(Montserrat post-rock sinfónico)


jueves, mayo 31, 2007

Lengua y Habla

Bien, no voy a hacer todo lo que se podría hacer con este post, no sólo por cuestiones de extensión y paciencia (la de ustedes y la mía), sino por que me han acusado de tergivesar las conversaciones y aportar datos erróneos, quizás incluso tendenciosos, al referirme a estos temas.

En todo caso, se trata del siguiente problema: los rasgos distintivos. Mi hermano, Pablo, tiene 3 años menos que yo (diferencia que, como es obvio, va matizándose a medida que crecemos, aunque sin llegar a desaparecer completamente), y hay sin duda varias cosas en las que nuestros carácteres pueden distinguirse uno del otro sin mayores vacilaciones.

Pero también hay muchas en común, e incluso existe una cierta sintonía de base, que podría explicarse superficialmente por el hecho de que ninguno representa un estereotipo que al otro podría resultarle agresivo. Quiero decir, sería muy distinto si Pablo estudiara publicidad en la universidad de Palermo. O si yo fuera un adalid de la moda metrosexual, o si Pablo formara parte de la Fuerza Aerea, o si yo fuera un barrabrava fanático de la televisión de aire; en fin, infinidad de cosas. Pero existe el hecho de que ambos somos amantes de la literatura, la música -los dos tocamos la guitarra, por ejemplo- y el cine, y de los juegos de PC y ciertos comics, en fin, hay muchas de estas cosas a favor de las similitudes. En general, yo sé que si a Pablo le gusta una película, lo más probable es que a mi me guste también, y cuando hay diferencias en este sentido, suelen de ser de grado y no de naturaleza. Obviamente hay excepciones.

En todo caso, estas conexiones son de alguna forma procesadas por la gran estructura semántica del mundo, y más específicamente por el campo familiar, mediante la aplicación de unas pocas oposiciones binarias que organicen rápidamente el caos de las identificaciones.

Por ejemplo: Mariano es el distraído, Pablo es más atento. O Pablo es más politizado, Mariano lo es menos. Mariano es más tranquilo, Pablo más temperamental. Etcétera.

Ahora, como algún lector atento de este blog recordará -o alguno de los pocos que me conocen en persona-, la semana que viene llegan mis familiares norteamericanos, que nos conocen -sobretodo mi prima, Gabriella- bien poco, aunque les ha llegado mucha información (todavía más distorsionada que la que aparece en este blog) de parte de mi abuela, que por otro lado es quizás quién más insiste con estas dicotomías.

La pregunta que le hacía a Pablo anteayer en relación a esto es, ¿cómo nos distribuímos los rasgos distintivos?

Hay algunas que salieron al toque y que decidimos aceptar rápidamente. Por ejemplo:

Pablo es más callado, Mariano habla más y por lo tanto es más banal (o "estúpido")

Mariano es más gracioso pero no tiene onda, Pablo acapara toda la onda.
Pablo se viste un poco más prolijamente, Mariano usa mucha ropa con evidentísimas señales de desgaste.


Luego hubo algunas que tuvimos que decidir más concienzudamente.

Pablo es más espiritual, Mariano es más escéptico (o al menos se mantiene más distante)

(lo dificil de decir esto es que la oposición espiritual-material no tiene sentido, ya que Pablo es conjuntamente más materialista y más espiritual que Mariano; y además, los dos somos budistas y a mi me han tirado las cartas y hecho reiki y numerología y the whole bag of tricks... pero igual es distinto, sería muy largo explicar todos los motivos por los que en el fondo la oposición es válida)

Mariano representa la Alta Cultura, Pablo la contraculutra

(Esta es de mis favoritas... por supuesto que no es cierto, pero casi que podría ser)

En fin, creo que estoy olvidando alguna, pero estas son las principales. Por supuesto aceptamos la clásica de Pablo-atento-sanguíneo y Mariano-distraído-flemático por que hace años que es parte de la imagen que tenemos de nosotros mismos, y sería horrorosamente complicado tratar de prescindir de ella a esta altura del partido.

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miércoles, mayo 30, 2007

El amigo del pueblo ese

Teatro San Martín, Henrik Ibsen, El enemigo del pueblo, protagonizada por un viejo lider radical que no sé si hoy estará alineado con Telerman o con las fuerzas del mal (con las que mantiene, al menos desde el punto de vista temperamental, frecuentes encuentros; y no olvidar que para el budismo el infierno es esencialmente una cuestión de temperamento).

Una obra política, quizás incluso estrechamente. El radical probablemente se sentía cómodo en su papel. Yo la hubiera hecho todavía más estrechamente política, la hubiera transpapelado al conflicto de las papeleras en Fray Bentos (la obra original, por si de casualidad ustedes no lo saben, se trata de fábricas que contaminan las aguas de un balneario terapéutico), y hubiera hecho lo posible por subir el volumen de la música en las partes en las que se intenta oponer pretenciosamente al Hombre Libre y al Hombre Lobo.

Quizás la actuación de Brandoni haciendo del bueno, el Dr.Thomas Stockmann, que sufre el violento ultraje de las mayorías estupidizadas, sea una forma de intervenir en la campaña como Jefe de Gobierno: miren que el radicalismo n'est pas mort, "miren como hacemos cultura en el San Martín y miren como la masa peronista nos acusa de enemigos, a nosotros, que siempre defendimos los valores de la democracia y actuamos en obras que la enaltecen".

En fin, las aguas envenenadas del balneario de Fray Bentos, el elemento simbólico, estarían mejor sin las peroratas familiares del Padre Radical a sus hijos. Ejemplo:

Brandoni: ¿Qué les enseñaron en la escuela hoy?
Hijo: Hoy nos enseñaron qué es un insecto
Brandoni: ¿Ah sí?, bueno, ahora yo les voy a enseñar que es un hombre.


(Aplauso del público y suena el Titán. Brandoni es un hombre. Pese a mis expectativas, no se despierta en la cama convertido en una cucaracha en la escena siguiente.)

En fin, no está tan mal, es teatro entretenido y clásico, con mucha escenografía y algunas resonancias interpretables -quizás no muchas. Siempre me impresiona el momento en que el San Martín despliega su gran ascensor gigante -no sé si eso tiene un nombre- y de la escena emerge todo un decorado y nubes de humo de discoteca (dios es una máquina de humo, alguien dijo), y todo con la música de Mahler... cuando fuí a ver, en esa misma sala, La resistible ascensción de Arturo Ui, de Brecht, ese efecto estaba todavía más explotado, así como la temática política lo estaba también... bueno, es otra cosa. En todo caso, la obra hubiera sido un poco mejor de no ser porque aparentaba saber que es un hombre (obviando por un momento que sea un viejo lider radical) e incluso se atrevía a intentar demostrarlo.

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Solaz de oficina

Mortal el artículo de Wikipedia sobre Cucurto, me encanta lo de "Bisnieto de esclavos tucumanos".

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martes, mayo 29, 2007

La crónica del lunes

Increíble, llegar a casa a las 23:00, y que no haya Fibertel, tener que escribir esta crónica en la pantalla de Word, que a esta altura del partido me resulta totalmente inapropiada, inconmensurable para lo que estoy tratando de hacer.

Olvidemos eso por ahora.

El leve dolor de garganta de ayer, al menos, no prosperó. Fue reemplazado por una profunda, profunda congestión, lo que en todo caso sigue siendo preferible. Salí de mi casa a la mañana con dos buzos, guantes, cuello, la campera gruesa, pero no encontré el gorro. En la mochila tenía una tira de genioles (quedaban 3) y dos sobres de bayaspirina C (los dos estaban vencidos, aunque el primero lo tomé sin darme cuenta, lo que no parece haber producido efecto salvo por las alucionaciones y los delirios de grandeza). Salí pensando todo tipo de frases tontas sobre los soldados de Napoleón, y sobre la posibilidad de que hoy el francés fuera la lengua oficial de San Petersburgo, y sobre la relación entre el frío, el fracaso y la cultura que ya mencioné en otra crónica.

Ningún abrigo (ni el polar) es suficiente, por algo se habla todavía ruso en San Petersburgo. La cuadra final que tengo que recorrer caminando para llegar a mi oficina me pone frente a la pregunta de por que hacer todo esto hoy, ¿era todo tan necesario?, en todo caso, lo innecesario es preguntarlo.

Me tomo un té en la oficina antes de salir (el té es un punto a favor de la cultura) para Puán, que me imagino, estará esperándome con todo el calor de un Hogar Espiritual. Mi casa, la oficina y Puán, el hogar, el trabajo, el templo. Y efectivamente hace calor en el 3º piso.

Antes me compré un libro en uno de los puestos de planta baja, hablaré sobre eso mañana. O pasado.

And I did it again. Cuando termina el teórico de Costa Picazo sobre Yoknapatawpha, voy al segundo piso, al aula 218, a escuchar a Linkillo disertar sobre Céline. Tengo una excusa: Alejo, mi compañero de oficina, interesado en las Letras pero no estudiante de puán, tenía ganas de ir a alguna clase de Link (la cuestión de si esas ganas nacieron espontáneamente de él o si fueron colocadas por mi en dosis inconscientes es totalmente intrascendente) y cuando vió que iba a dar Céline, aprovechó la oportunidad. Link dedica la primera hora de su clase a hacer un comprimido homeopático de alta densidad con toda su teoría sobre la imaginación y los imaginarios (humanista, milenarista, dialéctico, pop, catastrófico), que fueron el tema principal del año pasado –en el que yo hice y aprobé la materia. Luego, por suerte, empieza con Céline. Ahí está Nucífora, que hace un comentario sobre los beatnik, y luego yo intento responder una pregunta de Link sobre el incipit del Viaje al fin de la noche. Le pego en el palo (él quería la Biblia y yo dije la Eneida) pero entra igual.

Entre paréntesis, en una crónica viejísima (creo que fue la 2º que escribí), conté la vez anterior en la que llevé a Alejo a una clase. Era una de Nicolás Rosa & Miguel Vitagliano. Con lo que Alejo, por casualidad, vio una de las últimas apariciones del primero.

En fin, Alejo dijo un par de cosas a la salida de la clase de Link pero no es importante y no me acuerdo con demasiada precisión, pero tenía que ver con la complejidad de pensar el presente según las categorías de imaginarios de Link, creo. Me despido: yo tengo práctico de literatura norteamericana, por suerte en el 3º piso otra vez. Ella está dibujada. Descubro finalmente por qué: tiene los labios pintados en perfecta combinación con el sweater de rayas púrpuras que usa. Es un efecto muy logrado, me hace acordar al maravilloso gato de Alicia en el País de las Maravillas (la versión de Disney), aunque lo único de maravilloso de la clase, como de costumbre, es que termina temprano.

Y un detalle final. Pasa una hoja donde debemos escribir nuestras direcciones de mail. Cuando la hoja vuelve a ella, la mira un poco y dice: no entiendo el mail de Mariano Vilar, ¿cómo es?. Voy y se lo reescribo en la hoja. Lo mira de nuevo. ¿Cómo es...?, no entiendo. MI MAIL ES FRIOCONBOTAS, me veo forzado a decir en voz alta. La chica que se sienta al lado mío, y con la que conversé un par de veces, se ríe y dice “que feo tener que decirlo en voz alta” y yo me río y digo “si la verdad es ridículo”. Recuerdo que cuando recibimos currículums en mi oficina hace un par de años, mi jefe descartó uno porque venía de una dirección que era tipo “morocha_leonina”. Hay que cuidar los detalles, parece, la fecha de vencimiento de la bayaspirina C, el lapiz de labios de las ayudantes de cátedra, y las direcciones de Yahoo.

El lunes que viene Linkillo termina con Céline. En una de esas voy, quién sabe, solo o acompañado.

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Motivos

No tengo conexión en mi casa. /STOP/ Estoy escribiendo desde el locutorio frente a Puán, "tpp". No tengo tiempo. /STOP/ Fideos se enfrían /STOP/ Espero la conexión vuelva mañana /STOP/ Me esperan para cenar /STOP/ Ayer escribi una crónica en Word, publicaré cuando pueda /STOP/ Abuela internada por anemia, falta de hierro /STOP/ me corté el pelo, no mucho, a pesar de que estamos en luna llena. /STOP/ Una semana para que venga la familia americana /STOP/ Entregué segundo cuadernillo de inglés a distancia, feo /STOP/ No me he muerto, sigo resfriado /STOP/ Los quiero a todos /STOP/. Vean este video nubla-cerebros /STOP/ Hasta pronto, esperemos que.

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domingo, mayo 27, 2007

Metonimia

Cuando me desperté, estaba hundiéndome en las aguas de la enfermedad. No podría decir que pasé una mala noche, por que tuve sueños muy intensos, como siempre pasa cuando uno no se siente bien. Sueños tan pero tan nítidos, el día que puedan proyectar en una pantalla de cine los sueños de un niño con fiebre, cierra Hollywood. Pero ¿por qué eso, si yo no soy ni un niño ni tengo fiebre?.

La corriente de la enfermedad, en todo caso, no me alejó mucho de la costa. Siempre es igual, en algún momento del Otoño, me despierto con dolor de garganta, congestionado y con un sentimiento de pesadez y torpeza existencial.

Tomo consciencia entonces de una especie de dimensión interna, un microcosmos situado justo al principio de la garganta, en el lugar donde todos los orificios de la cara confluyen, el lugar donde se acumulan mis dolores y cuidados pequeños, mis bacterias de ciudad. Cuando era chico, digamos un niño con fiebre, siempre somatizaba por la garganta; ahora quizás también, pero en todo caso dudo que estuviera somatizando algo. De haberse producido este malestar mañana, quizás si habría sido más facil relacionarlo con los sucesos de hoy.

Lo que pasó, en todo caso, para ir no ir estirando de más, es que mi abuela de 83 años fue internada en el Sanatorio Güemes por anemia y por que le subió la glucemia (ella es diabética) a 300. No es nada tremendo, no hay ningún motivo serio para pensar que no estará de nuevo en su casa en los próximos 2 o 3 días. Fue mi mamá, junto con mi tío Marcelo, quién se encargó de todo esto, yo estuve en mi casa recibiendo llamadas, recuperando lentamente mi garganta, deprimiéndome con el Southern Gothic.

No estuve todo el día en mi casa en realidad. Al mediodía fuí con mi hermano a lo de mi papá, como todos los domingos, y alquilamos una película de Cronemberg que vale la pena: Dead Ringers. Trabaja Jeremy Irons, que parece tener una predilección por el Doppelgänger, y le sale bien. Mi papá compra el Página/12 los domingos. Hoy salió una nota sobre el caso Di Nucci, que viejo. También una revisión de los monstruos de cine. Bah, eso yo ya lo he visto. Pero la excusa es una película que tendré que ir a ver, The Host. Volvimos caminando por French, a eso de las 5 el sol pasaba justo sobre French.

Mañana mi mamá irá desde la mañana al Sanatorio. Mi hermano irá a la tarde. Yo iré el martes, los lunes son complicados. La foto es de la última Nochebuena, collar y remedios de mi abuela. Esto se llama Metonimia.

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Southern Gothic

When the shadow of the sash appeared on the curtains it was between seven and eight o'clock and then I was in time again, hearing the watch. It was Grandfather's and when Father gave it to me he said I give you the mausoleum of all hope and desire; it's rather excruciating-ly apt that you will use it to gain the reducto absurdum of all human experience which can fit your individual needs no better than it fitted his or his father's. I give it to you not that you may remember time, but that you might forget it now and then for a moment and not spend all your breath trying to conquer it. Because no battle is ever won he said. They are not even fought. The field only reveals to man his own folly and despair, and victory is an illusion of philosophers and fools.


William Faulkner, The Sound and the Fury

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sábado, mayo 26, 2007

Roxana Porchelana - Redonditos de Ricota

Bajarse Roxana Porchelana - Redonditos de Ricota

Dicen que el crimen no paga
Ese empalagoso show,

Esos retazos gratuitos...

Hay dos o tres temas inéditos de los Redondos que, de haber formado parte del disco Gulp!, lo hubieran hecho todavía más memorable.

El regreso de Mao
("la comida china le da gases"), de Esos Polvos Futuros Lodos ("ladren lo que ladren los demás"), y Roxana Porchelana, el objeto de mi afecto de hoy. Quizás me olvido de alguna otra, pero creo que esos son mis inéditos favoritas. Ah, también Honolulu.

Siempre jugando con fuego
Incendió palermo chico,
Horrorizada en bikini en una gran congestión.

Una de las cosas que me gusta de esta versión, aparte de la voz todavía joven y dulce del Indio Solari, son los arreglos de guitarras, de una limpieza admirable. El sonido, siendo que es una -vieja- grabación en vivo, es bastante bueno. Es una lástima que nunca la hayan grabado en estudio. Aunque quizás si lo hubieran hecho, no tendría ese aura, la ratoncita divina del Dr. Jekyll.

La ratoncita divina. No hace falta que repita ahora todo lo que suele decirse de las letras de los Redondos. Una vez leí un cuentito de una página escrito por el Indio Solari. Por un lado estaba buenísimo, pero también era totalmente ininteligible, de uan densidad sobremetaforizada, una estética demasiado consciente y autocelebratoria. Le faltaba la ductilidad de la música. Quizás por eso Skay toca sin mucha distorsión -la canción de hoy es uno de tantos ejemplos-, por una cuestión de fluidez. En todo caso, para mí, Roxana Porchelana es una estrella porno, quizás una estrella de segunda o de tercera.

Roxi quedó radioactiva
En un riesgoso interview.
Mientras buscaba inocente el monstruo la chuponeó.
Yo nunca ví a los Redondos en vivo. No sé si quiero que se junten, creo incluso que no: preferiría que el Indio saque un discazo imprescindible. Que Skay siga sacando todos los discos feos que quiera, total, no repetiré el error de comprarlos. Quizás ya no haya mundo para Patricio Rey; pero tenemos los recuerdos, aunque sean recuerdos de otros.

¿Y estos ojos de quién son,
de quién son mis deseos de hoy?
(...)
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viernes, mayo 25, 2007

Profounds of Mindlessness - parte 1




Lo que tienen ahí arriba es una filmación para la TV de una obra breve de Beckett, el Impromptu de Ohio, estrenada en 1981. El actor es, obviamente, Jeremy Irons. Dura 10 minutos. La voz de Irons es tan agradable que podría quedarme escuchándolo el doble de tiempo leyendo la guía de teléfonos. Pero el texto de Beckett es perfecto; quizás -hasta donde llega mi limitado conocimiento- el más poético dentro de su teatro. Aunque Beckett ha hecho mucho por disolver los límites genéricos, y este caso lo ejemplifica tanto como cualquier otro. Yo habré visto este video como 6 o 7 veces y pienso seguir viéndolo. Subí el texto completo acá -son 3 páginas apróx.


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Pienso hacer una monografía sobre esto. Probablemente vuelva a referirme intensivamente a estos 10 minutos de obra en el futuro cercano, a estos 10 minutos de lectura guiada.

So the sad tale a last time told they sat on as though turned to stone. Through the single window dawn shed no light. From the street no sound of reawakening. Or was it that buried in who knows what thoughts they paid no heed? To light of day. To sound of reawakening. What thoughts who knows. Thoughts, no, not thoughts. Profounds of mind. Of mindlessness. Whither no light can reach. No sound. So sat on as though turned no stone. The sad tale a last time told.


Si tienen 10 minutos, creo la suma de S.Beckett y J.Irons bien los vale.

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Pantalones separados

Mientras Pablo agrupa pantalones que ya no sirven y no vale la pena mudar, Mariano lo interpela:

-Esperá, no te los lleves que quiero sacarles una foto.

-Vas a tener que pensar algo mejor para el post de esta noche

-No no, dejame sacarles una foto, eso re garpa, y hoy no se me ocurre nada.

-Quedan en el cuartito igual.

-Ok



Aclaro igualmente que, pese a la diligencia de Pablo en separar los pantalones útiles de los inútiles, la mudanza no será hasta mediados-finales de junio. Ya habrá muchos más post sobre el tema esos días.

otro día les cuento también mi política de pantalones,


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Papeles viejos, Querido diario

Escribir en cuadernitos tenía su encanto, aunque hoy en día creo que no podría volver a eso, luego de haber experimentado la modernidad. Es cierto, hay cosas que escribía ahí y que no escribo acá -por ejemplo, descripciones de sueños; ya dije por ahí que yo siempre recuerdo mis sueños: ¿saben que anteayer soñé que una enorme libélula me perseguía por puán y no sé si incluso no me mataba?; pero prefiero no escribir sueños en el blog por que sé que aburridos que son para leer-, pero hoy estuve mirando los del 2005 y 2006, y la verdad, el nivel es inferior al del post promedio. Sin embargo, puedo rescatar algunas cosas que había olvidado, y que por más innecesarias que sean, puede valer la pena recordar. Elijo un par de entradas (el formato era más parecido al del diario íntimo, aunque la mayoría de las veces no fuera tal cosa) al azar:

23/07/2005

Bien, hoy compré biromes, resaltadores y cajas azules. Vimos "Vera Drake" en la casa de mi papá. La ausencia de Antonio era algo notoria: un momento en el que miramos a su cuarto, y otro en el que no hizo falta bajar la música.
Tengo pendiente escribir una lista de los muertos para el gongyo, no sé si lo haré algún día.
Con el 100% de la población de mi casa haciendo el gongyo a diario, esto tendría que ir para adelante, no?. Al menos los budistas no nos deprimimos, mi abuela dixit.

9/1/2006

Agh, maldita biblioteca nacional, otra vez me cagó. No podré hacer mi proyectado recorrido por la hermenéutica hasta febrero... tengo sueño y hace 40 grados
Pero estoy sentado en el "Café del lector" esperando mi licuado de banana, observando un extraño insecto verde con unas bellas alas (en este momento siendo aplastadas por la moza) y planeando comprar un libro de Batjin.

(...)

!) La maravillosa frase que citó A.Hopkins refiriéndose a su papel en "Lo que queda del día": "cuando un mayordomo entra a una habitación vacía, esta se vuelve aún más vacía que antes"

21/11/2005

Bien, promedio 9 en fundamentos de filosofía. Fue casi divertido escuchar a G.S. disculparse por no haberme puesto un 10... y fue de lo más curioso escuchar a una de las chicas de ciencias de la educación reconocer las virtudes de la filosofía-para-la-vida... inesperado.

(etc.)

Ayer le escribí un mail algo torturado a Tessy y a Gabriella (la subjetividad está llena de válvulas y canillas a medio cerrar)

26/11

Me acordé de algo raro. Fue hace mucho, cuando Federico vivía en la calle Zabala y a veces jugábamos a la pelota en la vereda, que era poco transitada. Pero de vez en cuando pasaba alguien y teníamos que parar. Una vez pasaba un tipo joven y yo dije "pará que pasa gente", y el tipo, mientras seguía caminando casi sin mirarnos, dijo "gracias por lo de gente". ¿Qué fue eso?. ¿Federico se acordará?. No creo.

23/11

Mañana de verano. Descubro azorado que mi personaje del KOTOR II es una mina, ¿cómo puede ser que no me haya dado cuenta?

(...)

24/11

Aclaración: mi personaje del KOTOR II finalmente no es una mina, era un error de traducción. El problema es que ahora, cuando lo veo me parece una mina.

19/10

En Platón, otro miércoles un poco bajoneado, todavía saliendo del virus. Como tranquilo.
Sentado como estoy de cara a la puerta, me permito imaginar que estoy en un bar tropical junto a la playa, y que el amable mozo cejijunto que me atiende lleva una camisa haiwana y un gorro de paja, el sol destella afuera con los reflejos del mar... and I am lonely, but I ain't that, lonely yet...

28/10

Que interesante conocer a una persona nueva de forma indirecta: se pasa de la Impresión al Prejuicio, luego al Juicio para finalmente llegar al Error, donde permanecemos.

3/12

Fenómenos psíquicos (...) una cara que se deje tocar sin deshacerse como una pura herida de la realidad.

15/12

"Tengo miedo porque se está muriendo gente que antes no se había muerto ni una vez" (Tarde negra, Rock and Pop)

4/12

Esto si es importante -sacado del libro de J.Campbell:

"Estrellas, oscuridad, una lámpara, un fantasma, rocío, una burbuja, un sueño, un relámpago y una nube: así deberíamos mirar todo lo que existe"

Como una lista de sustantivos. Me gusta.


....

en fin, creo que hice bien en abandonar el cuaderno, están llenos de inflaciones subjetivas que me sorprende haber escrito hace tan poco tiempo. Igual, me alegra volver a ellos una o dos veces por año, y ver.

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miércoles, mayo 23, 2007

Atormentar, alborotar


Anteayer estaba en la oficina y por uno de esos azares cósmicos -esos que hacen que escuchar la radio incluso valga la pena-, pasaron un tema viejísimo de los Redondos: Te voy a atornillar. Yo estaba sin mucho trabajo, o quizás tenía trabajo pero estaba dibujando igual casi sin darme cuenta sobre una hoja, y escuché esa frase: cómo puede ser que te atormenten mis placeres. Y pensé lo que cualquier persona pensaría en ese momento, sobretodo una persona como yo, que escucha la rock and pop por comodidad y que piensa que en general la mayor parte del rock argentino es una mierda, y cómo puede ser que te atormenten mis placeres es una frase que la gran mayoría de las bandas de Toda la Tierra no hubieran alcanzado jamás, ni de casualidad, en toda su historia, y eso que te voy a atornillar es a todas luces un tema prescindible aún para un amante de los redondos como yo, y la verdad, me gusta como me quedó este dibujo.

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Agradezcan que no soy E.Drucraroff por que si lo fuera ya estaría acusándolos de menemistas

Bueno, seguro ya se enteraron de que están armado un blog llamado "Gran Hermano Filo 2007". Dos comentarios al respecto.

¿Vieron esas películas que empiezan como una gran fiesta sensorial, un salón de disfraces donde todos los encantos parecen dispuestos a saltar de una gran torta de satisfacción personal y programada ... pero que si enmbargo, ni bien pasan 10 o 15 minutos, sentimos que nos aprietan los zapatos, que la iluminación es mala y que en realidad, toda la idea no justificaba que saliéramos de la comodidad de nuestro hogar a exponernos al intento ridículo de hacer de esta porquería algo medianamente digno?. Hay muchas películas así, esas películas cuyo despliege brillante de personajes y situaciones sirve, especialmente, para mostrar que no habrá mucho más allá de eso. A lo mejor me equivoque, pero tengo la impresión de que este proyecto va para ese lado.

...
Aparentemente, nadie quiere contribuir a mi fantasía de convertirme en un fotógrafo profesional con un Nombre Propio digno de figurar, por ejemplo, en el programa del MALBA. ¿Por qué lo digo?: por que la foto que puse ahí a la izquierda, y que fue tomada en febrero, como recordarán los lectores fieles de este blog, se ha utilizado en más de una ocasión sin la más mínima referencia a su único autor e ideológo, o sea, yo. Pueden comprobarlo en la página del blog de Filo GH al que me estoy refiriendo. En fin, es a esto a lo que me refiero con el título de este post, a la pérdida de los valores...

...

hablando en serio, que se yo, a lo mejor esté bueno, yo ya me lo anoté en bloglines, por si acaso.

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martes, mayo 22, 2007

Palos gratis

¿Alguno de ustedes tuvo la oportunidad de mirar la historieta de Breccia que viene publicando ocasionalmente en la Fierro?

¿No es la cosa más ofensivamente estúpida y groseramente moral que alguien pudo jamás haber puesto en forma de historieta, al punto de que nos hace añorar la llana honestidad de un Dobal, por ejemplo?


Hace unos días, cuando hablé de Boogie, no quise hacer el señalamiento de que su radical carencia de moralina era parte de su atractivo, porque me parecía un comentario demasiado pueril, a esta altura del partido. Sólo lo menciono ahora porque sigue sorprendiéndome, al compararla con la ausencia total de luces -y la presencia saturante de argentinismos, ¿casualidad?- de "El Sueñero" de Breccia.

El argumento lo dice todo. Un tipo viene a rescatar los valores perdidos (sic) de una comarca pedida (no me digas que es la argentina porque no te lo creo). Añadanle todo lo que puede esperarse: alusiones al imperialismo yanqui, alusiones a un poder que viene a chuparte los sueños, alusiones a todo eso. Pero en el medio hay un héroe. el tipo. que es así simplón y todo pero tiene los valores (sic) en él.

No hay excusa para esto. Ni los dibujos, ni el pasado, ni nada. Es de cuarta. Que alguien venga a escribir una historieta de los valores perdidos. Preferiría que Breccia se dedicara a rellenar el enorme agujero dejado por Dobal en las tiras del Clarín, si es que todavía le da para eso. Alguien tendría que hacérselo saber.

...

--anexo: si quieren ver algo bueno que salió en la Fierro, acá hay una de Juan Saenz Valiente que vale la pena.

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Capitulación


En la página 328 de mi edición en inglés de The Wings of the Dove, Merton Densher manifiesta su ansiedad sexual -el término que usa James es a "maddening feeling"- y Kate, su novia, que no piensa entregar nada por el momento, trata de contenerlo.

Efectivamente lo va a lograr contener muy bien, ya que yo no voy a seguir leyendo. Me rindo. Tengo que leer otros textos. Llegué hasta un poco menos de la mitad (el libro tiene 711 páginas). Detesto hacerlo, pero realmente no veo ninguna forma de que pueda dedicarle una semana más sin atrasar grosera e irrecuperablemente el resto de mis lecturas.

Dejamos entonces con una frase excelente de la primera página, apropiada para la ocasión, y pasamos a otro tema:

Her father's life, her sister's, her own, that of her two lost brothers -the whole history of their house had the effect of some fine florid, voluminous phrase, say even a musical, that dropped first into words, into notes, without sense, and then, hanging unfinished, into no words, no notes at all.

Henry James, The Wings of the Dove.
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Sólo le pido a Dios / que la guerra no me sea indiferente






En la Fierro nº2 salió publicada una historieta de Lucas Nine llamada "Bruno Maravilla (el último playboy)". Es algo simpática, digamos en todo caso que la nueva Fierro nos ha acostumbrado a cosas bastante peores. Pero si hay un momento en el que roza la trascendencia, es en su primer cuadrito:





Recuadro superior: "Era una de esas reuniones donde la clase media se junta para compartir su desconcierto frente a la vida..."

Mujer 1: ¿Y se
acuerdan del auto fantástico?
Mujer 2: ¿Y de "V"?

Hombre 1: Jo jo jo!

Mujer 3: Basta, pelotudos!, estos harta de sus lugares comunes... "series de los '80"... el triste reflejo de una existencia vacía!


(etc. etc.)

Bueno bueno, pelotudos o no -yo no tengo nada en contra de manifestar mi desconcierto frente a la vida- no hay duda de que, al menos para una gran parte de nosotros, los juegos de PC de mediados de los '90 ocupan el lugar que, para los zoquetes de la historieta de Nine, tenían las series de los '80. Y aunque este post lo demuestra, es también un canto al futuro, no se vayan a pensar que no.

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Anunciaron hace muy pocos días la llegada del StarCraft 2. Aleluya, sería una forma de expresarlo.

El StarCraft 1 fue el mejor juego que tuve el gusto de experimentar. Jamás podría decir cual es mi película favorita, mi canción favorita, mi libro favorito. Pero el StarCraft les gana a todos los demás juegos. Es un hecho objetivo, en mi caso.

El StarCraft inauguró, dentro de la estrategia en tiempo real, una nueva forma de articulación entre los bandos rivales. Hay 3 razas, cuyas unidades son totalmente diferentes, y sin embargo están balanceadas con una suerte de precisión mágica -que por otro lado no sorprende tanto viniendo de Blizzard. Están los humanos (tecnológicos, tácticos y materialistas), los Protoss (tecnológicos y misticos) y los Zerg (monstruosos y abundantes). Yo desarrollé alguna vez una cierta maestría con los Zerg, a quienes llegué a conocer con un detalle envidiable, y a los que le dediqué una cantidad de energía cerebral incomparable.

Y podría detenerme en mil aspectos de su envolvente historia interna. Pero es tarde y me tengo que despertar relativamente temprano. También sería muy sincero de mi parte abandonar el resto de los subgéneros de este blog y dedicarme, de ahora en adelante, exclusivamente al StarCraft. Creanme que podría llegar a los 500 post en un parpadeo.

No lo voy a hacer. Sólo un comentario más:

Recién, en un post adicional sobre James que en principio no iba a tener que ver con nada, dije que podría haberme fascinado de tener la oportunidad de leerlo en el momento justo, con el tiempo necesario. Ahora, es indudable que cuando el StarCraft -el 1º- apareció, yo estaba en el momento justo.

¿Hay alguna posibilidad de que vuelva a estarlo para cuando aparezca el segundo?

Ya veremos.


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lunes, mayo 21, 2007

Aclaración previa al post de esta noche, que no tiene nada que ver con nada

Un detalle. Hoy estaba sentado en el fondo de Platón (nunca me siento tan al fondo, pero a la hora que llegué no había ninguna otra lugar en el área no-fumadores) y Tomás-Moadib se acercó a mi mesa a saludarme. Algo que él dijo me hizo pensar que es necesario aclarar que yo no detesto a Henry James ni mucho menos. Es un autor que me encantaría leer en otro tiempo; diría que de haber sucedido en el momento justo, su nombre hasta podría figurar en la breve y siempre incompleta de "identificaciones imaginarias" que aparecen a la derecha. Es cierto por otro lado que, de no estar en la bibliografía obligatoria, quizás nunca lo hubiera leído; pero leerlo como parte de una bibliografía obligatoria es, en casos como The Wings of the Dove, un despropósito. Esta pequeña paradoja es absolutamente normal para cualquier estudiante de literatura, obviamente. Pero casos como este parecen resaltarlo más. Hay novelas que se pueden leer perfectamente dentro de una cursada sin que eso implique una sensación de parcialidad, y hay sin duda muchas que no leeríamos jamás si no estuvieran en una cursada. En fin. Habiendo resuelto esto, ahora va un post en serio sobre otro tema.

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domingo, mayo 20, 2007

Las tinieblas que apelan

Encontré dos claves de lectura para Henry James. La primera es de Proust, y está en "Sobre la lectura":

"El poder de nuestra sensibilidad e inteligencia no podemos desarrollarlo más que en nosotros mimsos, en las profundidades de nuestra vida espiritual. Pero es en ese contacto con las otras almas que es la lectura en donde se forja la educación de los modales del espíritu."

Justo en el clavo: los modales del espíritu. Si hay algo para lo que es recomendable la lectura de James es para desarrollar una cierta fineza, o mejor dicho sutileza, de pensamiento. Y por extensión, de la escritura. Pasando por sus innumerables páginas, uno tiene la impresión de que todo está ahí, y que la falta de sutileza es un pecado que hace del resto de la literatura una superficie sin pulir. Es incluso necesario detenerse un segundo y tratar de recordar que hay grandes cosas, enormes cosas, que son geniales y que aún así no son sutiles en lo más mínimo.

La segunda está en Wittgenstein. Mejor dicho, en una explicación de Samuel Cabanchik sobre Wittengstein, pero confiamos en que él si lo haya leído (yo sólo tuve un par de hojas como bibliografía obligatoria cuando hice la materia "Fundamentos de Filosofía"). Es un poco largo para citarlo todo, pero copio y lo principal y luego lo desarrllo:

"Lo que ocurre es que asimilamos la gramática de la apariencia a la gramática de objetos físicos y por este medio creamos un nuevo tipo de objetos, todo un medio interpuesto entre nosotros y el mundo"

James, justamente, aplica una gramática de la apariencia totalmente hiperbólica. ¿Qué es eso?. Bueno, Wittgenstein dice que no es lo mismo decir "este pantalon parece sucio" que decir "la apariencia de este pantalón es sucia". No es una cuestión de estilo, ni se trata de declarar más artificial a la segunda. Más bien se trata de que, en el segundo caso, estamos postulando la existencia de un 3º tipo de entidad. Antes teníamos al sujeto y al pantalón. Ahora tenemos al sujeto, al pantalón, pero en primer lugar, a la apariencia del pantalón. Y esas apariencias son ahora, todo un medio interpuesto entre nosotros y el mundo. De alguna forma, las apariencias se espesan. No quiero seguir enfatizando lo obvio, pero es sabido que no podemos dar cuenta total del sujeto ni del objeto, pero nunca nos falta la apariencia.

Esta proliferación innecesaria de entes es el anverso de la sutileza de James. Es donde James se pone como loco, digamos. Por que si hay algo que le gusta es arrojarnos apariencias a la cara, hacer de cada intercambio verbal un océano de apariencias objetivadas por la voz narrativa, y es básicamente eso lo que le permite escribir una novela de 700 páginas como The Wings of the Dove contándonos una historia menor. A veces, no nos deja otra cosa de donde agarrarnos que los entes del tercer tipo. Esa, junto con lo que ya dije de los modales, es su gran virtud. Sin embargo, son virtudes que nos hacen desear, luego de frecuentarlo un poco, una literatura que no tenga nada de eso. Otros lo pensaron también, al menos de la boca para afuera. Como Arthur Benson:

"Supongo que no soy sutil en absoluto, pero odio a Henry James. Odio su oscuridad y su finura de pensamiento, odio su estilo envolvente. Siento que estoy cerca de las cosas bellas y no puedo verlas. Me quedo en tinieblas y no creo que las tinieblas que apelan a cosas bellas sean mejores que las tinieblas que apelan a cosas horribles"

Tenía su cuota de razón sin duda, y habrá sido un orgullo para Henry que fuera así como lo veían sus enemigos.

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décadas

cosa 1:

Recuerdo una vez que estaba congestionado, con mucho resfrío, y en la radio -estaba en la oficina- pasaron Motorpsico y eso ya me destapó completamente la nariz. Hoy estaba sintiéndome un poco mal a la tarde -la comida parece haberme pegado al hígado, o algo semejante que tenga el dolor de cabeza como efecto-, pero agarré los primeros '45 minutos de Volver al Futuro (la 1º) y eso ya me hizo sentir bien por un rato. Que buena película, que buenas las primeras escenas de Marty en los '50 descubriendo a sus padres adolescentes. Me hizo acordar, también, a Peggy Sue got married, una película que algunos podrían considerar menor pero que es verdaderamente adorable (y también implica un back to the fifties).

cosa 2:

Hace un par de semanas salió esta entrevista a Leonardo Funes en "matando enanos a garrotazos". Muy larga como para leerla de un tirón, pero de todas formas vale la pena.

cosa 3:

me encanta la lista de libros escritos por Leonard Nimoy:

* I Am Not Spock (1977)

* Vincent: Based on the play "Van Gogh" by Phillip Stephens (1978?)
* Star Trek: The Motion Picture (1979) (Contributions uncredited)
* Star Trek III: The Search for Spock (1984) (Contributions uncredited)
* Star Trek IV: The Voyage Home (1986)
* Star Trek VI: The Undiscovered Country (1991)
* I Am Spock (1995)

Tardó casi 20 años en darse cuenta.

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Oh comely - Neutral Milk Hotel

Bajarse "Oh Comely" de Neutral Milk Hotel (1998)

"Say what you want to say
Hang for your hollow ways
Moving your mouth to pull out all your miracles aimed for me"

De nuevo, subo un tema que podría usar si quisiera fingir un mayor conocimiento del indie del que en realidad tengo, pero obviemos esas introducciones.


Está sacado del disco "In the aeroplane over the Sea", un disco en general recomendable (un "cult classic" según Wikipedia). Hay algo en la voz (Jeff Magnum) que explota en este tema, y es una explosión muy distinta:

"Goldaline my dear
We will fold and freeze together
Far away from here
There is sun and spring and green forever
But now we move to feel
For ourselves inside some stranger's stomach
Place your body here
Let your skin begin to blend itself with mine"

Una voz de esas que se resisten pero se estiran. No hay nada que me guste tanto, de Neutral Milk Hotel, como el 5:34 de oh comely en el que susurran:

"Know all your enemies
We know who our enemies are"

(y que me recuerda a una de las pocas frases trascendentes de Oasis: 'Cos my family don't seem so familiar / and my enemies all know my name)


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otro que sabe who our enemies are es charly, a quién le ruego que no descubra el racismo implícito en El Rey León ya que quiero mantener, en lo posible, algún recuerdo impoluto de mis elecciones afectivas; en todo lo demás, tiene mi completo apoyo.


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y a los que no conozcan oh comely y pasen por este blog y aún así no se lo bajen, bueno, espero que sepan que se están perdiendo realmente de algo.

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sábado, mayo 19, 2007

Las alas de la paloma, Los ojos del cuervo

Llegar a Platón, a las 16:30, luego de recorrer a pie la 17 cuadras que separan mi oficina de puán, es uno de los momentos más felices de la semana, no me pregunten por qué. Especialmente disfrutable cuando hace frío y tengo hambre.

No es tan disfrutable, sin embargo, cuando tengo sueño y los ojos se me cierran tratando de leer The Wings of the Dove, de Henry James. Voy por la página 215, o sea, un 30.71% de la novela (que, por cierto, por su peso y densidad no sólo imposibilitaría el vuelo de cualquier paloma, torcaza o ave conocida, sino que además serviría para hundir cualquiera de estas especies en lo más profundo del océano). El profesor Costa Picazo, de todas formas, ya nos contó todo el argumento, con el final incluído y las tramas intermedias (gracias, Rolando), lo que si bien no sirvió para aumentar el placer de la lectura -más bien al contrario- al menos tuvo la utilidad de sugerir una de las mejores formas de enfocar el texto: no leerlo. Yo por supuesto no puedo hacer eso, pero quizás cambie de opinión, dado el caso.

Los ojos no sólo se me cierran sino que me pican, aunque esto no es especialmente raro. Luego de una de mis caídas en la penumbra cerebral, me recupero sobresaltado y con más energías. Subo hasta el 3º piso.

Hay un chico tocando el piano, y una chica sentada al lado suyo. Yo me siento bastante cerca, pero no tanto como para exponerme frente al pianista. Tengo la novela de James en las manos, y unas notas que tomé sobre la representación de "Primer Amor" de Samuel Beckett que, pensaba, tendría que leer luego en la clase de Cerrato. Finalmente no fue el caso, pero no importa.

El pianista toca maravillosamente bien, quedo totalmente atrapado por su interpretación, y dejo de lado completamente la novela de James, cuya imaginación no me sorprende, en comparación, para nada. Si alguna vez llegases a leer esto, pianista-rubio-con-buzo-negro, sentado junto a chica-morocha-con-sweater-rojo, sabé que por lo menos una de las 5 personas sentadas en el aula 324 estaba maravillado escuchándote tocar, el viernes 19 de mayo a las 18:30. Como se supone que suceda en las buenas interpretaciones -creo que era Sartre quién lo decía-, el medio desaparece en pos del acto imaginario que comunica, extemporalmente, el acto de composición con el oyente; y yo me sentía en ese momento sensiblemente dispuesto a captar la voluntad sin representación de la música.

No todo en mi percepción estaba, sin embargo, tan bien dispuesto. El pianista-rubio-con-buzo-negro tocaba con partituras. A la distancia en que yo estaba sentado, podía ver perfectamente que la primera hoja tenía un nombre escrito en mayúsculas. Pero en realidad, lo que más veía -y es algo que he estado viendo mucho últimamente- era mi incapacidad para leer a esa distancia más que razonable. Sí, es verdad, cada día veo menos. Desde hace años vengo esperando que esto suceda. No es mi lectura de cerca la que se está eclipsando, el problema es a la distancia. Me preocupa tener que usar anteojos, sobretodo ahora, cuando estoy tratando de organizar definitivamente mis bolsillos, sería una complicación importante. Quizás yo exagero, quizás mi vista está bastante bien: por cierto puedo ver a unos buenos metros que ese colectivo que se perfila por la nocturna Rivadavia es el 141 y no cualquier otro. Pero son las pequeñas cosas las que cuentan, justamente, el nombre sobre la partitura,que yo disfrutaba tanto.

Tengo ya un número de oculista para llamar. Soy consciente también de que podría directamente arrancarme los ojos con la tijera que usamos para trozar el pollo. Lo que me daría, además, otra excusa para abandonar The Wings of the Dove casi sin culpa. Pero sería una pena no aprovechar la cartilla de la obra social.

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jueves, mayo 17, 2007

Él detesta el pastel de manzanas. Lo que lo gratifica es pegarme.

Existen algunas lecturas, no muchas, que exigen nuestra inmediata y absoluta sumisión. Por ejemplo: Si Boogie el Aceitoso califica como "historieta", entonces es la mejor historieta jamás escrita; si es en cambio una "tira cómica", entonces es la mejor tira cómica que la humanidad ha producido; y si en cambio fuera mejor tomarla como un documento de época, como una producción cultural muy propia de un imaginario setentista, bien, en ese caso es obviamente la mejor producción cultural de ese imaginario.

Este tipo de afirmaciones, tan sinceras como cómodas, me permiten eludir de entrada la necesidad de fundamentarlas. Pero aún así, un par de puntos destacables:

Los títulos. Creo que Boogie es una maravilla de la titulación. No se me ocurre otra cosa a la altura para una comparación. Van algunos ejemplos, tomados al azar de los diferentes tomos:

"Eres muy cándida, Matilda"

"A él le gustaba oír música clásica"

"Dicen haber reflexionado"

"Un niño vietnamita"

"3 y 5 ojivas nucleares"

"Labios de Perversión"


Las dimensiones. No me compré la edición de Todo Boogie -si tengo la de Toda Mafalda-, lo que podrá parecer irrazonable dada mi adoración por el personaje. Tengo casi todos los tomos individuales, pero me faltan 2. No me compré la edición completa porque detesto la forma en que anularon otro de los grandes descubrimientos de Fontanarrosa: la distribución de los cuadros. Si vieron alguna Boogie en su formato original -quiero creer que sí- sabrán que la disposición de tamaños y de espacios blancos es fundamental (quizás como en Mallarmé?). Le da una suerte de tridimensionalidad, una estética que se pierda totalmente en el achatamiento de la homogeneidad lineal. Lamentablemente, las imágenes que estoy pegando ya han sido achatadas.

El imaginario. No hay americanos como los de Boogie, para mí, al menos, no los hay. Me encanta que Fontanarrosa nunca haya cedido a la tentación de ponerle un argentino a la tira. Para argentinos tenemos a Inodoro Pereira y su desierto pampeano. Pero la Nueva York de Fontanarrosa es, para mí, mucho más sublime. Está repleta de cosas, y no hay duda que la Gran virtud -creo que incluso más que las que ya señalé- de Boogie es su constante falta de protagonismo. Fontanarrosa parece haberse dado cuenta de que su personaje era demasiado perfecto, demasiado redondo como para explotarlo directamente. Por eso, cada vez más, son las historias de otros las que resultan fascinantes. Hombres que, huyendo de las Panteras Negras de Oakland acabam viviendo en Alaska con la cara deformada por quemaduras, para morir acribillados por un comando israelí que los persiguió, sin saberlo, durante años.


Policial negro, imaginario urbano ("hay muchas ventanas abiertas en Nueva York"), paranoia yanqui y violencia neoyorquina. Vietnam, el Golfo, la bendita estupidez de la fuerza aerea. Las minorías emergentes (negros, chicanos, mujeres), la TV, la lucha contra el comunismo internacional, Fort Knox, West Point. Las pandillas de jóvenes alla Naranja Mecánica, los criminales infantiles, los drogadictos quemados. Los asesinos seriales. La amenaza nuclear. La CIA, naturalmente, Nixon, Reagan, Bush. La verdad, tengo que admitir que aunque Fontanarrosa en general siempre me gusta, no deja de sorprenderme que haya sido capaz de hacerlo tan bien, de encontrar esa figura, la del mercenario americano, y llevarla a la perfección, clavarla como el eje de un universo tan terriblemente sugestivo.

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miércoles, mayo 16, 2007

Ampliación del campo de batalla

Cualquiera puede llegar, por mera repetición, al rápido axioma de que todo tiene que ver con todo. Y no es mucho más dificil, para los que consumimos objetos culturales, descubrir la forma en que todo tiene que ver con algo.

Me enfrento a un problema práctico. La distribución de objetos en mis bolsillos. De chico, perdí muchas cosas, y aunque la gran la mayoría de ellas eran insignificantes, aún así me dieron fama de despistado. Aparte de eso, como consecuencia subjetiva, mermaron mi autoconfianza. No es raro entonces que experimente una sensación de vértigo nervioso cuando desesperadamente me encuentro escarbando con la punta de los dedos en lo más profundo de un bolsillo por cuarta vez, en la búsqueda de algo que es totalmente imprescindible y que, sin embargo, pude haber perdido u olvidado.

Pero el problema es la extensión, lo múltiple. Por ejemplo, cuando salgo con mi campera grande y la mochila -algo totalmente habitual- tengo unos 8 bolsillos. 2 en el pantalón, 4 en la campera, y dos en la mochila. Si a eso le agrego que el buzo que en este momento tengo puesto tiene dos bolsillos laterales, serían en total 10.

Esquematizando, se trata en general de:

- basura (boletos usados, carilinas usados, clips, gomitas robadas inconscientemente de la oficina, volantes que no quise tirar en la calle, etc.)
- billetes y monedas
- llaves
- documentación importante (desde el DNI hasta entradas para ir a ver Spiderman)
- abrigo (guantes polar, cuello polar, quizás hasta un gorro polar)

Hay dos ejemplos ilustres de organización bolsilleril que tuve en cuenta para formular lo que intentará ser, de ahora en más, mi plan:

1) Memento, quiero decir, el personaje central de esa película. Como recordarán, su memoria a corto plazo estaba arruinada, y cada 10 o 15 minutos volvía a 0. Esto le traía un sinnúmero de problemas pero también de posibilidades (estoy pensando en que podría ser el inverso completo de Bill Murray en Groundhog day). En todo caso, a pesar del daño de su memoria, él era capaz de forjar sus propios reflejos condicionados.

Paro eso, como quizás también recordarán, la organización bolsilleril era fundamental: todo estaba orquestado de forma tal que al "despertar" otra vez de su amnesia, encontrase lo que necesitaba -particularmente, las fotos que le daban la información central- organizado en los bolsillos de su saco y de su pantalón. Por supuesto, a eso se le sumaba el sistema de tatuajes, algo más llamativo pero mucho menos aplicable.

La organización que yo estoy buscando tendería exactamente a lo mismo: a forjar reflejos condicionados, automáticamente meter la mano donde corresponda, no conozco otra forma mejor de conjurar la angustia.

2) Hay otro ejemplo ilustre, donde justamente la angustia toma un lugar más preponderante. Se trata del fragmento más famoso de la novela Molloy de Samuel Beckett. Molloy disfruta chupar piedras. No es una metáfora, literalmente, chupa piedritas. Vean como explica su sistema:

"Good. Now I can begin to suck. Watch me closely. I take a stone from the right pocket of my greatcoat , suck it, stop sucking it, put it in the left pocket of my greatcoat, the one empty (of stones). I take a second stone from the right pocket of my greatcoat, suck it put it in the left pocket of my greatcoat. And so on until the right pocket of my greatcoat is empty (apart from its usual and casual contents) and the six stones I have just sucked, one after the other, are all in the left pocket of my greatcoat. Pausing then, and concentrating, so as not to make a balls of it, I transfer to the right pocket of my greatcoat, in which there are no stones left, the five stones in the right pocket of my trousers, which I replace by the five stones in the left pocket of my trousers, which I replace by the six stones in the left pocket of my greatcoat. At this stage then the left pocket of my greatcoat is again empty of stones (...)"

-la descripción completa, pueden verla acá-

Aunque el sistema de Molloy es admirable, está demasiado orientado hacia un proyecto específico: la circulación. Esto lo aleja un poco de mis necesidades presentes. Pero no deja de ser una modelo a seguir en cuanto a lo perfecta que resulta su realización.

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Sin embargo no encuentro una respuesta que sea aplicable a la complejidad de mi caso, la cantidad y disposición de bolsillos depende de la ropa que uso, y aunque creanme que no tengo una enorme variedad, sería demasiado fatigoso memorizar una estructura para cada combinación posible. En todo caso, lo mejor que pude por ahora hacer es una distribución general en ítems para la izquierda e ítems para la derecha. Eso reduciría casi en un 50% la angustia. Es Kant quién mejor lo explica, en un lindo librito fácilmente conseguible llamado Como orientarse en el Pensamiento:

"Orientarse significa, en el propio sentido de la palabra: encontrar a partir de una región celeste dada (...) las demás regiones y sobretodo el oriente. Si veo ahora el sol en el cielo y sé que ahora es mediodía, entonces podré encontrar el sur, el oeste, el norte y el este. Pero para esto, necesito absolutamente el sentimiento de una diferencia en mi propio sujeto, a saber, la diferencia entre la mano derecha y la mano izquierda. Lo llamo sentimiento, porque esos dos lados, externamente, no presentan diferencia alguna. (...) Por consiguiente, aun teniendo los datos objetivos en el cielo, yo, sin embargo, me oriento geográficamente sólo por medio de un fundamento subjetivo de diferenciación;"


Eso, y no otra cosa, es Orientarse en el Pensamiento, para Kant, tan sencillo como efectivo. Probemos si funciona. Su único defecto podría ser, pensándolo un poco, que suena demasiado a Filosofía de la Era Moderna (o sea, eso que se supone que ya no somos). En todo caso, si el sistema izquierda-derecha, sujeto-objeto, acaba por no funcionar para mis bolsillos, eso será un nuevo argumento a favor de ese cambio epistémico.

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martes, mayo 15, 2007

Algo sobre la familia de mi madre

Para escribir realmente este post necesitaría informarme de una enorme cantidad de fechas, de datos específicos en general, y quizás incluso una mayor dosis de libertad de la que tengo, pero de momento no pienso procurarme ninguna de esas cosas.

Mi abuela materna se llama Marta, tiene 82 años, escribió poesía, que nunca publicó en forma de libro, y fue y es mayormente ama de casa. Subí alguna foto de su último cumpleaños. Mi abuelo se llamaba Nemesio y murió menos de un mes antes de que yo naciera, en el '84. Trabajó de varias cosas, pero principalmente manejaba un micro de la linea Cóndor, Buenos Aires-Mar del Plata. También fue remisero durante una época -época en la que había poquísimos remiseros en la ciudad. Es curioso que tanto mi abuelo materno como paterno hayan sido choferes, aunque mi abuelo paterno lo fue principalmente de colectivos y taxis.

Marta y Nemesio tuvieron 3 hijas y 1 hijo. Las mujeres son: Teresa (Tessy), Susana (Sussy) y Beatriz (Betty), y el varón es Marcelo. Ese es también el orden en que nacieron. Beatriz es mi mamá.

Aunque lo mismo podría decirse de cualquiera, las historias son bastante complicadas, mucho más de lo que yo sé, naturalmente. Pero quizás su más evidente particularidad sea su dispersión geográfica: Marcelo aprendió japonés desde muy chico, y se fue becado a ese país a los 18 años. Fue Sussy quién le enseñó japonés. Ella también estuvo ahí de viaje, pero luego se casó con un zaireño (actualmente sería un congoleño, pero en ese entonces todavía era Zaire) y se fue a vivir allá con él. Tessy, en cambio, se fue becada a Estados Unidos y ahí se casó con un americano, Christopher (Chris le decimos). Esto último fue hará alrededor de 25 años, o algo por el estilo. Viven en Woodbridge, CT. La foto es de ahí.

Por lo tanto, en un momento, mi abuela podía decir que tenía un hijo en Asia, una hija en África, otra en Norteamérica, y una -mi mamá- en la siempre cosmpolita Buenos Aires.

Sussy tuvo dos hijos, Fernando y Mariana. Cuando se enfermó y entró en estado terminal, vino a Buenos Aires, y me duele un poco confesar que el único recuerdo concreto que tengo de Sussy es de su último período, obviamente no muy feliz. Es una pena y una especie de injusticia, porque sé que me quería mucho, y que era muy afectuosa cuando podía serlo. Pero yo sólo puedo recordar eso. Fernando y Mariana, mis primos, vivieron con nosotros -o sea, pasaron a ser virtualmente mis hermanos- durante varios años y luego siguieron su camino nómade, Fernando a España y Mariana a Chile. No mantengo contacto con ninguno de los dos.

Marcelo volvió de Japón hace más de 10 años y actualmente vive en Caballito con su pareja. Yo lo veo muy de vez en cuando. Él fue el responsable -y esto fue hace más de 10 años- de introducir el budismo en mi familia, apenas después de que yo naciera. Desde que volvió a establecerse en buenos aires su relación con el japón es ambigua; por un tiempo pensé que lo odiaba, pero creo realmente que ya no es el caso, si es que alguna vez lo fue.

Mi tía Tessy es, entonces, la única parte de esta quizás intrincada serie geográfica que se mantiene lejos de casa. Vive con Chris y su hija Gabriella -que tiene 21 años- en Connecticut. La última vez que vinieron fue hace algo así como 15 años, y me trajeron unos juguetes de X-Men que todavía tengo y que son de los mejores que he tenido nunca.

¿Por qué todo esto?, bueno, en principio por nada, pero además, por que Tessy, Gabriella y Chris van a venir en Junio, luego de tantos años, a la Argentina. Por dos semanas. Cada cuál es diferente, en relación a esta experiencia, me imagino yo. Tessy, como es obvio, es la única que no podría calificar como turista, y la única de cuyo español podemos estar seguros. Por otro lado, tampoco es dificil adivinar que Argentina significará algo para ella que no podría estar en las mentes de Gabriella y Chris, nacidos y criados en New England. Chris está en el otro extremo quizás: si, estuvo en Buenos Aires antes, pero no habla en principio español y es un poco la incógnita mayor para mi: me he escrito mails varias veces con Tessy y Gabriella pero nunca con Chris. Es sociólogo, tiene un par de libros, o más.

...y Gabriella, bueno, es el desafío. Por que de alguna forma puedo imaginar que puede llegar a ver Tessy -quiero decir, hacerme una idea de su composición de lugar, aunque sea muy parcial- y que va a ver (o no) Chris, que como ya dije, ya estuvo acá antes. ¿Pero Gabriella?

Por ejemplo: ¿Gabriella querrá conocer la noche porteña?. Y si quiere, ¿quién se la va a mostrar?

¿Debo llevar a Gabriella a Puán, quizás a una clase de literatura norteamericana sobre Faulkner, o mejor le ahorro la antiestética experiencia? Ella estudia en la Brown University, no hace falta que tengan mucha imaginación para concebir las diferencias edilicias entre una y otra institución. Quiero decir, si yo fuera a USA a visitarlos -me encantaría, y ellos me pagarían el pasaje, pero visa no tengo- obviamente no dejaría de ir a Brown, o a Yale, donde Tessy enseña español y política latinoamericana... ¿pero se aplica a la inversa?... en honor a la verdad: ¿vale la pena ver puán, o ni a palos?. Acepto opiniones -e insultos diciéndome cosas horribles por sólo haber formulado la posibilidad- al respecto.

-vale aclarar que ella estudia algo parecido a lo mío, pero vive una vida que imagino es radicalmente distinta, mucho más incluso de lo que realmente podría llegar a ser-

Por supuesto hay muchas otras dudas que surgen, especialmente teniendo en cuenta mi inexperiencia. No he sabido cultivar relaciones internacionales, jamás estuve en la situación -que seguro será normalísima para varios de ustedes- de tener un viajante a mi disposición que quiera conocer Esto, esta capital de un imperio que jamás existió, como la definió alguien, no sé quién.

Bueno, esto será en Junio, para entonces esperablemente estaremos mudados, Palermo será Montserrat y quién sabe que otra cosa. Es indudable que este tema volverá a aparecer a medida que la fecha se acerque, y más aún cuando ellos estén efectivamente acá -ya la sola idea me da material para varios post.

y un último comentario sólo para los que se preocupen por mis lecturas: Tessy me preguntó que pequeño regalo me interesaría recibir y yo le dije: Watchmen. Aparte -pero esto pagándolo yo desde acá con la tarjeta de mi hermano- hice que le enviaran 4 libros de Faulkner y uno de N.Frye para que me los traigan ellos y yo me ahorre el precio de envío. Igual dilapidé todos mis ahorros, literalmente.

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Impresionismo


Volvía en la bicicleta de noche, por Scalabrini Ortiz, y vi a una señora gorda con un celular "sin manos" incrustado en la oreja como un yelmo de plata élfico, proyectando los reflejos azules de un patrullero, y tuve un leve estremecimiento de irrealidad, o mejor dicho: de realización de un imaginario.

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lunes, mayo 14, 2007

El malestar de la cultura

La crónica del lunes pasado comenzaba con una descripción, que buscaba ser breve para no ser demasiado penosa, de la dolorosa tarea de moverse en bicicleta en temperaturas invernales. Decía, además, que había perdido mi cuello de polar y que necesitaba comprarme guantes del mismo material.

Este fin de semana me compré un reloj, unos guantes, un cuello, y la edición de cátedra de Los días felices de Samuel Beckett.

El caso es que, si a esto le sumamos el gorro, esta mañana salí más equipado que una nave de guerra. Hay gente, diría incluso que mucha gente, que afirma preferir el invierno al verano. Dentro de los argumentos más frecuentes, está el hecho de que en el invierno uno en principio puede contrarrestar el frío, mientras que el calor se impone de forma totalitaria durante el verano.

Esta opinión aparentemente anodina no debería tomarse a la ligera, ya que tematiza todo un mundo de relaciones entre naturaleza y cultura. El invierno, se afirma, incentiva la cultura: la vestimenta, el fuego, la domesticidad, la literatura, todo eso es una consecuencia del frío. El calor, en cambio, funciona de forma totalmente distinta. Todos sabemos que en verano puede hacer 25º o 45º, y en el fondo, lo único que podemos hacer es ponernos una remera en cualquiera de los dos casos. El calor promueve la indolencia fatalista y no amenaza, como el frío, con el fracaso.

A las 3 cuadras me doy cuenta de que hoy no hace frío y empiezo a tratar de despojarme de todo, lo que es imposible, porque estoy demasiado equipado. Todo el día tendré calor y ya no hay forma de hacer nada al respecto.

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La clase de Costa Picazo termina apenas pasadas las 18:30, felizmente. Voy con A. -un compañero de norteamericana- a Platón, yo me voy a quedar hasta las 20:30 pero el sólo se tomará un café y fumará un cigarrillo hasta las 19, porque está cursando siglo XX. Por primera vez desde su inauguración, me siento en la pecera para fumadores de platón.

A. me pregunta -suele pasar- si yo "escribo". Él, me dirá un poco después, escribe poesía. Está bien. Farfullo una serie de "ajá" "uhum" y digo medio por lo bajo que tengo un blog, pero no le paso la dirección -lo que es un alivio ya que si me la hubiera pedido yo estaría ahora inhibido para describir este pequeño encuentro.

Poco más tarde, cuando A. ya se fue -y yo me mudé de la agobiante pecera a mi lugar habitual cerca de la puerta, imagino como sería experimentar, en mi vida, la situación de Groundhog day. Ya recuerdan, eso de despertarse todos los días para repetir el mismo día sin que nadie se de cuenta excepto por uno. Lo pienso porque me gustaría responder otra cosa a la pregunta por la escritura, pero sólo lo haría si tuviera varios días para probar sin consecuencia alguna. Se me ocurren:

-No, no escribo, la literatura es una garcha.

-Si, escribo muchísimo, tengo varias novelas inéditas. El problema es que están escritas en checo, y en letra muy pero muy chica.

-Si, escribo postliteratura. Tengo varias cajas llenas.

-No le digas a la profesora de prácticos, pero soy analfabeto.

-Mirá, no te lo iba a decir, pero en realidad soy un escritor reconocido. Mi verdadero nombre es Sergio Di Nucci (mariano es mi segundo nombre), pero por favor, no creas las taradeces que se han dicho sobre mí.

-Soy el autor de los afiches del PRO. Ahora estoy sacando unos nuevos que Estarían buenísimos.

-Soy Podeti, Mariano Podeti, ¿conocés mi blog?

...y así, ad infinitum. Paso un buen rato leyendo The Wings of the Dove de Henry James y luego voy al práctico.

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Ya llegué a la conclusión insoslayable de que literatura norteamericana tiene todos los vicios que suelen atribuirse al área de literaturas extranjeras. Al menos los que yo suelo atribuirles.

Ella, la profesora de prácticos, se las arregla para difundir ese tufo de cadaver de cátedra sin por eso perder ni un ápice de lo que podríamos llamar su simpatía personal; e incluso consigue poner frente a nuestra vista uno de los lados sombríos sobre la figura de Costa Picazo, que parece haberse ocupado personalmente de hacer de la experiencia de prácticos de este cuatrimestre un verdadero desperdicio.

Y termino con un consejo para algún inexperimentado que pueda estar leyendo esto: si ven una Idea revoloteando en una clase de literaturas extranjeras, agárrenla como puedan y reténganla con todas sus fuerzas, hasta que les duelan las pestañas, porque bien podría ser la última que se resigne a pasar por ahí.

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domingo, mayo 13, 2007

Electrelane - The Valleys

Bajarse "The Valleys" de Electrelane, (2004)

Bueno, inicio una nueva etiqueta en el blog: subir temas que me gustan -obviamente no me refiero a temas interpretados por mi, digo temas de verdad- a un sitio llamado Sendspace. Ustedes, los pocos que puedan estar interesados, tienen que hacer click en el link de ahí arriba y se lo bajan. Probablemente sea la sección dominical de ahora en más, ya que encuentro especialmente dificil escribir en esos días. Auque seguro esto interesará a muy pocos, a mí me abre un par de ventajosas posibilidades

1) hablar de música. Es cierto que ya lo he hecho, pero en realidad, como también creo haber dicho en alguna parte, considero personalmente que la auténtica unidad del afecto musical es la canción, por sobre la banda, el compositor o el disco. Y como lo que aquí me propongo es subir canciones de a una, bien, eso tendría que funcionar mejor (en términos de discurso) al momento de superar el breve sentimiento de innecesidad de la pantalla en blanco.

2) hablar de algo. Durante un tiempo pude zafar de la exigencia textual de un post por día escaneando de vez en cuando algún dibujo, lo que me permitía un razonable descanso semanal. Pero hace tiempo que no dibujo nada que amerite el trabajo de ser escaneado. Siendo que me propongo subir un sólo tema por semana, esta sección podría cubrir perfectamente esa necesidad.

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Lo que hoy subí es una rareza, lo admito, y una del tipo que podría dar una impresión excesiva de sofisticación y snobismo de mi parte; sería, efectivamente bastante snob pretender que llegue a Electrelane por mis propios méritos. La verdad, es que este tema estaba sonando en mi oficina una mañana, por intención de mi compañero Alejo, una fuente de infinitas novedades modernísimas, la mayoría de las cuales no me llegan a interesar.

De hecho, este tema forma parte de un disco llamado The Power Out, que en general no me llamó la atención. Pero este tema sí, y mucho.

Supongo que nadie será tan conocedor de Siegfried Sassoon como para captar al toque que la canción de la que estoy hablando está compuesta sobre un poema suyo, llamado "A letter home". Sassoon era, aparentemente, un poeta inglés que se hizo famoso por sus versos satíricos sobre la Primera Guerra. Era amigo de Robert Graves (a quién yo siempre tendré en alta estima por Yo, Claudio, aunque no creo que jamás me tome el trabajo de leer otra cosa suya), y el poema está dedicado a él. Prefiero ampliamente la canción al poema, pero igual copio y pego la última estrofa:

Robert, there's a war in France;
Everywhere men bang and blunder,

Sweat and swear and worship Chance,

Creep and blink through cannon thunder.

Rifles crack and bullets flick,

Sing and hum like hornet-swarms.
Bones are smashed and buried quick.

Yet, through stunning battle storms,

All the while I watch the spark
Lit to guide me;
for I know
Dreams will triumph,
though the dark
Scowls above me where I go.
You can hear me; you can mingle

Radiant folly with my jingle.

War's a joke for me and you

While we know such dreams are true


La próxima vez no habrá preámbulos innecesarios y encontraré una mejor forma de hacer esto. En todo caso, agradecería que si el link de Sendspace no funcionara me lo dijeran, ya que gracias a G., conozco otros sitios que podría usar para el mismo propósito.

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sábado, mayo 12, 2007

dormirá en el campo de batalla entre sus muertos

Ya dije, en una crónica no muy lejana, que Henry James tiene ese algo de la literatura que, según una imagen que si mal no recuerdo es de Benjamin, murió en las trincheras de la primera guerra, o en todo caso, poco después de los primeros radio-teatros. Algo de un profesionalismo ultraformalista que camina en la frontera del tedio. Mi profesora de prácticos de lit.norteamericana dijo, muy certeramente en mi opinión, que no es que James decaiga, James no decae en ningún momento, somos nosotros los que de alguna forma hemos decaído, por más literatos que podamos ser. Ella lo dijo peor, igual, les aclaro.

El gran J.Conrad decía sobre él:

“Su humanidad es deliciosa, pero deliciosa en su tenacidad, en su resistirse a quedarse vencida: dormirá en el campo de batalla entre sus muertos”.

Hoy empecé a leer The Wings of the Dove. Me llegó, junto con dos libros más, vía Amazon. El sistema funcionó, aunque no diré que me resultaron especialmente baratos, de todas formas fue buena idea. Es probable que leerlo sea el esfuerzo mental más grande del año, excepto si hago la monografía que le debo a Funes antes del 2008.

Vean lo que pensaba James sobre Las flores del mal:

“¿El mal? –exclamamos-. Se hace usted demasiado honor. Esto no es el mal; ni es malo; es sencillamente obsceno (...), es como si un poeta, pretendiendo recoger las ‘flores del bien’, nos presentara como muestra una rapsodia sobre la tarta de ciruelas y el agua de colonia”.

Tiene algo de gracia, de puritana gracia e incompatibilidad de sentimiento, el mal para James no ocupaba más espacio que los ojos de una mujer que se levanta de su silla apoyando, con una furia contenida por casi 2.000 años de educación occidental sedimentada, la mano sobre la mesa. Esto lo dijo Costa Picazo, pero él lo dijo mejor.

Fíjense que bien describe James lo que yo mencionaba erráticamente en mi comentario sobre Spiderman:

"En América todo es emblema, pero nada significa."

La verdad, que frase espectacular, tiene un verismo tan intuitivo como concluyente. Me temo que James reaparecerá sistemáticamente en este blog durante el próximo mes, tengo la idea de hacer una monografía sobre él y todavía no encontré el ángulo correcto.

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todas la citas de este post están sacadas de la introducción de Milita Molina a los Prefacios a la edición de Nueva York, editada por Santiago Arcos.

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viernes, mayo 11, 2007

Gracias por hacerme conocer esta nada de ustedes

Paso por la puerta del aula 324 a las 17:05, veo a alguien sentado al piano y a otra persona sentada al lado. Fuera de eso el aula está vacía. Nuestas miradas se cruzan aunque yo hago lo posible por evitarlo, al punto de que no llego a distinguir si, de hecho, la persona sentada junto al pianista no es quizás alguien que conozco, alguien que quizás hasta se pregunta que hago ahí.

Un rato después se fueron y yo estoy en el piano, la facultad está un poco vacía, hay gente afuera armando carteles y pancartas, parece haber clases al aire libre incluso. Una chica se me acerca mientras estoy tocando y me pregunta si el piano es de acceso libre "a mi jamás me lo prohibieron", respondo, cordial. Dos segundos después pienso que debería haberle preguntado si quería sentarse a tocar en ese mismo momento, ya que yo estoy todavía más inhabilidoso que de costumbre, así como cansado de mi limitado repertorio.

Cuando una nota no suena me gusta abrir la tapa y mirar adentro. Es puro teatro, obviamente, no es que yo sepa de algo que pueda hacerse para solucionar (o siquiera explicar) por qué el martillo se resiste a golpear la cuerda. Pero una vez vi a alguien hacerlo, en ese mismo piano, quiero decir, alguien abriendo la tapa y tratándo de explicarse el misterio, y por eso repito el gesto, que me pareció muy inteligente, muy real y musical al mismo tiempo.

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Me siento solo en platón, a tomar un café con leche y medialunas y a tratar de leer All that falls, una obra radial de Beckett, que tiene 15 páginas y que sin embargo me lleva más de una hora, porque me distraigo y porque hay pilas de palabras en inglés que no entiendo. ¿Mencioné ya que mi papá, un gran lector al que además le gusta el teatro más que a mí, piensa que Beckett es una especie de farsante totalmente intragable?. Un poco lo tengo en cuenta cuando trato de hacer mi penoso recorrido de la obrita radial, y sin embargo, al final, final-final, termina estando muy bien.

Pero dije que me distraigo. Me gusta mirar a la gente, los paranoicos y los narcisistas que estén leyendo esto sepan que quizás alguna vez los miré muy atentamente sin que ustedes lo sepan, o quizás hasta se dieron cuenta y fui yo quién no pudo percibirlo. Estoy sentado en la mesa de la parte de adelante que limita con la barra, del lado derecho, mirando para la salida. Hay una mesa vacía en diagonal, y luego de esa -siguiendo la línea- hay una chica sentada sola tomando un café con leche y medialunas, con un apunte enfrente, vestida de negro. Ella está de espaldas a la puerta y sentada del lado izquierdo, por lo que la simetría resulta totalmente exacta. Parecemos, imagino yo, dos alfiles en un tablero.

Hay más, sin embargo. Noto que en una linea exacta pero no diagonal sino horizontal (hacia la izquierda), atravesando el panel para fumadores, está sentada Nessie también leyendo sola un apunte o algo que parece serlo.

El esquema se termina cuando apenas unos minutos después la diagonal que me oponía a la chica de negro queda cortada, y en la mesa vacía del medio se sienta una ex-compañera mía de la secundaria. Ya me la crucé una vez, recuerdo que nos miramos pero tardamos un rato en definir de donde era que nos conocíamos. No recuerdo si se llama Jazmín, Laura, algo así, está estudiando Artes. En todo caso, luego de ese primer encuentro, nos volvimos a cruzar pero no a hablar, ya que no tendríamos nada en particular que decirnos, y no creo que eso vaya a cambiar en el futuro. Creo, igual, estoy casi seguro, que aunque en la secundaria apenas nos conocíamos ella igual me resultaba simpática (al menos estoy seguro de que no pertenecía al 85% de imbéciles) así que quién te dice, quizás en el momento perfectamente justo, me acerque a saludarla y encontremos alguna cosa de la que hablar por 5 minutos.

Nessie acaba por verme en un momento determinado (casi a las 19, hora en la que ya me estoy yendo) y charlamos un poco; le digo lo mucho que lamento, realmente, no poder asistir al taller de investigación que está dando el grupo que hace los encuentros de estudiantes de letras -y que es además el motivo por el que ella se encuentra en la facultad en ese instante. De hecho, en el momento de enterarme recuerdo que me había propuesto comentar la existencia de ese taller en este blog y luego lo olvidé, así que lo hago ahora, un poquito tarde, pero no demasiado. Cae justo en el mismo horario que el seminario de Cerrato (viernes a las 19), es imposible que vaya, pero me vendría bien, incluso demasiado bien. Es una pena, pero en fin, supongo que podré recuperar esa información útil eventualmente por otros medios.

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Cerrato trae a una directora de teatro, Berta Goldenberg, para que nos hable de su puesta de Fin de Partida y un poco también de Esperando a Godot. Se está bien, para mi hay buen clima en el seminario, somos pocos. De hecho, hoy G. me señalaba que hay más gente relacionada con la cátedra que alumnos en si mismos (creo que somos 8 alumnos).

Berta Goldenberg cuenta la anécdota de la que saqué el título de este post. Pero antes de narrarla en toda su pequeñez, otra muy similar que le sirve de preámbulo, y que por algún motivo, recuerdo con cierta frecuencia. Es algo que contó una vez mi profesora de "Filosofía" en el CBC. Parece que ella -mi profesora- tenía que dar, para el examen de ingreso, algo sobre Nietzsche. Y se juntaba con un grupo de amigos y amigas para estudiar. Y resulta que entre sus amigas había una muy católica que había sido educada en un ambiente muy tradicional. Y en un momento, esta chica, que no había leído lo que tenía que leer, le pidió a quién luego sería mi profesora que le resumiera "como era eso de Nietzsche". Muy suelta y como si nada, ella le repitió la vulgata nietzscheana que todos conocemos, eso de que dios está muerto y de que asumir la fuerza de voluntad del poder y que los curas son los débiles que han tomado el control y en fin, esas obviedades; todo esto en el tono en el que yo podría resumirle, a quién lo necesitara, el argumento de Spiderman 2. Pero la pobre amiga católica no pudo soportar tanta verdad junta y ahí mismo se largó a llorar desconsoladamente. Qué desastre, la filosofía y las niñas, ¿cómo la consolás después de eso?. En fin recuerdo que la profesora del CBC lo contó como algo gracioso y ella se río al contarlo, y creo que nadie se río con ella, pero para mi es muy gracioso igual, imaginar la situación, pareciera algo que podría pasarle a uno.

Y para no repetirme, resumo la anécdota de B. Goldenberg diciendo que una de las actrices con las que trabajó de Fin de Partida era muy católica (pero muy) y aunque sus convicciones no se modificaron en lo más mínimo por representar el papel de Nell en esa terrible y oscurísima construcción nihilista (en lo personal no conozco nada más oscuramente nihilista que Fin de partida, no digo que no pueda haberlo), cuando terminaron la obra, les dijo a sus compañeros de teatro: "gracias por hacerme conocer esta nada de ustedes". Eso si es ser un buen cristiano, que no olvida agradecer al final.

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jueves, mayo 10, 2007

Si así me ven mis aliados

Bien, llegó el momento definitivo: ayer fuí a ver Spiderman 3, la trilogía inicial se completó y es hora de avanzar sobre el tema.


Armonías, Colores Primarios.
Una curiosidad: A diferencia de otros héroes y anti-héroes, Spiderman no se enfrenta a su mito. Spiderman vive comodísimo -epifánico- en la proliferación de su propio merchandising, es el héroe público nº1. Nacido para las cámaras, él mismo se desdobla en imagen y fotógrafo. ¿Qué otro héroe se dedica profesionalmente a venderse a los medios masivos como mercancía?

Recuerdo una escena maravillosa de una historieta de Batman que se llamaba, si mal no recuerdo, "Faith". No voy a ahondar en detalles, pero se trataba de un grupo de fanáticos que adoraban al alter ego de Bruce Wayne y practicaban una suerte de pandillerismo "bueno", auto-proclamándose sus seguidores. Batman rápidamente descubre sus excesos y tiene que ir a buscarlos a su escondite.

Es ahí donde descubre una serie de murales que lo representan a él, dios de la secta. Se ve a si mismo convertido en un monstruo gigante, con uñas y dientes sobrehumanos, devorando criminales como un auténtico señor del infierno. Recuerdo de memoria las líneas de Batman, que piensa: "La decoración de este lugar haría que Alfred frunciera la nariz. Si así me ven mis 'aliados', ¿cómo me verán mis enemigos?". Y no se preocupen, no voy a hacer comentarios comparativos para decir que batman es mejor, porque eso es obvio. Pero creo que hay algunas cosas de Spiderman -como la coincidencia que acabo de señalar- que se vuelven especialmente sensibles cuando las relacionamos con el tradicional objeto gótico de nuestro afecto.

Confesión: esta armonía perfecta entre Spiderman como héroe y Spiderman como imagen es en algunos momentos altamente insoportable. Por ejemplo, al final de la 3, donde la última batalla se anuncia verdaderamente como un despliege mediático de cuarta, con banderas flameantes incluídas. Digo, la obvia coincidencia de los colores del traje con la bandera yanqui es más o menos razonable y a nadie le sorprende... pero hace falta resaltarlo tanto. Si, hace falta. Spiderman es -y volveré sobre esto- otra de las infinitas reactualizaciones de la Gran Inocencia Americana.


Sí me ves vestido de negro bailando en un club de jazz, no lo dudes ni un instante: he caído en las garras del Mal.

Bien, he de admitir que, reconociéndome a mi mismo como una persona bastante nerd y bastante uncool, o como quieran decirle, no me resulta tan inimaginable la posibilidad de que la maldad del mundo esté totalmente acarapada por la gente canchera y bien vestida. Es una posibilidad entre otras.

"La pelea más grande está en su interior", reza el slogan de Spiderman 3, una falsedad digna de una propaganda de desodorantes combinables. La profundidad de Peter Parker se mide por miligramos, se mide por el flequillo -flequillo = maldad, sin flequillo = bondad-, se mide por que le responde mal al portero (oh calamidad, responderle mal al dueño de tu departamento, que Dios se apiade de tu sagrado corazón de americano), y en el peor-peor de los casos, por mostrarse un poco violento con un tipo que está intentando matarte desde hace rato. Pero fundamentalmente es una cuestión de imagen, una cuestión de trajes. That's as bad as it gets, se podría decir.

Es simpático, por otro lado, que luego de esos tremendos excesos de perversión moral en los que cae Peter Parker, el director haya querido darle un poco de profundidad al asunto y lo haya hecho subirse a una gran iglesia gótica. Que cosa, América, no tenien una Edad Media de verdad, pero la necesitan tan desesperadamente que se la hacen enviar por FedEx en pedazos desarmables. En Batman funciona, por otro lado, y la clave está en la gran invención de esa serie, que no es el personaje, sino el medio: Gotham City. Quién pudiera inventar Ciudad Gótica en Estados Unidos, traer una caverna llena de magia pagana europea a un sótano de Brooklyn, llenarla de correspondencias Baudelerianas para un espíritu realmente grande. En todo caso, la catedral de Spiderman es más un símbolo de lo que falta, de lo que tuvo que reponerse de alguna forma para tratar de salvar el escollo de que la maldad americana no existe, es demasiado materialista, demasiado self-centered, demasiado real para el cine de aventuras.

Si estos son mis enemigos

La escena estéticamente más relevante de Spiderman 3 es el nacimiento del hombre-arena (y de paso, Thomas Haden Church es el único actor de esta última película), una verdadera belleza, acompañada de la música de Danny elfman: el lento esfuerzo de reintegrarse. Merece estar junto a otras grandes escenas de nacimiento de villanos, aunque no esté a la altura de la del Pinguino en Batman 2, quizás la mejor de todas.

En todo caso, los enemigos de Spiderman son bastante de cuarta, el mejor es evidentemente Octopus (que está en la 2, que es la más sólida de las 3, con lo que se repite la misma gradación de X-Men). Y ya estamos esperando Spiderman 4 en la que se enfrentará al hombre-lagarto, y la 5 en la que aparecerá el Dr.Misterio (alias "tengo-una-pecera-en-la-cabeza"), y la 6 con el hombre rinoceronte.

Pero algún conocedor pensará: ¿Y Venom, no es acaso un gran villano?

Es una buena pregunta que yo no podría responder. Es evidente que el Venom de Spiderman 3, altamente desaprovechado, no lo es. Hay sin duda toda una ramificación de problemas que trae el "simbiótico" (llamemos así al líquido petrolífero extraterrestre) y que la película no utiliza ni de lejos. El Venom de SamReimi ni siquiera habla en plural de si mismo, lo que era quizás su rasgo de perversión característico, sino el más aterrador (¿qué es ser un nosotros con un alien?).
Y no me hablen de Harry Osborn, el chico se pasó de revoluciones. En la 1 era un buen muchacho, solamente un poco spoiled, como dicen. En la 2 ya a partir de la muerte de su padre, se vuelve medio turro. En la 3 empieza como un nuevo duende verde, que sin embargo carece de la psicosis esquizoide del original; luego se vuelve bueno de nuevo sólo que ahora es más gil y pinta cuadros; luego otra vez malo y más frío y calculador; pero de nuevo, bueno pero deforme y apático; ahora es bueno de nuevo, pero igual por las dudas se redime al final otra vez -es posible que cuando hayan filmado esa escena nadie recordase en que punto habían dejado al personaje, pero por las dudas hay que redimirlo al final.

Nuevas agrupaciones

Terminemos dándole una vuelta más al problema del mal, aunque la frase sea una exageración risible en el caso de Spiderman. El mal es una piedra que cae del cielo con un bicho adentro. El mal viene de afuera y se te pega, pero se puede sacar.

De hecho nade se le pega a Peter Parker, hasta los problemas morales más convencionales necesitan algo de donde agarrarse.

Pero hilemos un poco más fino, ya que se puede. Si el lema oficial de Spiderman es "Un gran poder implica una gran responsabilidad", en la 3 se enfatiza otro, que más o menos se resumuría en "Siempre tenemos la posibilidad de elegir (el bien)". No es casualidad que se ponga el acento sobre la elección: por qué en realidad es dificil elegir en el mundo de Spiderman. Es un mundo donde los no-humanos están produciendo nuevas agrupaciones, tal como quería Reinaldo Laddaga en su libro sobre el arte emergente. El duende verde original es el producto de su propia experimentación biológica, es una conciencia gaseosa y en fuga, un esquizo. Octopus es la asociación autogestionada de un hombre con su máquina, otra disolución de las diferencias, un simbiótico orgánico-inorgánico, y Venom es el simbiótico alien-hombre. Por otro lado, Sandman es una excepción (si, ya sé que podría hacerme el vivo y poner algo tipo "consciencia disgregada en partículas elementales" pero no da ni ahí con el personaje, un ladrón buenazo que, paradójicamente, es el único villano decentemente representado en la 3). En fin, no siempre es claro, elegir, quién puede tomar una decisión.


Eddie Brock (el chico que se convierte en Venom) es el único que al menos se esfuerza por mantenerse malo hasta el final. Claro que la mejor forma de hacerlo que encuentra es gritar ¡Quiero ser malo! (me encantaría escuchar a Henry James o a Dostoievsky opinando sobre esto) pero bueno, al menos no se redime en los brazos fraternos de sus seres queridos. Lamentablemente su idiotez prevalece, opacando un gesto que de otra forma, podría haber sido noble. La conclusión es que para poder ser un Venom digno hace falta más que ser la némesis de Toby Maguire, hace falta ser la némesis de algo más grande.

Por otro lado, también es posible que el sacrificio de Eddie en pos del simbiótico que le dio poder pueda ser interpretado como una metáfora del sistema capitalista arrojándose desesperadamente sobre el poco pétroleo que queda en el mundo, fuente de su energía vital. Es un poco rebuscado, un poco.

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me divertí bastante escribiendo esto, a lo mejor un poco de eso -algo- sea perceptible... sino no importa

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miércoles, mayo 09, 2007

Mi futuro ex-cuarto


Esta es la mejor foto que tengo del que actualmente es mi cuarto (mejor dicho, nuestro, ya que lo comparto con mi hermano). La saqué hace pocos días, en una de las pocas horas en las que entra luz natural por la ventana. Alguno podría pensar que el estado de desorden en el que se encuentra tiene que ver con la próxima mudanza: lejos de eso, así está simplemente comme il faut, tan lejos del paraíso como es conveniente.

Y me disculpo si eso es todo por hoy, ya que estoy saliendo para ver Spiderman.

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martes, mayo 08, 2007

El tormento del Siglo y más allá

Desde que salió el último artículo de Alejandro S. (ya saben, el rufián) en Nación Apache estoy tentado de tratar de formular algo sobre la cuestión ahí planteada sobre la "Generación X"

Digo sólo sobre esto, por que no leí ni la novela de Mariana Énriquez ni ninguna de las otras referencias -ni siquiera the Preacher- que circulan por el texto de Alejandro y que son realmente el objeto de su comentario. Tampoco quiero opinar sobre sus gustos musicales, ya que en persona tuve la oportunidad de mencionarle nuestras absolutas divergencias en ese aspecto particular, que no tiene ningún peso real en su artículo (aunque como indignado detractor de El Otro Yo que soy me sentí casi tentado de exigirle citar otra cosa... por ejemplo, Scaramanzia de los Redondos... "yo sólo espero / vivir tus juegos / y luego no quiero que vuelvas a ser nunca más / como eras antes, no").

En fin en fin, la verdad es que aunque lo pensé, tampoco tengo algo real que decir sobre la generación X, salvo que en principio no me sentiría muy cómodo en ella. Pero como esta incomodidad podría ser interpretado, quizás, como la mejor prueba de su realización subjetiva, bien, estaríamos casi reducidos a un bartlebiano : preferiría que no. Otra salida tramposa pero no más de lo que puede llegar a ser, ocasionalmente, la categoría de "generación X" en si misma.

Busqué y encontré una cita de Alan Badiou (el Siglo) que, un poco sacada de contexto, podría servir para el caso:

Esta discusión torturada y que nunca llega realmente a una conclusión sobre la inutilidad de las obras y la puesta en escena de los actos es a mi juicio, tanto en el arte como en otros ámbitos, uno de los avatares de una tarea que el siglo se fijó y no pudo llevar a buen puerto: la de encontrar los medios de una ruptura decisiva con el romanticismo.
¿Cuál es el tormento del siglo?, Proponerse terminar con el romanticismo del Ideal, atenerse a lo abrupto de lo efectivamente real, pero hacerlo con medios subjetivos (el entusiasmo sombrío, el nihilismo exaltado, el culto a la guerra) que aún son y seguirán siendo románticos

(El Siglo, p.193)
En fin, poco resta por decir, pero vale mencionar que aunque este párrafo de Badiou me parezca genial, que sea o no un fruto tardío del románticismo podría ser incluso una cuestión secundaria respecto a la pertinencia (o su contrario) de pensar en términos de "Generación X".

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y una cuestión en tono menor... he visto reaparecer últimamente (y no me refiero ahora al artículo de arriba, o en todo caso, no más que a alguno de los comentarios que recibió) la cuestión de si la literatura es o no masturbatoria, si es más masturbatoria, si es menos, etc... cuidado, para mi, es lo que hay que tener con esa frase, porque podría ser una boludez. Quiero decir que me sentiría muy tentado ahora mismo a declarar de una vez y para siempre que es una boludez, pero en el fondo puede que no tenga los argumentos para sostener mi rechazo hasta las últimas consecuencias. Elsa Drucraroff lo usaba mucho en sus escritos sobre el caso Di Nucci, y en el fondo, ¿Quién cuernos es ella para determinar quién esta "fertilizando" a la sociedad y quién se está "masturbando", y de donde sale semejante oposición tan enfermiza como moralizante?... uf, bueno, hoy mi hermano me dijo que se nota que hoy me desperté con una visión negativa del mundo, y recién, pasadas las 12, ahora me doy cuenta que quizás tiene razón... les diría que voy a rematar la noche escuchando Smashing Pumpkins pero la verdad es que nunca me banqué a esa banda.

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lunes, mayo 07, 2007

Foguearse

Es necesario foguearse. Hoy me decidí a salir en bicicleta aún sabiendo que el frío iba a ser de mis viajes (casa-oficina, oficina-puan, puan-casa) una experiencia dolorosa y complicada. Todos los años compro un par de guantes y los pierdo. También compro 3 o 4 cuellos polar, y los pierdo. Una vez, el dentista me devolvió uno que yo ya había reemplazado dándolo por perdido. La titular de teoría y análisis II, Zubieta, me devolvió uno también, en el 2005. El último que tenía, uno verde aceituna, lo perdí en el 141 hace un par de semanas.

Las manos se me enfrían, ustedes no saben como. El viaje casa-oficina es literalmente una tortura, no me alcanza el aire, denme oxígeno por favor, denme algo para las contracturas. ¿Por qué, oh Dios mío, me hiciste tan enclenque?. ¿Hay acaso algún oculto pecado genealógico que estoy pagando?. Qué placer, cuando, en las clases de educación física de la secundaria, aprobaba el examen de trote (trotar por 10 minutos) y me desplomaba como un saco de huesos sobre algún banco cercano: un placer narcicista, era como decir, mírenme todos, vengan a ver al último hombre, al enflaquecido.

Y sin embargo esto no es muy cierto. Soy muy sano, en realidad, es rarísimo que me enferme, a lo sumo puedo tener un brote de anginas -no muy grave- una vez al año, o incluso año por medio. No recuerdo cuando fue la última vez que tuve que guardar reposo, debe haber sido realmente hace mucho. Y en el fondo, quisiera verlos a ustedes, que quizás puedan trotar 10 minutos fumándose un cigarrillo y hablando por celular, quisiera verlos con los 3º grados centígrados sin guantes en mi bicicleta desaceitada.

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Me compro un libro editado por Santiago Arcos con comentarios de Henry James sobre sus libros. Ya dije que estoy leyendo a James. Actualmente, The Aspern Papers.

En todo caso, hice lo mejor que pude haber hecho para enfrentar su obra: me dije a mi mismo que me tenía que gustar, y punto. Esta actitud, que puede fallar estrepitosamente cuando agarramos un libro más o menos desconocido, más o menos emergente o sencillamente convencional, me pareció ideal para encarar a James. ¿Por qué?: por que James es un autor que da para el museo de la literatura, y no mucho más que eso. Creo que es dificil superar espontáneamente esa impresión. En todo caso, como decía, encarar un autor canónico -y anticuado- asumiendo de entrada que su obra es justo lo que queríamos leer (una mentira blanca) hace que esas sutilezas formales que quizás no hubieran bastado, por si mismas, para levantarnos el ánimo, adquieran el aura de la genialidad total.

Si la operación es totalmente exitosa para cuando termine de leer lo que pienso leer de James, me habré olvidado de la existencia de este nivel de autosugestión. Todavía no es seguro que eso vaya a pasar. Probemos.

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A las 19:00 esperé a Daniel Link en la puerta del aula 218, donde da el teórico, ya que le había mandado un mail preguntándole si podía fotocopiar un capítulo de Cuestión de Énfasis, de Susan Sontag. No tenía sentido que compre el libro nuevo, a $40, solo porque contiene dos capítulos sobre la puesta Sontag de Esperando a Godot en Sarajevo. Me imaginé que Link no tendría problema en llevármelo para que lo fotocopie, y así fue. Se lo devolví a las 21, cuando su clase -a la que no fui- terminaba y yo empezaba mi práctico de literatura norteamericana.

Entre las 19:15 y las 20:15 estuve sentado en Platón, bastante al fondo, con un buzo azul muy abrigado que puede crear la falsa impresión de que tengo espalda. No tienen medialunas, tengo que conformarme con una pasta frola que en comparación es una porquería. No porque el sabor sea peor -las facturas de platón dejan bastante que desear- sino porque es menos y sale más.

Leo uno de los capítulos de Sontag, bastante intrascendente, como todo lo que leí de ella (que es poco). Pienso igual que es aprovechable para el seminario de Cerrato, algo sacaré en limpio.

Siempre tengo la misma duda: ¿son las crónicas -universitarias o no- lo peor de este blog, o todo lo contrario?. Tienen la ventaja de que me permiten hablar de lecturas sin necesidad de arriesgar la pretensión de un post enteramente dedicado a ellas, que además puede ser mucho más pesado. Como desventaja, hay que admitir que me obligan a escribir, pero no a pensar, porque realmente salen de un saque (no es que piense mucho los otros post, pero un poco si), y podrían ser el triple de largas de lo que son sin casi ningún esfuerzo de mi parte. It is hard to make arrengments with yourself, esa es la frase de Neil Young que estuve canturreando toda la tarde.

Sea como sea, cuando el práctico de lit.norteamericana termina una vez más muy temprano (por suerte, porque no valen nada) y enfilo en la bicicleta otra vez hacia mi casa, el frío parece no afectarme en lo más mínimo. Hice bien en salir a la mañana, es el primer contacto el que mata. Para cuando llegue Junio mi piel se habrá endurecido y ya tendré guentas nuevos de polar.

Todo se resume a esto: un post es tanto una inspiración como su evidente ausencia. Es la inspiración de escribir esto y al mismo tiempo la imposibilidad de escribir cualquier otra cosa.

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domingo, mayo 06, 2007

Bio

Hace unos días, comentando un texto de Iglesias-Selci sobre el libro Estética de la Emergencia de Reinaldo Laddaga, dije que me había faltado mencionar una de las partes que más me gustan de este último libro. Aunque los domingos -al menos para mí- no suelen caracterizarse por un vigoroso ímpetu teórico, vale la pena intentarlo.

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Laddaga dice:

"La más simple descripción de estos proyectos debe consignar que lo que en ellos está en juego es la invención de una cultura de las artes para una época de fin de la sociedad disciplinaria -de la sociedad en que las prácticas del saber o la representación se organizaban bajo la forma general de las disciplinas, al mismo tiempo que se disponían los mecanismos e instituciones de ese régimen del poder que Foucault llamaba "disciplinario" (y que había decidido el modo como se formarían las tramas dominantes de organización en el contexto de los Estados nacionales allí donde ellos emergían."

(op.cit, p.263-264)

Esto es la hipótesis central de todo, digamos, la forma de Laddaga de creer en el cambio, de encontrarlo y/o inventarlo. Ahora, la forma en que desarrolla ese cambio es haciendo una comparación con la biología. No puedo citarlo todo, por que son 3 o 4 páginas, así que resumo sus puntos esenciales:

1) Un primer momento: la modernidad como búsqueda de la especificidad. Recuerdo que Foucault lo explicaba muy bien en Las palabras y las cosas poniendo como ejemplo los artículos sobre caballos contenidos en una enciclopedia medieval (no me acuerdo si eran las Etimologías de San Isidoro o cualquier otro) y un libro algo posterior. Decía Foucault que el primero contenía más información que el segundo: incluía signos heráldicos, significados astrológicos, simbología cristiana y pagana, etc. Mientras que el segundo, más moderno, era efectivamente un ensayo sobre el caballo como animal, y punto. La idea es que, en ese primer momento, digamos, de modernización de la zoología, quizás se sepa menos, pero si se define que es lo que hay que saber.

Ahora, Laddaga no se va tan lejos en el tiempo y habla de Lamarck y los primeros biólogos. Cómo muchos de ustedes sabrán, la idea de que una piedra y un pajarito son cosas esencialmente diferentes porque la primera es materia inorgánica y el segundo es un ser vivo, es un fruto de la modernidad. Las concepciones anteriores (como la famosa cadena del ser, que unía todas las criatura desde cacharros hasta ángeles y que terminaba amarrada al trono de Dios) no hacían ese corte.

Pero hay un problema central con esa división: se basa en la idea de que no es estrictamente necesario decidir, inmediatamente, qué es la vida, bastaría con oponerla a eso-no-vivo para poder encarrilar la biología por un tiempo.

¿Pero por cuanto?. Eventualmente, sobretodo a partir del siglo XX, sintagmas como el enigma de la vida o el secreto de la vida, que todos hemos escuchado más de una vez en Discovery Channel, hicieron visibles la necesidad creciente de plantearse el verdadero fundamento de esa oposición, en principio tan clara.

Como quizás ya anticiparon, lo mismo pasó -según Laddaga- con el arte. La idea de establecer un campo de Autonomía para el arte, separarlo de algún modo, otorgarle sus credenciales, acaba por producir una de las preguntas más respondidas del siglo XX: ¿Qué es el arte. Por supuesto, como concepto que soporta casi cualquier predicado, nos hemos hartado de escuchar que el arte es esto y lo otro, y aquello también.

"La historia es bien conocida y no hace falta volver sobre ella: la historia por la cual la postulación de que hay tal cosa como el arte acaba desencadenando la idea de que la postulación es falsa, aun cuando la energía de esa polémica se hubiera generado en la esfera que la postulación misma abría"

(op.cit, p.266)

2) Luego viene, necesariamente, la declaración de principios de Laddaga, que puede ser interpretada como una constatación empírica o como una exigencia gritada al viento.

Ahora, cuando la separación discreta entre vida y no-vida y arte y no-arte estaría en principio cayendo, y cuando las preguntas por el secreto del arte y de la vida nos parecen idénticamente conducentes al fracaso o, quizás peor, al más evidente de los ridículos, ahora, en fin, harían falta nuevas agrupaciones.

Y supongo que es posible encontrar en Laddaga, como en casi todas partes, esa vaga preferencia por lo vagamente indefinido, y quizás hasta criticar a sus ejemplos (los programas de código abierto, el ya fallecido proyecto Venus, quién sabe cuantos más) como frutos de una intelectualidad urbana necesitada de productos para auto-reconocerse, "público de festivales"... o no, o es realmente una emergencia, lo que sería igualmente posible.

Además, Laddaga señala que el procedimiento -propio de experimento biologócio- de las simulaciones y de la creación de organismos artificiales es justamente la analogía con lo que estaría sucediendo, para él, en esas nuevas agrupaciones culturales (no parece haber otro término mejor para definirlas). No es exactamente -como se supone de la "vanguardia clásica"- hacer de arte vida y viceversa, sino más bien producir, artificialmente -pero sería una artificialidad que anularía la distinción entre lo artificial y lo real-, ecosistemas culturales, variados, específicos, auto-gestionados, y todo eso.

Este párrafo que Laddaga cita de un tal Theda Skocpol lo describe muy bien:

"Nosotros no esperamos del futuro que nos emancipe de todas nuestras adhesiones, sino que nos amarre, por el contrario, por nudos más ajustados a multitudes numerosas de aliens que se han vuelto miembros, con todo derecho, del colectivo en vías de formación"
..


Bien bien, admito que un problema personal que a veces me genera el texto de Laddaga -que, por cierto, le prestaré mañana a Alejo, mi compañero de oficina, ya que supongo que puede interesarle- es el siguiente: puedo llegar a imaginar que, por un acto de lenta sedimentación, frustrada continuidad y quién sabe que otros factores, quizás en algún momento de mi vida pueda llegar a escribir un libro satisfactorio. O algo así. Y en cierto sentido me irrita que, siendo que no lo escribí -y si lo hago probablemente sea de acá a unos años, quizás muchos- ya pueda considerárselo parte de la "buena y vieja literatura".

Digo, porque me parece que eso de la ecología cultural, eso es algo que de momento prefiero que hagan otros. Supongo que a Telerman le gustaría mucho.

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listo, ya no jodo más con laddaga, terminé.

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1945

Por una vez en mi vida salí con celular. No tengo celular, hace dos o tres años esto podía (poniéndole ganas) leerse como una suerte de postura, ahora, es sólo un dato insignificante, a lo sumo, un casillero vacío en un formulario. En todo caso, en mi casa sólo mi mamá tiene celular, y de hecho tiene 2, ambos se los regaló la misma persona, en el lapso de unos 3 años. El más viejo se usa sólo como despertador, ya que no tiene crédito ni nada. Yo lo llevé porque sigo sin tener reloj y necesito saber la hora.

Como ya todos saben, estoy haciendo el seminario de Cerrato sobre Beckett. Quizás algunos sepan también que este año está orientado hacia la transferencia escénica. En todo caso, dudo que muchos sepan que en el Espacio Buster Keaton (M.Trelles al 2033) están haciendo una adaptación teatral de un cuento de Beckett. El cuento se llama Primer Amor y es de 1945.

Hoy leí -más temprano- ese cuento, y también uno de Henry James, llamado Lo real. Me gustó más el de James, en general, los cuentos de Beckett me aburren un poco. Mi hermano estaba jugando al Resident Evil 4 y yo me distraía mucho mirándolo matar no-muertos. Pero me distraía más por el ritmo del cuento que por los zombies. En fin, tiene un par de momentos altos. Cito un párrafo:

"Era la ansiedad lo que me estreñía, creo. ¿Pero era yo realmente un estreñido? No lo creo. Calma, calma. Y sin embargo debía serlo, porque, ¿cómo explicar si no esas largas, esas atroces sesiones en el retretes, en el baño? No leía jamás, ni allí ni en otra parta, no soñaba ni reflexionaba, miraba vagamente un almanaque colgado de un clavo ante mis ojos, donde se veía la imagen en colores de un hombre joven y barbudo rodeado de corderos, debía tratarse de Jesús, separaba mis nalgas con las manos y empujaba, !Uno!, !Ah!, !Dos! !Ah!, con espamos de remero, y sólo me quedaba un deseo, volver a mi cuarto y estirarme. Era estreñimiento, ¿no? ¿O lo confundo con la diarrea? Todo se mezcla en mi cabeza, cementerios, bodas, y los distintos tipos de mierda. "

Si, un par de momentos altos, es innegable. Eso no bastaría para llevarme al teatro de no ser porque estoy haciendo un seminario sobre transferencia escénica. En todo caso, ese es el lugar que le asigno al teatro. Digamos que para leer una novela, ver una película o escuchar un disco, no me hace falta más que un ligero impulso que pudo haber nacido de los factores más arbitrarios; mientras que para que vaya al teatro tiene que haber un buen motivo. Iba iniciar una digresión sobre esto, pero no vale la pena, creo que se entiende perfectamente.

Más aún si, como en este caso, tengo que movilizarme hacia un lugar de la ciudad que no frecuento. Sería exagerar mucho decir que, a las 20:30, esa zona de Caballito -técnicamente "Villa general Mitre"- tenía un aspecto pesadillesco. Es cierto que las veredas escasamente iluminadas y los relámpagos silenciosos, podrían contribuir al efecto. Pero era una noche tranquila, sin viento, y mi único temor provenía de imaginar lo que podría llegar a ser la obra que estaba por ver.

Sobre todo cuando ví el "Espacio Buster Keaton" desde afuera, un edificio en apariencia minúsculo. A través de la persiana cerrada se escuchaba el ruido de la TV prendida. Me imagino todo. Uno entra, se sienta en un living y aparece un tipo a contarte que está estreñido, o con diarrea. Para estudiantes, la entrada sale $10. Ya dije que el cuento de Beckett está repleto de referencias al aparato excretor.

Porque en el teatro, sobretodo así, off Corrientes y off todo, uno nunca sabe, uno nunca puede confiarse de que ese supuesto actor parado a menos de 3 metros de nosotros, mostrando sus nalgas mientras lee la traducción de un texto escrito en 1945 por un irlandés muerto y obsesionado con la mierda, uno nunca sabe si ese hombre podría dañarnos de una forma que todavía no imaginamos.

Claro está, no fuí sólo, eramos unos 4 del seminario, incluyendo a G., con quién fui a comer una pizza a la salida. A nadie le gustó mucho la obra. Pero es un seminario sobre transferencia escénica y tendremos que comentarla, en clase, como parte de la cursada.

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Están dando la última cinta de Krapp, otros $15. Voy a ir a verla seguramente también. Igual es distinto, en este caso, ya que Krapp si es una obra teatral de Beckett y no un cuento maladaptado como Primer Amor. El teatro es una estafa, tengo ganas de decir eso desde que empecé el post, no, desde antes. Mentira, que se yo, supongo que igual es mejor ir de vez en cuando.

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sábado, mayo 05, 2007

Lost in Translation

Salí de mi oficina a las 16:15, la mañana lluviosa había impedido que fuera en bicicleta, por lo que fui a puán caminando.

Seguro que en algún viejo post hice referencia al increíble paisaje que puede verse mirando hacia la derecha en las vías de tren que cortan la calla Gainza poco antes de llegar a Rivadavia. Desolado, abierto, en una posición astronómica justa para esa hora de la luz. Sin embargo tengo que admitir que estar a la espera del milagro suele dificultar su realización. Y si las primeras veces me gustó tanto, es en parte por la sensación de malestar que produce el tramo anterior del camino (una extensa cuadra embarrada, apretada entre la cancha de Ferro y una sucia fábrica de algo), e incluso por la vaga sensación de peligro que es dificil dejar de asociar a la desolación urbana.

Ya voy a postear más sobre esto, pero en todo caso, también creo haber anticipado que mi tía, mi tío y mi sobrina -todos residentes en Estados Unidos, Woodbridge- vienen en Junio. Pasaron unos 14 o 15 años desde la última vez, o algo así. En fin, pienso en esto cuando estoy llegando a Puán. Hace unos días, un amigo decía que cuando viene alguien de afuera uno quiere mostrarle lo que está fuera del sitio turístico preestablecido... pero que lamentablemente eso no existe. Está todo contemplado. En fin, ya lo dije, uno de estos días escribiré largo y tendido sobre esta futura visita, que coincidirá, esperamos, con nuestros primeros días como habitantes de Montserrat.

Bueno, me pido un café con leche y medialunas a pesar de no tener hambre, sólo porque es exactamente lo que realmente convendría hacer en ese momento determinado. Por esto es que necesito comprarme un reloj, por ejemplo. Por suerte para los entrenadores de bungie-jumping, para las agencias de viajes y para los creativos publicitarios de Cafiaspirina, no todo el mundo es tan rutinario como yo.

Me sobra un poco de tiempo e intento ponerme a traducir la pequeña obra de Beckett sobre la que fantaseo escribir una monografía: el Impromptu de Ohio. Me decido a hacerlo literal y a-estéticamente. Los resultados dejan mucho que desear. ¿Ustedes imaginarían que este párrafo tan feo...

"¿Podía ahora regresar?. Reconocer su error y volver a donde estuvieron una vez solos los dos. Solos los dos tanto compartido. No. Lo que había hecho solo no podía deshacerse. Nada que hubiera hecho solo podía jamás deshacerse. Por él solo. "


es una traducción de este otro tan arrebatador?:

Could he not now turn back? Acknowledge his error and return to where they were once so long alone together. Alone together so much shared. No. What he had done alone could not be undone. Nothing he had ever done alone could ever be undone. By him alone.

Imposible decidir si es mejor traducir "alone together" (la frase clave, justamente) como "solos los dos"o "solos juntos", donde se capta mejor la contradicción pero a costa de que se vuelva quizás menos claro... bah, no importa, lo hago únicamente para entretenerme. Y hay otros problemas de traducción bastante peores.

Como todo esto está orientado hacia una monografía para Cerrato, recuerdo algo que comentó ferko a una vieja crónica:

"Creo en eso: aprobé Literatura Inglesa con una monografía acerca de Siouxsie & the Banshees y otras cantantes inglesas. La entregué con un CD de mp3. Cerrato, chocha."

Ah, ¡si uno fuera ferkista!, pero mi inspiración monográfica es de corto alcance, para qué mentir. Además, ahora que supo que no miro Lost, ferko jamás me dará el carnet. ¿No decía Groucho Marx que él jamás querría ser parte de un club que lo admitiese como miembro? Hay más verdad en esa frase de lo que a primera vista podría parecer.


Dependiendo siempre del reloj de Platón, me voy al 3º piso a hacer lo propio con el piano, enfatizando aún más las repeticiones que hacen de cada día una cadena significativa de cosas. Siempre hay unos 5 minutos en los que todo funciona, en el que las teclas dejan de percibirse y se funden en la pura imaginación del sonido; breves instantes que rápidamente desaparecen en la solidez incontrolable del marfil plastificado o plástico marfilizado. Fuera de eso, doy pena como pianista, y me aseguro de nunca mirar hacia atrás cuando me voy del aula, ni hacia adelante cuando entro. As far as I know, nunca estuve ahí.

Y un detalle menor, vuelvo en el 141 con G., compañera del seminario. Nuestra conversación pasa un momento por los Thundercats, pero ella luego menciona una serie ("una que seguro yo era la única que miraba"): Los piratas de las aguas negras. Chongolongo, respondo yo, que había hablado lateralmente de esa serie en este post. Si, claro que me acuerdo. Al menos de algunas cosas.

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jueves, mayo 03, 2007

Comentario absolutamente menor que quizás daría para un desarrollo, o quizás ya ha sido desarrollado extensamente por otros, etc.

Will Wright, ¿saben ustedes quién es?, yo no lo sabía hasta hace poco más de una semana, y sin embargo tuvo más incidencia sobre mi vida que muchos autores de novelas, directores de cine y animadores de televisión.

Si ya lo saben, no hay sorpresa, pero sino, esperen un minuto más antes de que se los diga.

Yo tuve mi primera PC -una 486- más o menos a los 10 u 11 años, o sea, en el '95, aproximadamente. Antes, por supuesto, tuve un Family Game y un Sega Génesis. Durante años, los juegos ocuparon un espacio importante dentro de mi actividad diaria. Nunca fui un chico deportista (aunque si lector y amante de la música) ni de salir mucho, en fin, las condiciones estaban dadas.

Tanto en la primaria como en la secundaria tuve varios amigos mucho más adictos a los juegos que yo, y otros menos. Hablábamos, por supuesto, bastante del tema, y cuando salió internet y la información podía obtenerse fácilmente en los fastuosos sitios de las grandes marcas, la densidad de la información que manejábamos aumentó considerablemente.

Sin embargo, aunque si hablásemos de marcas (y mis favoritas debían ser Blizzard y Maxis en su época de gloria) jamás se nos ocurría conectar un juego con un autor, con un nombre propio, jamás nos fijábamos en los credits, eso hubiera sido extraño, los juegos no son libros, no tienen función autor.

(No hace falta que les recuerde la conferencia ¿Qué es un autor? de Michel Foucault, donde él se interroga sobre los discursos que incluyen una función autor y sobre los que circulan anónimamente.. y de como esas distribuciones cambian históricamente... si, es de eso que estoy hablando por si todavía no se dieron cuenta.)

Por que aunque ahora estoy bastante más desvinculado del mundo de los juegos en relación a lo que lo estaba a los 15 o 16 años, igual percibo ese cambio. Ahora si, se habla cada vez más, de autores de juegos.

Will Wright es el diseñador del Sim City, uno de mis juegos favoritos (en el SimCity 2000 llegué a tener una ciudad absolutamente superperfecta, llamada "Pomposa") , y también de otros, incluso más exitosos que ese.

Así que quién quiera agarrar esa manoseada conferencia de Foucault y hacer un estudio del surgimiento (o en todo caso los vaivenes) de la función autor en los videojuegos, bien, la idea no es tan mala. Es cierto que la marca, en tanto garante de cierta continuidad, funcionaba de forma similar. Pero creo que se podría buscar, sin demasiada dificultad, esa disyuntiva entre marca y nombre propio.

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Para un re-encantamiento del mundo

Hace dos o tres semanas, hablando de las 2 o 3 clases de Link a las que asistí sin ninguna necesidad, comenté un problema que había surgido por la asociación que él hacía entre "lo esencial es invisible a los ojos" (Saint-Exupery) y "la existencia precede a la esencia" (Sartre)

Bien, haciéndose eco de estas digresiones, uno de los blogs que suelen aparecer en Clarín, y que a veces no puedo dejar de mirar por los atractivos títulos que utiliza (p. ej. Los secretos del Management: lea el horóscopo a su empleado antes de echarlo a patadas en el culo), publica un artículo que trata el mismo tema. Copio y pego dos o tres párrafos:

Una lección de "El Principito" para las organizaciones: lo esencial es invisible a los ojos

Para la competencia es más difícil acceder a mis tecnologías que a mis productos y más complejo reproducir mi management que sacarme a la gente. A su vez, como el estilo de conducción no se puede mantener invariante sino que debe modificarse de acuerdo a las circunstancias, es necesario tener una cultura de cambio y valores acordes, lo cual es aún más difícil de copiar y por tanto más valioso.

Nótese que cada uno de los factores citados es más etéreo, más inasible y al mismo tiempo más importante en la generación de valor que los anteriores.


...lamentablemente hay que confesar que no tiene mucho nivel, y el título promete más de lo que el artículo finalmente entrega. Ahora, una curiosidad es este párrafo (el subrayado es mio), confieso que me resulta totalmente incomprensible:

Se discutía mucho si la crisis era de estrategia, marketing, política o financiera, hasta que alguien hizo notar qué era lo que fabricaba la empresa: televisores en blanco y negro. La crisis era una crisis por ignorancia, pero como nadie sabe qué es lo que ignora, tanto la ignorancia como el conocimiento parecen poco concretos, aunque sean lo suficientemente sólidos para desmoronar la estructura más sólida



(?)

En todo caso, no por este trabado adefesio del final debemos dejar de celebrar, una vez más, el triunfo del espíritu, de la empresa como alma del mundo.

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hablando de blogs de clarín, me encantó este post de Podeti, no puedo evitarlo.

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miércoles, mayo 02, 2007

El Absoluto

El monstruo más grande que existe es un planeta, y se llama Solaris. Es el protagonista de una novela espectacular de Stanislav Lem, y de dos películas, la primera es de Tarkosvky (1972) y la segunda de Steven Soderbergh (2002). Las dos películas son un poco aburridas pero están bien, aunque fallen en lo esencial -cada una a su manera particular. Igual en este caso voy a evitar la cuestión de la crítica cinematográfica. No me cabe duda de que, por lo menos de la versión de Tarkosvky, se habrán escrito sendos ensayos cinefílicos.

Tampoco me cabe duda de que habrá cosas escritas (quizás incluso brillantes análisis) del libro de Stanislav. Acá sólo un par de retazos, ni exclusivamente cinematográficos ni propiamente literarios.

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En caso de que alguno no lo sepa, Solaris es un planeta que tiene un sólo habitante: el Océano que cubre toda su superficie (o sea, el planeta mismo). No hay distinciones en Solaris, no hay diferencias, no hay formas de vida independientes, ni separaciones discretas: Solaris es una fantasía biológica -toda la vida integrada en un sólo organismo absoluto-, panteísta y anti-humana, porque Solaris es la Naturaleza.

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Naturaleza con mayúscula. Yo, por mi parte, confieso no haber leído ningún libro que detalle históricamente (o "genealógicamente") el desarrollo de los sucesivos conceptos de "naturaleza" en la producción humana. Seguro hay mucha tela para cortar, y me imagino que alguien habrá hecho con ese tema, por lo menos, un par de cortinas.

Esa es la primera gran idea de Solaris: la Naturaleza como exterioridad absoluta (los hombres, colocados en una estación flotante, están imposibilitados de comunicarse con el océano bestial que los observa) y al mismo tiempo como Totalidad Demiúrgica. En Solaris hay Creación, hay transformación (formas que emergen del océano contínuamente y desaparecen), pero jamás podría haber un Dios en Solaris, ya que Solaris es Dios. Spinoza decía en un párrafo muy bueno que ahora no voy a ponerme a buscar (en la Ética), que así como los átomos se agrupan para formar organismos que nosotros consideramos unidades en si mismos, también es posible ir aumentando la escala y considerar diversos organismos bajo la perspectiva de una unidad funcional (una masa, por ejemplo), hasta llegar a finalmente agrupar la totalidad de lo existente, o sea, hasta llegar a Dios, que no sería sino la agrupación (vista desde la perspectiva de la eternidad) de todas las formas del universo.

Pero Solaris es exterioridad, está ahí, es un Planeta de lo Uno, pero sin embargo, se puede ver desde una estación espacial, por que para ser observable, tiene que ser finito. Para poder hacer funcionar una visión de la Naturaleza (una visión terrible, la más terrible, única a la altura de Alien) tiene que ubicarla en un planeta, darle un nombre, ponernos frente a la ventana. Por que obviamente el gran problema conceptual del término "naturaleza" es decir donde se acaba, en donde nos podemos parar para enunciarlo.


La otra tesis de Solaris es una verdad que ya tiene unos años de antiguedad en la epistemología: la imposibilidad de saber si existe algo que pueda ser observado en estado "natural" (otro sentido de la palabra), sino es perfectamente posible que todas nuestras observaciones del mundo empírico reboten sobre la realidad de que somos nosotros, en realidad, los observados.
Solaris, en todo caso, experimenta con los hombres. De hecho -dije que no lo iba a hacer pero veo que es imposible- el defecto de las dos películas es concentrarse casi exclusivamente en esta parte de la tesis (la psicología humana siendo atacada por un demiurgo imperfecto, que arroja datos de experiencia sin captar su significado).

Una curiosidad. es interesante que tanto Stanislav Lem como Herman Melville hayan recurrido a una suerte de enciclopedismo excesivo (Melville más que Lem, ya que la novela del último no es tan larga ni digresiva como la del primero; Lem más que Melville, porque tuvo que inventar un océano desconocido) para de alguna forma hacer presente la profunda divergencia que hay entre el intento de aprehensión humana y la suprema realidad inmutable del monstruo, o de todo, en general. La ballena como jeroglífico, el Océano como fuerza desplegada sin voluntad, sin sujeto ni propósito.

El terror de la Naturaleza, que los grandes monstruos nos permiten experimentar, es el de la Indiferencia Absoluta. Por eso Moby Dick no termina con la ballena, termina diciendo: "Todo se desplomó, y el gran sudario del mar volvió a extenderse como desde hacía cinco mil años". La reescritura de la frase está en Jurassic Park , en ese momento glorioso en que el Tiranosaurio ruge y vemos pasar por el aire el cartel que dice "Cuando los Dinosaurios dominaban la Tierra".

(esa toma siempre me emocionó mucho)

Y en Solaris -y esto si está bien hecho en ambas películas- con la idea de que el planeta no tiene realmente fin, la idea de que lo abarca todo, incluyendo la estación espacial, el planeta tierra, la consciencia, el punto de vista...

En todo caso, Solaris es el único monstruo que permite la lectura literal del tag que condensa este tipo de posts: "El maravilloso mundo de los no-humanos". Va a ser dificil, luego de manejar estas dimensiones -como pude, seguramente no muy bien, hablar de los Gremlins o de Alf.

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martes, mayo 01, 2007

Pero Reinaldo, ¿vos estás seguro?

Bien, quizás no es casualidad que ayer hablase de relojes rotos: voy a intentar dar un par de vueltas sobre un par de textos recientes que tematizan, entre otras cosas, un problema de tiempo.

Para ordenarnos un poco, estos son los textos:

1) El artículo de Claudio Iglesias y Damián Selci en la útlima EXITO: "Zapatillas animadas, heladeras que cambian".

2) El libro de Reinaldo Laddaga Estética de la Emergencia

3) Y un pouporrí -o como se escriba- de Fredric Jameson y lo que-se-me-ocurra para zafar de este tremendo embrollo en el que ya me metí.

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1º: El corte

Recuerdo que en sus clases de Literatura Española I, Funes decía algo de lo más interesante. Según él, no se produjeron más cambios entre el siglo XII y el XIII que entre el siglo XIX y el XX, por ejemplo. La diferencia, nuestra percepción de una supuesta mayor velocidad de los tiempos históricos, es puramente ideológica. Mientras que en la... digamos, modernidad... todo busca presentarse desde la estética de lo nuevo (y esto se aplica desde la venta de desodorantes hasta la formulación de proyectos artísticos), en el siglo XII y XIII (digamos, en la edad media), todo se presentaba como una reformulación de lo Ya Consagrado. Los exordios eran más bien una esforzada demostración de que en el texto que continuará no se producirán demasiadas innovaciones. Y de hecho las innovaciones se producían, todo el tiempo, pero siguiendo una lógica que no es la de la ruptura, sino de la adición. La diferencia entre una temporalidad histórica "medieval" y otra "moderna" estaría dada por una valoración exterior que tiene que ver más con intentos compartidos de autodefinición y autopromoción que con lo que efectivamente sucede, digamos, en el plano de la producción.

(Si uno quisiera tirar abajo todo esto tendría que partir de ese último: lo que efectivamente sucede, pero admitamos que la idea es interesante igual para seguir avanzando unos pasos más)

En el fondo, uno podría extremar esto e irse mucho más lejos: finalmente, podríamos llegar a la conclusión de que prácticamente nada ha sucedido en la supuesta "historia" de la humanidad, y que todos nuestras prácticas vitales (que tan fantasiosamente atribuímos al efecto del capitalismo tardío) son la consecuencia inmutable de una realidad totalmente determinada, única, sobre la que imaginariamente colocamos todo tipo de divisiones temporales para entreternos con la idea de que algo, alguna vez -aunque nosotros no lo hayamos visto- pudo haber sucedido, en algún lugar.

Pero aunque esa mistificación me es un poco atractiva, digamos que normalmente tenemos buenos motivos para no pensarlo así. Y entre los que no lo piensan así se encuentra esa serie de teóricos que, siguiendo más o menos a Foucault, planteó que la humanidad dio un cambio radical en los últimos 40 años.

(Los nombres obvios que se me ocurren son Hoswbawm, Bauman, Sloterdijk, Laddaga, quién sabe cuantos más...)

Creo que fue Hoswbawm el autor de la frase que en el artículo de Iglesias-Selci se le atribuye a Link -por que él la cita en sus clases, o lo ha hecho alguna vez por lo menos- "los cambios que tuvieron lugar en los años ’60 son comparables con los del Neolítico". Esto, como dice el artículo, puede interpretarse casi como un chiste raro. O no. Veamos lo que dice Laddaga -un poco más morigerado- en el (excelente) comienzo de su libro:

"El punto de partida de este libro es la certidumbre de que en el presente nos encontramos en una fase de cambio de cultura en las artes comparable, en su extensión y profundidad, a la transición que tenía lugar entre finales del siglo XVIII y mediados del XIX. Comparable, entonces, a la fase de emergencia de esa configuración cultural (ese conjunto articulado de teorías explícitas y saberes tácitos, instituciones y rituales, formas de objetividad y tipos de práctica) de la modernidad estética, que se organizaba torno a las diversas figuras de la obra como objetivo paradigmático de prácticas de artista que se materializaban en las formas del cuado o el libro, qeu se ponían en circulación en espacios públicos de tipo clásico y se destinaban a un espectador o un lector retraído y silencioso, al cual la obra debía sustraer, aunque no fuera sino por un momento, de su entorno normal (...)"
(Laddaga, Estética de la Emergencia, p.7)


Digo "morigerado" porque no compara el último cambio con el de Neolítico, sino más tradicionalmente, con ese giro entre cultura (neo)clásica y la episteme propiamente disciplinaria, ese famoso giro que aparece estudiado en 17 o 18 libros de Foucault, más o menos.

Por supuesto, no esperen que yo les diga si ese cambio tan importante de último tercio de siglo XX es real o imaginario (les juro que ni bien me entere lo posteo), pero en el artículo de EXITO se dan algunas ideas al respecto que si quiero comentar, y que estaban presentes en la demoledora destrucción de la construcción de Ludmer en relación a estas presuntas novedades (lo de postliteratura) que escribieron los mismos autores en el último número del Interpretador.

2º El gran problema de las Causas

En realidad, fui bastante inexacto al relacionar este problema con los relojes rotos. Quiero decir, se relaciona con él, pero no por el tiempo en si mismo, sino por el problema todavía más complejo de la misteriosa causalidad.

La gran crítica que se le puede hacer a Laddaga y a la corriente de la que es probablemente el representante más excelso, es hacer una asociación tonta y rápida entre cambio tecnológico y cambio cultural. Cito a Iglesias-Selci:

"En todo caso, es evidente que juicios de este tipo, característicos de una crítica que descubre el futuro cada dos por tres, van de la mano con un sistema de razonamiento cuyo límite fundamental es también su monotema absoluto y agobiante: lo técnico, es decir, el paso del tiempo desde el punto de vista del aparataje."

Recuerdo que Charly me hizo reír comentándome como en uno de los últimos libros de Beatriz Sarlo, ella manifestaba una suerte de fascinación constante con el CD-ROM, con el zapping, con todo eso. No lo leí, pero me lo imagino completamente. Y hay, efectivamente, en Laddaga, un cierto culto a la novedad de la Red de Redes que por momentos parece perder un poco de vista, digamos, el uso práctico y cotidiano que los que nacimoes más o menos dentro de ella, le atribuímos.

Igual, me parece que Iglesias-Selci se pasan un poco cuando dicen:

"Poniendo en relación el discurso con su contexto, es visible de entrada el destino programáticamente impráctico que la tecnología tiene para Laddaga: no debe ser útil, y si lo es, esto es secundario. Lo que importa es que condicione los procesos y los fundamente"

Digo que quizás se pasan un poco porque es más complicado de lo que parece. Uno podría (digamos, como Austin en Cómo hacer cosas con palabras) jugar a separar Uso y Significado, y a quedarse con la atractiva idea de que el primero es lo que debemos adoptar para comprender un fenómeno. Pero en realidad, no es nada fácil, y aunque es cierto que la fascinación de Laddaga por la Red (y quizás la de Sarlo por el CD-ROM) es por momentos antinatural, en realidad, no creo que esté mal pensar que esas prácticas son usos y significados al mismo tiempo, indisociablemente. No quisiera ponerme heideggeriano (porque no leí a heidegger para empezar, lo que está muy mal, porque para J.P.Feinman TODO esto que estoy diciendo surje de las interpretaciones locas de heidegger) pero está toda esa cuestión del mundo como una creación de la praxis, una consciencia arrojada sobre el mundo etc., etc. En otras palabras, que yo use internet con fines prácticos no significa también que estoy construyendo un mundo de significados a través de esa instrumentación, indisociable de su uso.

(mpfh... ¿borro ese párrafo?)

Entonces, mi idea era ir a las causas... ¿en qué piensa esta gente que vengo citando cuando habla de un cambio de tales dimensiones en los últimos 30-40 años?.

Quizás en una causalidad mecánica. Jameson dice que los estudios de McLuhan son interesantes pese a operar mediante la presuposición básica de que un cambio tecnológico opera directamente sobre una configuración cultural. También dice que en un momento, las presiones editoriales de determinados países le dieron a determinado subgénero de la novela la forma en que la conocemos, y que eso también es, básicamente, una causalidad mecánica y extrínseca. Y no por eso deja de ser cierto. Esto está en su libro Documentos de cultura, documentos de barbarie.

Iglesias-Selci tienen evidentemente razón en esto: haya o no haya cambios, el capitalismo tal como lo conocemos hoy es básicamente el capitalismo de siempre. Decir que entramos en algún período post es colocar algún otro fenómeno por sobre esa permanencia. ¿Eso significa que mientras haya capitalismo no va a pasar nada más que no sea más-capitalismo?. No, naturalmente, pero cuando R. Laddaga habla del fin de la sociedad disciplinaria, sentimos que le falta la solidez que tienen en alguna de sus otras descripciones, sentimos la necesidad de preguntarle si está tan seguro de eso. (Que se yo, en mi oficina tanto no se nota, Reinaldo, y me parece que se nota muchísimo menos en un Call Center, según lo que se dice)

Por supuesto, nada de esto es irrebatible. De hecho las costuras del párrafo anterior saltan bastante a la vista. Alguien podría preguntarme:

1) A que te referís con "básicamente el capitalismo de siempre"
2) ¿Qué te hace pensar que el capitalismo es efectivamente el fenómeno más significativo de los últimos 200 años, no podría acaso ser otra cosa?

Las posibles respuestas a la primera abrirían todo un margen interno al capitalismo donde podrían entrar, incluso, todas las mejores partes del libro de Laddaga -que jamás planea negar el capitalismo actual, obviamente, pero quizás por momentos pareciera caer en la estética de la novedad tecnológica que este promueve y que podría dejar zonas más importantes totalmente impensadas, como destacan Iglesias-Selci.

La respuesta a la 2 es más facil. Si, podría ser otra cosa, y esa "otra cosa" determina esa posibilidad de cambio radical que tratan de sostener algunos de los teóricos que mencioné. Quizás (estoy seguro que muchos ya lo han señalado) esa necesidad de buscar esta posibilidad esté dada por nuestra imposibilidad de hoy para pensar un afuera del capitalismo. Ya que eso es lo que tenemos, podemos entonces al menos buscar una forma de percibir la novedad en otro lado, por ejemplo -y es lo que quiere laddaga, a veces con mucho brillo, y también ludmer, con menos-, en una ecología cultural que busque suprimir la distancia entre arte y vida, y ya saben, todas esas cosas.

Terminemos un poco más alegremente con el mejor párrafo del artículo que estuve comentando tan extensamente:

Laddaga, así y todo, tiene el coraje de afirmar que estas prácticas delimitan el espacio futuro del arte, un nuevo modo de lo estético cuyos índices hoy sólo empezamos a ver. Quizás, en este punto, esté en lo cierto; quizás su error de óptica sea el siguiente: que el arte experimental en el sentido que él le da al término no es nuestro futuro, ni nuestro pasado, sino nuestro presente en el sentido más urgente.

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Me quedaron un par de cosas en el tintero sobre el libro de Laddaga (hay una explicación que relaciona biología y arte que me parece tremendamente brillante y que valdría la pena comentar), y soy consciente de que salteé totalmente a Sloterdijk, que tiene más de una opinión sobre el tema. Quizás en otro post.


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Para todos aquellos que hoy se hayan aburrido a muerte leyendo esto, PROMETO que mañana voy a hablar del monstruo más grande que existe (literalmente). Lo digo en serio.

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