidad, y ni hablar de puerto USB.

Son las 18:15, ya terminó la clase. No almorcé, trabajé e hice una hora extra, pero todavía el cansancio no me pegó. Sé que eso sucederá eventualmente. Paso por una panadería a la que iba mucho cuando vivía en Villa Crespo y compro un chipá ($1.50), que complemento con una pepsi en la estación de subte Dorrego. En la panadería, pensé que quizás la dueña me reconocería, pero si lo hace, no lo demuestra. No leo en el subte porque tengo los ojos cansados. En la mochila están las 120 jornadas de Sodoma.

En el Musimundo de Callao y Corrientes, miro los auriculares disponibles durante unos angustiantes 20 minutos. Es imposible decidirse. Yo sólo quiero unos no demasiado malos que tengan esa esponja protectora. Pero no hay, no los veo, y siguiendo el criterio básico de que cuanto peor, mejor, compro unos de esos que te perforan el cerebro, marca JWIN. Los elegí porque el precio era más o menos lo que pensaba gastar. Los necesito para mañana.

Haciendo la cola en la caja, veo el precio ridículo del último disco del Indio, y del librito del Winning Eleven que promociona tan fervorosamente Pergolini en su programa de radio. Qué hoy no escuché, puse música clásica, sonó Debussy, Mozart y Cesar Franck. Pero normalmente lo escucho, en la oficina, claro está. Al Winning Eleven nunca jugué ni creo que lo haga en el futuro.

De hecho logré contener mis imulpsos animales y de momento no estoy jugando a ninguno. Estoy esperando mis vacaciones laborales para darle al Hitman "Blood Money".

En mi casa mi mamá me ofrece un sandwich de jamón crudo y lo acepto, aunque sé que, entre el chipá que me acabo de comer y eso, no voy a tener hambre para la cena. La empeoro comiendo dátiles mexicanos. Compré 1/4 kg. el martes y todavía me duran. En mi casa no le gustan a nadie. A mí me encantan, aunque es una lástima que sean tan pegajosos y que el carozo sea tan grande. Quizás un habitante del desierto sea capaz de comerlos con una mano mientras que con la otra sostiene El erotismo de Bataille sin hacer un enchastre. Yo tengo que hacer una cosa por vez.

El día se inclina peligrosamente hacia la improductividad total cuando me decido a acostarme una media hora antes de ponerme a leer. Me llevo a Mishka a la cama, que no duerme conmigo, sólo se me sube arriba del pecho ronroneando suavemente con un motor bien lubricado, y me lee el pensamiento (si es que no lo escribe). El dia se pierde, se va.

Sé que a las 20 hs voy a hacer zapping entre un capítulo repetedísimo de Futurama y Scrubs, y que a las 20:40 la cena va a interrumpir el capítulo repetedísimo de los Simpsons y el de Seinfeld. Últimamente esta combinación es mortal. El otro día pasaron el que Homero engordaba para no ir a trabajar, y en Sony, el capítulo en que Seinfeld tenía que filmar películas clandestinamente para venderlas en el mercado negro. Demasiada calidad, aunque debo haber visto ambos capítulos unas 25 veces sin exageración. Igual el de los Simpsons es mejor, normalmente, pero me sé los chistes ya con demasiada precisión.

Pude estudiar una hora entre las 21:30 y las 22:30. Leí la segunda jornada de Sodoma y las dos introducciones de el Erotismo.

martes, diciembre 11, 2007

La máquina y la bestia

Estuve leyendo El hombre máquina, un breve y conocido ensayo de Julien Offray de la Mettrie, el filósofo materialista del iluminsmo francés, poco querido por la mayoría de sus contemporáneos, pero reivindicado por Marx (al menos, eso dice Wikipedia)

Lo leí, no sólo porque desde que Nicolás Rosa lo mencionó muy elogiosamente en una clase me daba curiosidad, sino porque proyecto utilizarlo para escribri sobre Sade. No es una asociación original de mi parte, es una filiación establecida, aunque no sé exactamente en que grado de especificidad.

"El cuerpo humano es una máquina que pone en marcha sus propios mecanismos: viva imagen del movimiento perpetuo. (...)
Pensamos y hasta somos hombres honrados del mismo modo que somos alegres o valientes; todo depende de la manera en que nuestra máquina está montada"

La tesis central de la Mettrie es bastante sencilla: no existe la res cogitans cartesiana, no hay dos sustancias, una espiritual y una material, articuladas en los seres humanos, ni un alma racional que nos separe de los animales. Sólo existe sustancia material, sujeta a leyes mecánicas. Somos la conjunción de nuestros órganos orquestada según funciones y necesidades específicas, y lo que llamamos nuestro intelecto no es más que una función los nervios del cerebro, activadas por un gran número de estímulos, sobre los que nuestra voluntad sólo tiene un dominio ocasional ("por una orden que imparte, sufre cien veces el yugo").
"Llegaron las palabras, las lenguas, las leyes, las ciencias, las bellas artes, y por medio de ellas, en fin, se pulió el diamente buto de nuestro espiritu. Se ha adiestrado a un hombre a ser escritor como a ser mozo de cordel. Un geómetra ha aprendido a hacer las demostraciones y los cálculos más dificiles, como un mono a quitarse o ponerse su sombrerito y a subir sobre su dócil perro."
Descartes ya había asimilado a los animales como autómatas (en tanto no tienen alma) y había llegado incluso a afirmar que, en principio, nuestros semejantes humanos también se nos presentan de esta forma, ya que estamos imposibilitados de acceder a su res cogitans, y en ese sentido, debemos conformarnos con creer que tal cosa existe por el hecho de que podemos hablar con ellos.

La Mettrie, da un paso más y lo que plantea en el párrafo que acabo de citar recuerda el famoso cuento de Kafka, informe para una academia. La insistencia en el ejemplo del mono recuerda a Linneo, que, exactamente al contrario que La Mettrie, pensaba que Descartes sólo podía afirmar que los monos no tenían alma porque nunca conoció a uno de cerca (Cartesius certe non vidit simios).

Pero no es concretamente el problema de la distribución metafísica de las sustancias ni la distinción animal-humano (ambos temas muy interesantes desde ya) lo que, pensé, podía servirme para pensar a Sade.

La naturaleza, esa agrupación siempre en movimiento de conceptos, me interesa como tema, y no sería demasiado aventurado pensar que su re-definición "laica" en los siglos XVI y XVII tiene un gran significado para la modernidad. Si lo que me interesa de momento es analizarla en relación a la literatura sadiana, probablemente podría partir de la conjunción de Rousseau, Spinoza y la Mettrie. Veamos algo de lo que dice este último antes de ir a dormir.
"La Naturaleza, antes infectada por el sagrado veneno [la religión], volvería a conquistar sus derechos y su pureza. Sordos a toda otra voz, los mortales, tranquilos, no seguirían más que los consejos espontáneos de su propia individualidad, los únicos que no pueden ser impunemente despreciados y los únicos que pueden conducirnos a la felicidad por los agradables senderos de la virtud"
Así, a grandes rasgos, lo primero que surge de rastrear un poco el término "Naturaleza" en casi cualquier contexto, es su, digamos, polisemia. Como unidad semántica uno podría pensar en la oposición "Naturaleza / Cultura" como el significado más estable, aunque también "Naturaleza / Dios" o "Naturaleza / Providencia" son bastante habituales en un contexto en el que la interpretación cristiana del universo tiene todavía un gran peso.

Quizás ya escriba más sobre eso -es probable- pero así como al pasar: la idea de que la divinidad no sólo no es la naturaleza sino que opera en sentido contrario es típicamente judeocristiana y no se encuentra en muchas otras religiones. El tema es interesante.

El eterno problema de la oposición fundamental, Naturaleza / Cultura, es que sólo puede funcionar si se acepta que pueda existir una definición "no cultural" del concepto de Naturaleza, lo que quizás no tiene mucho sentido. Salvo si consideramos que "Naturaleza" es todo lo inefable y que escapa a cualquier conceptualización, con lo cuál la oposición sería más bien "Realidad intraducible lingüísticamente / Realidad procesada por el lenguaje".

Pero ni Sade ni La Mettrie lo piensan así, más bien, se van hasta el otro extremo e intentan fundamentar un concepto de Naturaleza que es eminentemente cultural e ideológico, y por lo tanto, mucho más operativo que la pura nada asignificante.

En el párrafo citado, es la naturaleza que da consejos, y en Sade, suele ser la naturaleza deseante. En ambos casos, se supone entonces, que se puede ir a favor de la naturaleza o en su contra. Y como ambos son anti-cristianos, asocian a los principios eclesiásticos como la corrupción de este mandato natural.

En otras palabras, la Naturaleza no es, como a primera vista podría parecer, la supresión de todos los principios culturales para caer en una ataraxia de indeterminación moral, sino un nuevo centro moral, cuyos valores, si bien son distintos de los anteriores, no desaparecen.

La diferencia clara entre la Mettrie y Sade, como se ve en el párrafo que cité recién, es que el primero continúa la linea de pensadores que asociaban mucho de lo que normalmente se considera "virtud" (el viejo principio de no hacer a los otros lo que no queremos que nos hagan a nosotros) con el estado de naturaleza, mientras que para el segundo este esatdo no conlleva absolutamente ninguna obligación hacia los demás, al contrario, implica nuestro derecho de suprimir cualquier legalidad que se oponga a nuestras pasiones.

Pero eso no significa que Sade deje todo indeterminado para que el sujeto pasional lo moldee a su gusto. La naturaleza refleja en su modo de existencia el modo de vida libertino, e implica, por lo tanto, un continuo movimiento de destrucción y recomposición de formas. La procreación, en ese sentido, es en Sade una agresión a la naturaleza, ya que reduce la energía con la cuál ella moldea sus formas. En cambio, el asesinato es un homenaje, ya que permite que el cuerpo muerto sea distribuido en toda una serie de nuevas formas que se alimentan de su caída.

Pero hay dos temas muy importantes en Sade que están siempre en una posición ambigua en relación a este planteo "naturalista". El primero es la sodomía, en tanto siempre está en juego su relación con lo natural, aunque la tesis general de Sade es que la naturaleza no lo habría permitido de no haberlo querido (así como no permite la penetración por las orejas, según cuenta la abadesa de Juliette; aunque en las 120 journeés de Sodome, uno de los personajes obtiene su satisfacción de lamer las fosas nasales de las niñas resfriadas) . El segundo, mucho más complicado, es la relación entre la naturaleza y las instituciones sadianas. Típicamente los libertinos sadianos, o pertenecen a instituciones altamente reglamentadas (como "La cofradía de los amigos del crimen" de Juliette o los amigos de las 120 journeés), u operan ellos mismos según preceptos bastante precisos, cuya conexión con "lo natural" resulta poco transparente, aún si lo consideramos dentro de la visión sadiana de la naturaleza.

ya fue bastante para una noche de martes, otro día sigo. el nombre de este tag "decime que es naturaleza" es el estribillo mil veces repetido de una vieja canción de Pastoral.

Prácticamente al mismo tiempo...

...salió el nuevo número del interpretador, y el número 2 de la revista Planta. Posiblemente comente alguna cosa de esta última cuando la haya leído. Del interpretador estuve hoy mirando la entrevista a Daniel Link, bastante entretenida, pese a que no conozco prácticamente ninguna de las revistas y suplementos de los que hablan (exceptuando Radar Libros, que de todas formas tampoco leo normalmente). Lo que hay sobre poesía de los '90 me lo voy a saltear olímpicamente (con una mano en el corazón, y sin querer ofender a ningún poeta, conozco pocas cosas que a priori me parezcan menos atrayentes que el sintagma "poesía de los '90"), pero posiblemente lea el artículo que tradujeron de Houellebecq.

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lunes, diciembre 10, 2007

Tablatura de Cold Wind to Valhalla, de Jethro Tull

Jethro Tull
"Cold Wind To Valhalla"


Intro: F#m, C#, F#m, C#, F#m-E-Fm#

F#m-B9-F#m
And ride with us young bonny lass ---
E ______________ (E-E4)
with the angels of the night.
F#m-B9-F#m _____E (E-E4) F#m-B9-F#m
Crack wind clatter -- flesh rein bite on an out-size unicorn.
A ______________E ___________F#m A C#m F#m
Rough-shod winging sky blue flight on a cold wind to Val---halla.
A___________ C#m_______________ B
And join with us please --- Valkyrie maidens cry
_________F#m-B9-F#m
above the cold wind to Valhalla.

(repite lo mismo)

Break fast with the gods. Night angels serve
with ice-bound majesty.
Frozen flaking fish raw nerve --- in a cup of silver liquid fire.
Moon jet brave beam split ceiling swerve
and light the old Valhalla.
Come join with us please --- Valkyrie maidens cry
above the cold wind to Valhalla.

The heroes rest upon the sighs
of Thor's trusty hand maidens.
Midnight lonely whisper cries, ``We're getting a bit short on heroes lately.''
Sword snap fright white pale goodbyes
in the desolation of Valhalla.
And join with us please --- Valkyrie maidens ride
empty-handed on the cold wind to Valhalla.

*: el F#m-B9-F#m que mantiene el ritmo en varias partes de la canción, especialmente en el primer verso, puede ser reemplazado por un F#m a secas para simplificar las cosas, aunque pierde un poco de la gracia. Un nivel intermedio es no tocar entero el B9 y en vez de eso limitarse a alternar entre un F#m y un B7sus2 (lo que implica sólo levantar el dedo en el 2º traste de la 5º cuerda).

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Pueden bajarse la canción -para mí, el mejor tema de Jethro- cliqueando acá.

Y desde ya, agradecemos a la capacidad auditiva y tonal de Guadalupe, sin la cuál yo hubiera tardado quizás toda mi vida en sacar esta canción, porque sacarlas de oído jamás ha sido mi especialidad (esto es una forma de decir ligera de decir que soy prácticamente incapaz).

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domingo, diciembre 09, 2007

matar a alguien

Hablando de las identificaciones imaginarias: fui a ver The assassination of Jesse James by the coward Robert Ford y me pareció excelente. Fui relativamente poco al cine este año, por lo que quizás esta fue la mejor que vi, ¿puede ser?. Podría ser. Las competidoras, supongo serían Inland Empire y The Host, dos películas bastante comentadas, sobre las que escribí en este blog bastante más de lo que escribiré sobre esta que acabo de ver -y que, hasta donde yo sé, no ha sido bastante comentada en los pequeños ambientes en los que me muevo.

Amo un buen western, creo que es recomendable, para nosotros argentinos, herederos de una tradición gauchesca que, si bien tiene méritos por su alto grado de politización, es excesivamente plañidera y reformista. Aparte del número -que imagino debe ser gigantesco- de académicos cinéfilos que colocan a John Ford en el pináculo del virtuosismo, recuerdo que tanto Héctor Libertella como Alan Badiou decían que en el western está la clave de todo.

Yo no podría explicar el por qué de semejantes afirmaciones tajantes. Hay algo quizás, en la relación del hombre con la Ley que podría tomarse como manifestación de un universal; así como en la lucha con la naturaleza y con las fronteras,

dos de los últimos westerns que vi eran clásicos, The Unforgiven de Houston y The Searchers de Ford. En ese caso, el tema eran los blancos y los indios. La diferencia fundamental es que the unforgiven realmente honra su título, por que ahí no hay negociación posible entre sangre blanca y piel roja, mientras que en la otra, pareciera ser que el que busca, encuentra. Aunque la tensión en la que nos mantuvo toda la película, que vuelve casi inexplicable esa feliz reconciliación del final, bien vale la experiencia.

Pero esta última versión de Jesse James quizás recuerda un poco más a un clásico de Ford todavía más viejo, The man who shot Liberty Valance un peliculón en blanco y negro sobre el que me imagino se habrán escrito sendos artículos y hasta libros enteros que yo no leí. Pero sea como sea, tanto en un caso como en otro, hay que soportar los efectos impredecibles de matar a una leyenda.

Porque supongo que más que la Ley en el sentido abstracto y la frontera como horizonte principal de la lucha contra la naturaleza, el western trata concretamente de individuos muy concretos, en grupos muy reducidos y específicos, donde el lugar del héroe y el del anti-héroe es típicamente ambiguo, típicamente John Wayne. Pero todo esto son obviedades,

en todo caso, estoy casi seguro que si recordaremos a Casey Affleck, será por su papel de Robert Ford, un personaje terrible, sometido a su identificación imaginaria, primero capturado por esa fascinación, y luego perdido.

y no quiero decir con eso que este sea un western psicológico (lo que sería lamentable desde el vamos), aunque tampoco pertenece a una categoría que yo pueda identificar: es una película absolutamente cuidada, pensada, demasiado literaria para algunos. no para mí. las imágenes, la música, impresionan.

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sábado, diciembre 08, 2007

Pálido esplendor de la decadencia

...a riesgo de ser considerado un inconsecuente, tengo que admitir dos cosas,

1) El SimCity Societies tiene básicamente todos los defectos que le atribui la última vez, y sin embargo se deja jugar, por decirlo de alguna forma. Ya sea porque excita nuestra faceta decorativa, ya sea por la hermosa flexibilidad del punto de vista, que nos permite adentrarnos en la vida de las insulsas bacterias que en el juego llamamos "Sims" y en la vida llamaríamos "gente", ya sea porque, en última instancia, lo fácil es una recompensa para el hombre cansado de las sociedades modernas, lo cierto es que pueden pasarse unas dignas horas de entretenimiento decidiendo donde queremos poner el barrio rico y donde el barrio pobre, instalando canchas de fútbol y combatiendo al crimen mediante la corrupción estatal.

2) El último disco del Indio Solari, bueno, sigue siendo un mal disco, pero tiene tres temas buenos.

No más de tres. El primero es "Te estás quedando sin balas de plata", que no está del todo bien pero pasa ("Lengua rosada y de terciopelo / Café del Mar y baladas tontas") , recuerda alguno de los temas no muy logrados de "Momo Sampler". Un poco mejor que ese es "Veneno paciente", cuya letra merece ser citada un poco más extensamente:
"¿Desde cuando sos, tan sensible vos?
Taco alto y Chablí era tu confesión
y pronto empezaste a ser un recuerdo
y nada de lo que me gusta extrañar."
...y por último, una de las canciones más comentadas del disco, "Y mientras tanto el sol se muere", es buena, aunque viendo la letra fuera de contexto, no lo parece en lo más mínimo (habíamos admitido que el Indio, cincuentón, se preocupara casi obsesivamente por su propia muerte luego de que terminasen los Redondos, pero que ahora le dedique temas a la esposa parecía un poco mucho, ¿no?, y sin embargo es lo mejor del disco. Pueden bajárselo cliqueando acá)

Y que la letra no se sostenga por si misma no es tan raro, no sólo porque es algo que pasa con muchas, muchísimas letras de rock, sino porque lo que prevalece acá, en todo el disco y en este tema, es el aliento.

El indio está, si se quiere, cantando peor. La voz no tiene ni la luz de "Motorpsico" ni la densidad de "La novia del Carioca". Se queda en una especie de susurro irritado, por momentos agotador. Y como musicalmente, está todo tan o más saturado de arreglos y sonidos (pareciera que el Indio, en vez de depurar de la piedra todo lo que le sobra para convertirse en una obra de arte, partiera de un grano de arena y lo bombardeara con poderosos dispositivos de ultra-sonido que, en última instancia, no pueden reemplazar el alma, pero lo intentan), la combinación es un fracaso. El caso ejemplar es quizás el primer tema del disco.

Pero eso no importa, porque en los tres que me gustaron, esa mezcla decadente de antiguedades dudosamente recicladas (yo por mi parte siento que cuando hoy el indio dice "tengo un par de ejemplares de mis amigos que capotaron y entregaron el sachet" no tiene el mismo vigor retórico que cuando gritaba "pará mi amor, esto está muy Shangai"), los aportes nuevos propios de cierta ancianidad (temor a la muerte, hipótesis sobre la posible no-existencia de Dios -¡A esta altura del partido!-, amor y dependencia conyugal), los arreglos excesivos y la escasez de novedades, queda iluminada por el pálido esplendor de la decadencia.

que quizás sólo brilla para algunos; hace falta haber creído en la grandeza, pero sin ser un fanático radical (de esos que nunca admitirían el ocaso de los ídolos), y ser un poco melancólico, pero percibir (aunque sea lejanamente) la necesidad de lo nuevo en la excesiva ornamentación con la que lo viejo intenta escudarse del tiempo,

pero sea como sea, el aliento mortal del indio, con todas las privaciones y condicionamientos que podamos encontrarle, todavía reclama su lugar en el sonido del presente,

al menos para mí.

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(reconozco que es posible que la próxima vez que vaya a hablar mal de algo luego me arrepienta, así que ya lo saben; me ha pasado otras veces -no con inglés a distancia- pero no siempre tuve la honestidad de declararlo)

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Uno se despierta un sábado cualquiera y se encuentra con esto

Volvió Monolingua, tan fascinante interesante como siempre.

"Es la noche del viernes, y en las calles desterritorializadas del barrio del Once hace mucho calor. En los departamentos suenan los cantantes de la media en su última versión: La lengua popular, La Radiolina, Raro.

Estuve leyendo algunos libros últimamente. Forn, Daniel Galera, Alejandro Zambra, Iván Thays, Walser, Benjamin obras menores, Bunz. Los esperanzados escribientes de libros y los ignorantes taladores de árboles (me refiero a los editores) todavía creen en el dispositivo proustiano: el efecto de literatura. Bunz y Zambra, por ejemplo, lo saben, pero el de Galera, pongamos, es un lindo libro de iniciación: los esperanzados escribidores de libros se ejercitan en el gimnasio del discurso indirecto libre.

Las prácticas librescas se reducen cada vez más a las prácticas anticuarias. El libro ya es vintage.

La literatura, igual que la democracia y la educación, se convierte en un artefacto social diseñado para excluir.

Lo sabemos, ¿pero qué podemos hacer? Por eso nuestro énfasis siempre fue reformista: por eso votamos a Cristina, a Gil Laavedra y a Lozano.

En la era del auge final de las editoriales blancas, se acumulan las capas geológicas de los blogs. En la sucesión interminable de blogs yace enterrado el aborto de la literatura actual."


A lo mejor haya vuelto para quedarse.

jueves, diciembre 06, 2007

Cómo si fuera dicha, el dolor

Tractado de Amores de Arnalte y Lucenda es el título de una de las novelas sentimentales de Diego de San Pedro. La más famosa y perfecta es otra, posterior, llamada Cárcel de Amor.

El Tractado narra la historia de un joven noble, Arnalte, que se enamora perdidamente de Lucenda en el funeral del padre de esta última. Al verla arrancarse el pelo con las manos -práctica común en las lamentaciones de entonces, creo que lo sigue siendo en algunas latitudes-, cae presa del amor y del espanto, del que jamás podrá salir libre. Lucenda lo rechaza en numerosas ocasiones, y Arnalte nunca llega más que a besarle las manos.

"pero tuviste tu tanto poder en mi coraçón y yo tan poco en mi libertad, qe cuando quise no quererte, ni yo pude, ni tu me dexaste"

El texto es una serie de combates retóricos, organizados alrededor de (al menos) cuatro grandes campos semánticos: el de la guerra, el religioso, el económico y el feudal. Todo un compendio de las instituciones dominates de la época (fines de siglo XV, disolución de la sociedad feudal cuya crisis ya se había dado en el siglo anterior, ascenso de las monarquías absolutas y capitalismo mercantil incipiente), todos procesados para dotar de valor y significado a la pasión, al espanto, institucionalizado y legalizado ("las enamoradas leys") hasta el paroxismo.

Pero que funcione como una normativa, llena de preceptos, no implica que vaya para el mismo lado que las instituciones cuyo discurso retoma, reproduce y retuerce. Más bien al contrario. La pasión de Arnalte lo conduce al auto-exilio, a preferir la compañía de las bestias a la de los hombres, y a perderse para siempre como sujeto social -no llega a combatir al rey, como Leriano en Cárcel de Amor, pero su relación con él peligra en un par de ocasiones. Y aunque esa situación de trasgresión es comunmente asociada a la pasión en muchas de sus formas históricas, no deja de ser algo sorprendente en Diego de San Pedro, ya que no se explica internamente. No hay motivo -institucional- por el cual Lucenda deba rechazar a Arnalte. Ambos son hijos de la nobleza, solteros, nada impediría que realicen su amor dentro de la sociedad en la que viven. Y sin embargo se da por sentado que una pasión totalizante como la de Arnalte es necesariamente el inicio de una ruptura con el mundo que lo rodea. Una ruptura trágica para todos los involucrados.

(tuve que interrumpir un momento porque de abajo del escritorio salió una cucaracha del tamaño del mouse; luego de recuperarme del susto, para lo cuál tuve que sacarme a la gata de encima, que en nada quiso colaborar, intenté matarla dos veces y ahora desapareció, pero sospecho que no está lejos; quizás mejor que no la maté, porque a juzgar por su tamaño e inteligencia, probablemente tenga un alma individual)

Otra particularidad pasa por la economía retórica. Es extraña. Elimina muchos de los elementos que consideraríamos pertinentes o hasta necesarios para una historia de enamoramiento. Las descripciones físicas brillan por su ausencia, y de las morales, sólo sabemos lo que tenemos que saber, esto es, que los personajes son cortesanos, educados y honrados. En el caso del amante, se añade su carácter plañidero y patético, aunque activo. Y en la amada, su preocupación por la honra. Pero eso es todo, no tienen mayores atributos.

En vez de eso, el texto se despliega constantemente sobre una discusión conceptual bastante intrincada -y sobre la que supongo que escribiré eventualmente-, cuyo punto central parece ser: ¿Es posible que una mujer ceda a los requisitos del amante sin perder por eso todo su valor?. La conciliación imposible -según el esquema deseante de estas novelas, y de otras también- entre valor y uso es lo que conduce, en la figura del amante fracasado, de la trasgresión a la ascesis, de la seducción al exilio de la muerte.

Quizás el mayor logro del Tractado de Arnalte y Lucenda en términos modernos sea la eficacia desbordante con la que postula esa asociación desde el principio. Esto es lo que dice Arnalte de la primera vez que ve a Lucenda (el inicio de su locura), en la escena del funeral de su padre, describe el cortejo:

"las bozes de sus cercanas parientes eran grandes; entre las cuales una fija suya vi, la más principal en el lloro y la más honesta en la manera de él, la cual por nombre Lucenda tenía; y como en el tal auto entre las manos y los cabellos guerra cruel se pregona, todos por los hombros estendidos y derramados tenía; y a todos los que a la sazon la miravan, no menos con los que le quedavan espantava que con los que sacava entristecía; y como la rubiura dellos tan grande fuede e las muchas lágrimas el rostro más le encendiesen y aclarasen, tenía su grande hermosura con estraño color matizada; y como el lanto presente de su publicación fuese causa, de verla tal a todos espantados tenía; pero yo triste, espantado y temeroso de su hermoso parescer y del daño de su causa."

Si logramos superar la intrincada sintaxis latinizante, creo que tenemos ahí un párrafo hermoso. Arnalte se espanta con esa figura funeraria, prolepsis de su propio final.

Y sin embargo, el Tractado... es tan extremo en algunos de sus esfuerzos retóricos, en la inclusión de una alabanza a Isabel la Católica, y sobre todo en las ridiculas pretensiones, acusaciones y acciones, de Arnalte, que leyéndolo uno no puede dejar de dudar si hay o no una intención paródica dando vueltas en el texto.

Más se puede decir y más será dicho. Terminamos con una cita en francés.

"Adieu, puissent vos crimes vos rendre aussi hereux que vos cruatés me causent de tourments, et quel que soit le sort où ciel vous place, tant qu'il daignera conserver mes déplorables jours, je ne les emploierai qu'à l'implorer pour vous"*

No es Arnalte quién lo dice, es Justine. Sin embargo la estructura retórica es idéntica.

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*(traducción personal aproximada: "Adiós, puedan vuestros crímenes volverte tan dichoso como vuestras crueldades me causaron tormentos, y sea cuál sea la suerte que el cielo te depare, mientras se digne a conservar mis deplorables días, yo no los usaré más que para implorar por vos")

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No sé hace cuantos años hice este dibujo, sólo se que volvió a mi

miércoles, diciembre 05, 2007

Pasos intermedios

Avanzo sobre mis lecturas lentamente, no tomé vuelo todavía, alterno entre El Satiricón en los viajes y Justine en la comodidad de mi hogar, con el diccionario francés-español a mano.
Mañana probablemente escriba un poco más sobre el tema. Por ahora, dejo un párrafo de Quignard que seguramente será citado en algún lugar del trabajo:

"El goce amenaza el deseo y es normal que el deseo pueda odiar el goce, pueda sentir una absoluta aversión a la detumescencia (es el puritanismo, pero también es el arte). El deseo es lo contrario del aburrimiento, del cansancio, de la saciedad, del adormecimiento, del hastío, de la flacidez, de la amorphía. Todos los cuentos, mitos o relatos tienen por objeto la exaltación del deseo y entablan un combate contra el goce. La novela erótica o la pintura pornográfica (no existe por definición novela pornográfica ni pintura erótica) no procupar hacer gozar, sino hacer desear: intentar erotizar el lenguaje o lo visible. Buscan abreviar el período refractario. Libran una guerra contra el taedium. (...) El arte siempre prefiere el deseo. El arte es el deseo indestructible. El deseo in goce, el apetito sin hastío, la vida sin muerte."

(El sexo y el espanto, p.163)

En cierto sentido es una obviedad, soy consciente. Hay hipótesis más jugadas que esta en el libro de Quignard. Pero igual tiene una cierta utilidad, ya que si hay algo que tienen en común la novela sentimental de Diego de San Pedro y las novelas de educación de Sade, es en combatir "el hastío refractario del goce". Abren el campo, a su manera. Exaltan la figura del deseante y abren los circuitos de intercambio.

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