domingo, diciembre 31, 2006

Inmediatas perspectivas 2007

Aunque en el caso del "balance 2006" haya elegido plagiar a Podeti en vez de seguir el modelo genérico habitual, no tengo energías ni creatividad suficiente para plagiar a otro en lo que será este breve análisis prospectivo; por lo tanto, tradicional lista de puntos:

El 2007 se inciará con los siguientes cambios, que seguro marcarán fuertemente todo el período hasta abril o mayo, por lo menos:

1) Proyecto cambiar mi horario de trabajo para entrar -y por lo tanto irme-, más temprano. Todavía no le dije nada a mi jefe sobre esto, pero supongo que lo va a aceptar.

2) Siguiendo con el trabajo, la hasta ahora legalmente inexistente institución para la que trabajo va a pasar a convertirse en una "fundación" con todas las de la ley; esto puede implicar que haya cambios, quizás una mudanza de oficina incluso, o que se contrate más gente, o quién sabe que cosas. Pero algún cambio va a traer.

3) Aún más importante que estas importantes cosas, está el hecho de la mudanza, que implicará seguro un cambio de barrio y por lo tanto un cambio de circuito. Además de quién sabe que otras cosas.

4) En la facultad, a primera vista, no hay necesariamente cambios que se avecinen. Si termino el 2007 bien -lo que no sería demasiado fantasear ya que hasta ahora no tuve problemas-, o sea, cursando el seminario de verano, el 3º nivel de inglés a distancia y 2 materias por cuatrimestre, para el 2008 me va a quedar sólo 1 (una) materia para obtener la licenciatura.
En cuanto a proyectos, no sé, a lo mejor me de el tiempo (y las ganas y las oportunidades, ;presumo que alguna habrá) para hacer alguna cosa, no digo quizás algo tan comprometido como asociarme de alguna forma con alguan cátedra o grupo de investigación, pero si quizás presentar algo en el encuentro de letras, u ofrecerme de comentador en este mismo evento, o publicar un artículo en alguna de las revistas que circulan, o quién sabe que cosa. O quizás nada, tampoco es que sea una cuestión de vida o muerte.

5) Hasta ahora, vengo más que nada describiendo situaciones institucionales más o menos impuestas, sólo en el último caso relacionables con proyectos propios. Hoy almorcé con mi papá, y luego de que él me contara algún objetivo suyo para el año, me preguntó si yo tenía los míos y le mencioné estos 4 puntos -menos organizadamente-, a lo que él objetó razonablemente que no eran objetivos propiamente dichos. Es cierto. Sólo una vez, debe haber sido por el 2002 o 2003, decidí escribir una lista de objetivos anuales, aunque la tradición budista sugiere hacerlo siempre. Este año no lo voy a hacer tampoco; son muy predecibles; ¿qué necesidad tengo de escribir en una hoja de papel que quiero mejorar mis capacidades musicales, mantener en alto mi devenir académico y como ya dije, complementarlo con actividades relacionadas, y que todos nos mudemos a un lugar lindo, etc.,etc.?. Ya lo sé, no me voy a olvidar.

Además, aúnque sinceramente si creo que ponerse objetivos es un dispositivo del que podemos valernos con éxito, prefiero terminar este post personal con esta definición de Ambrose Bierce (en su Diccionario del Diablo, por supuesto):

Pasado, s. Pequeña fracción de la eternidad de la que tenemos un leve y lamentable conocimiento. Una línea móvil llamada Presente lo separa de un período imaginario llamado Futuro. Estas dos grandes porciones de la Eternidad, una de las cuales borra continuamente a la otra, son eternamente distintas. Una está oscurecida por la pena y el desengaño, la otra iluminada por la prosperidad y la alegría. El Pasado es la región de los sollozos, el Futuro, el reino de lo canto. En uno se acurruca la Memoria, vestida con un sayal, la cabeza cubierta de ceniza, musitando plegarias penitenciales; en la luz solar del otro vuela la Esperanza llamándonos a los templos del éxito y los pabellones del placer. Sin embargo, el Pasado es el Futuro de ayer, el Futuro es el pasado de mañana. Son una misma cosa: el conocimiento y el sueño

Ya saben, feliz año para todos. Es probable que continúe posteando todos los días en el 2007 también, al menos durante el verano.

sábado, diciembre 30, 2006

Sueltos de Sábado (bu bu bu)

Fui a cortarme el pelo esta mañana, a la peluquería que está en Scalabrini Ortiz y Santa fé.
Me llevé el libro de Culler, pensando en la conveniencia de aprovechar la oportunidad para avanzar un poco (en vez de ceder a las posibilidades kitsch o camp de las revistas semi porno que tienen ahí), ya que suponía que el resto del día iba a estar dedicado a la guitarra nueva.

Tuve que esperar un buen rato. Adelante mío, una señora hacía que le corten el pelo a su hijo (que tendría 11 o 12 años) según sus preferencias, bastante específicas, agobiantes, infinitas. Entre párrafo y párrafo, tenía que escuchar el relato, las variaciones sobre el tema. Supe así que el chico -que mantenía su silencio- era arquero, un excelente arquero quizás. Y más cosas, quién sabe cuantas.
Mirándome de vez en cuando en el espejo -cosa inevitable porque las sillas para esperar que te toque turno estaban frente a uno-, iba observando como a medida que el relato continuaba, mi nariz se volvía más puntiaguda, mi mirada más torva y como una mueca iba tomando forma en el lado derecho de mi cara.

Leo en Culler:

"El contexto es indomable también en un segundo sentido: cualquier intento de codificar el contexto se puede siempre injertar en el contexto que pretendía describir, presentando un nuevo contexto que escapa a la formulación previa. Los intentos de delimitar posibilitan siempre la movilidad de esos límites, por lo que la observación de Wittengstein de que no cabe decir "bu bu bu" y que eso signifique "si no llueve saldré a dar un paseo", ha posibilitado paradójicamente, que quiera decir exactamente eso. Su negación establece una conexión que puede explotarse". (p.122)

Cada vez más impaciente, vuelvo a mirarme en el espejo y pienso eso de homo homini lupus. Pero por suerte pronto se van y el peluquero nº2 (scarface), un joven simpático por lo silencioso, me ofrece sentarme.

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A la noche, vemos casi todo el Episodio III -obviamente estoy hablando de Star Wars- por Cinecanal. El lunes pasado, el 25, vimos también casi entera, "Las Dos Torres" (el señor de los anillos parte 2).
A las dos les haría muchos cambios, pero sin duda me gustan como son.
Recuerdo que Linkillo publico una foto excelente en el que aparecían tematizados con precisión algunos de los aspectos desconocidos del lado oscuro de la fuerza, o mejor dicho, de su poco hábil encarnación. Es realmente sorprendente que el muchacho que hace de Anakin actúe tan mal. No me van a decir que nadie se dio cuenta cuando hacían la película. Curiosamente, en las escenas más intensas es donde más zafa. Esto puede ser porque es ahí donde canaliza su terrible frustración de no saber actuar, equiparándola con las muchas tensiones de su personaje. Cuando tiene que decir algo normal, le sale horrible, horrible.

1 observación de entre las 1.001 que podrían hacerse:

1) Salvar el mundo. En un comentario cinematográfico más o menos insatisfactorio, mencioné un rasgo de muchas películas de mafia o criminalidad: la necesidad de continuar el camino de violencia iniciado, ya que cualquier desvío -intentos de salvación incluidos- indica la inmediatez de la propia muerte.

En "Star Wars" y en "el Señor de los Anillos", la salvación está dada por un acto de misericordia, a todas luces injustificable.
Piensen en la figura de Anakin derritiéndose, el Anakin que se hunde en las llamas luego de que Kenobi le cortara las piernas. Y piensen en el querido Gollum, esa porquería que parecería merecer ser aplastada por su sola existencia repugnante, traicionera y servil.
Yo, al menos, no pude dejar de preguntarme luego de ver el episodio III por primera vez, porque Kenobi no mata a Anakin, porque comete semejante error estratégico y deja ahí tirado al que será no sólo su asesino, sino un flagelo para el resto del universo. Lo mismo hace Frodo con Gollum, el mismo que lo llevó a una trampa para asesinarlo y robarle, el Gollum que está desde hace siglos perdido para siempre.

Pero, como es evidente -al punto de que plantear la pregunta quizás ni tenga sentido- , ambas superviviencias son la superviviencia del mundo (del mundo donde los Valores existen): Frodo fracasará y caerá en la tentación en el momento final, pero el haber sido misericorde con una criatura absolutamente patética acabará representando esa reserva de bondad, -paradójicamente, mediante la amputación.
Y como ya saben, si el viejo Anakin no se hubiera redimido salvando a Luke de los rayos del emperador, él también habría fracasado.

Por que además, tanto en una historia como en otra, se repite esa estructura clásica (me imagino que su modelo originario debe ser el combate de Héctor contra Aquiles frente a las murallas de Troya), que también está en Matrix, según la cual el auténtico resultado de la batalla final no lo determina una masiva guerra de soldados anónimos, sino un duelo magnífico entre héroes.
Y llevándolo a un extremo mayor -quizás ahora excluyendo la banal y radicalmente inferior Matrix-, ni siquiera el duelo entre dos héroes, sino la religiosa batalla entre el dominio y la tentación; así, Luke contra su padre no es otra cosa que Luke contra la imagen de si mismo caído (si recuerdan bien el enfrentamiento tendrán en cuenta ciertos gestos tendientes a demostrar esta analogía), y si Frodo salva a Gollum (y luego a la inversa), es por que él entiende que no es más que uan versión extremada de un efecto que ya ha comenzado a sentir, un otro-idéntico que llevó a cabo lo que él apenas intuyó: caer hasta el fondo, hasta la mayor ignominia, en la tentación. La bestialidad.

Si ustedes son o sea fanáticos de alguna de estas sagas, o como yo, estudiantes de letras (o de cine) que las han visto o leído algunas veces más de lo necesario, seguro se les habrán ocurrido muchísimas cosas más; porque son como tierra fértil, o un río repleto de vida, en el que basta meter la mano para sacar un pescado reluciente. Son las historias de siempre, los grandes relatos.

viernes, diciembre 29, 2006

Epiphone dot studio


Bien, bien, finalmente, lo hice: esta mañana Héctor me acompañó a ver guitarras por la zona de Talcahuano y Sarmiento.

Luego de descartar rápidamente las Stratocaster (ya tengo una, por más berretona que sea), las Telecaster y las SG (que simplemente no me llamaban mucho), quedaron las siguientes opciones:

1) Las Ibanez -si, hay modelos económicos
2) Las Les Paul Epiphone
3) Las 330 o 335 (ya saben, esas onda jazzeras con caja de resonancia)
4) Una nacional WildPro, cuyo modelo no sé si tiene un nombre pero en todo caso es más o menos como una Ibanez.

Las Les Paul fueron las primeras en caer. Los únicos modelos que estaban en mi rango monetario eran las SX (son unas imitaciones de imitaciones, bastante económicas pero inferiores a las Epiphone; yo tengo una acústica SX imitación de Taylor que se la banca de todas formas), y las Studio, que no me llamaron tanto la atención (yo buscaba una Epiphone Standard, pero no estaban a menos de $1900).

Había una Ibanez bastante buena; decir que el color -un amarillo a medio camino del dorado- no me gustaba, pero aún así quizás la hubiera comprado de no ser porque dos vendedores me tiraron la onda de que la WildPro era un poquito mejor, pese a no tener el peso de la marca.

Entonces, estando en "Royal House" (que está ahí por Sarmiento, un poco antes de llegar a la 9 de julio) quedaban dos opciones. O la Wildpro, que parecía bastante buena (con su palanca, su caoba y sus 24 trastes increiblemente cómodos ahí abajo), o la Epiphone 335, cuyo exquisito rojo casi-bordó fue lo primero que nos llamó la atención a Héctor y a mi.

Luego de probar las dos, elegí la que ya estarán viendo en las fotos, que me da una versatilidad que creo que la otra, un poco más orientada a los que le gusta tocar muy rápido a mucha altura, no tenía.

Ahí la tienen. Una belleza. A diferencia de mi stratocaster, suena bien no importa si la tocás con los dedos o con la púa, si la ponés con distorsión o limpia. Un sonido amplio y generoso que parece exigirnos que nos superemos un poco como guitarristas.

Algunas consecuencias que se pueden extraer de esta placentera novedad:

1) En mi casa viven 4 personas, y hay en total, 6 guitarras. 3 de Héctor, 1 mía (la que están viendo) y 2 que comparto con mi hermano. Aparte, en su casa mi papá tiene 2 guitarras más.

2) Gracias a esta nueva compra, este verano va a ser sin duda más guitarrístico que tecladístico, y más eléctrico que acústico. También, es probable que tarde el doble en leer el libro de J.Culler (a pesar de que está bueno), y que no complete todas mis lecturas de verano programadas.

3) Pensaba, ya estos días, si podía considerarse este nueva compra como un nuevo compromiso guitarrístico; en cierto sentido lo es: la stratocaster la compramos con Pablo (mi hermano en caso de que todavía no lo sepan, pero no es el "Pablo" que a veces comenta) estando todavia en la secundaria, y podría haber sido un capricho que no pasara de ahí. La acústica SX fue un regalo de mi viejo -justamente cuando terminé la secundaria. Al haberme decidido a ahorrar durante más de un año para gastarlo en esta belleza Dot studio, estoy ciertamente confirmando que no es una boludez para mí; realmente me importa, es un camino que quiero recorrer.
(aunque sea a mi paso, que no es el más rápido que pueda imaginarse -como sabe algún amigo que alguna vez me escuchó tocar- pero que por ahora no se detiene)

4) El recorrido, buscar y probar guitarras, me dió una pequeña base de conocimiento que antes no tenía, y puedo decir que al menos ya "tengo una idea" de como suena una stratocaster.

5) Por último, me pregunto si tener una guitarra que, pese a su notable versatilidad, tiene una orientación jazzera, va a lograr que me tome un poco más en serio mis pequeñas inconclusas investigaciones sobre las posibilidades melódicas de ese género, cuya complejidad tonal seduce al mismo tiempo que distancia.

No pensemos más por esta noche; mejor no acostarse tarde así podemos empezar desde temprano, tantas cosas que aprender.


P.D.: comentarios como "que linda guitarra" o "dios santo, que buena guitarra" o "que guitarra tan chuchi" etc., no serán rechazados.

Carta a mi tía

Hace varios años, intentaba generar todo tipo de vínculos epistorales con desconocidos de la web, ya que me encontré disfrutando de las relaciones epistolares más fácilmente que del chat.

Esto derivó, hace también varios años, en un importante viaje que quizás algún día relate por este medio, y en una serie de pequeñas relaciones que se fueron eclipsando con el tiempo.

Finalmente, volví al principio y dejé de escribir mails habitualmente. El único contacto que siguió existiendo fue mi tía Tessy, que vive en Estados Unidos desde antes de que yo naciera. Con mi prima -hija de Tessy- Gabriella (que estudia en Brown cosas relacionadas a lo que estudio yo), me escribo también pero menos seguido.
En algún punto, este blog no es tan distinto de las cartas que suelo mandarle; es sólo más artificial y periódico, pero también más concreto, y un poco -bastante poco- más experimental.

Acá van fragmentos de la carta que le escribí hoy. Ya que en cierto sentido escribirla ocupó el espacio que normalmente le dedicó a los post, no me parece mal juntar las actividades, cuyas similitudes acabo de señalar. Adjunto también las dos fotos que le mandé.

"Por acá estamos tranquilos, con el calor que podemos esperar para las fechas
festivas. Recuerdo que, en la secundaria, tenía una profesora llamada Ofelia
que celebraba la navidad en el equinoccio de invierno, o sea cerca del 21 de
junio, lo que según ella, le permitía disfrutar del pan dulce, chocolate y
otras cosas de ese estilo que se los sudamericanos normales intentamos comer
ridiculamente pese a los 35º centígrados.
Curiosamente, Ofelia da clases en mi facultad también, y aunque a veces la
veo, nunca me animé a saludarla y decirle que fue profesora mía (por otro
lado ¿Por qué tendría que hacerlo?, quizás sólo para no pensarlo). Daba
Historia e Historia del arte, materias que me gustaban.

Hoy soñé con un profesor que murió hace poco en la facultad, Nicolás Rosa.
Me lo encontraba en el pasillo, él sentado, yo con la consciencia de estar
frente a un fantasma. Hablábamos de forma agradable , aunque él me exigía
justificar una imprudencia que yo había dicho -en la ficción del sueño- en
una clase suya. Creo que quedábamos amigos, algo medio raro. Uno de esos
sueños armaditos que parecen muy evidentes como para haber sido reales. No
es la primera vez que sueño con profesores (aunque debe ser la primera con
un profesor muerto)."

Bueno, del cuatrimestre académico no voy a hablar mucho, ya que me cansé de
comentar el tema en mi blog. Relativo al blog mismo, últimamente voy
descubriendo más gente de la carrera (o de alguna forma relacionada con
ella) que escribe por ese medio, a veces cosas realmente muy buenas. Me
imagino que en Brown debe suceder lo mismo, pero a una escala aún mayor. En
todo caso, es una forma de sociabilidad interesante para mí, ya que nunca
fui demasiado ágil para establecer vínculos humanos nuevos.

Ahora estoy leyendo un libro de Jonathan Culler sobre la Deconstrucción.
Siempre me olvido de preguntarte, Tessy (o lo que es bastante peor: me
olvido si ya te lo pregunté) si estando en Yale conociste a Paul de Man. No
estoy seguro si las fechas coinciden (de Man murió en el '83, pero no sé
cuando se retiró), ni si sigue existiendo algo como la "Yale school of
deconstruction". Acá, igualmente, no se lee tanto a de Man. Si a Derrida, ya
que el director de la carrera, Jorge Panesi, es un derrideano declarado.

Buenas noticias: mañana, Héctor me va a acompañar a comprarme una nueva
guitarra eléctrica. La que ya tengo (más bien tenemos, por que la compré con
Pablo) no está tan tan mal, pero finalmente pude ahorrar suficiente como
para una renovación decente. Casi ni hace falta aclarar que con decente me
refiero a eso, decente, y no más, ya que las guitarras de primera linea
están a precios imposibles. Pero para lo que yo toco, va a estar más que
bien un cambio positivo, y se pueden conseguir cosas buenas con lo que tengo
ahorrado. En el blog van a aparecer fotos seguro."

No lo voy a copiar y pegar, pero no pude evitar terminar el mail con efusivas salutaciones por el año nuevo, que aunque son perfectamente sinceras, puede que no vayan a tono con el estilo (supongamos la existencia de tal cosa) del resto del mail.

miércoles, diciembre 27, 2006

Homenaje a Podeti y lista de iniquidades 2006

Bueno, si de casualidad leyeron el post que escribí más temprano desde la oficina, quizás valga la pena aclarar que, si terminé efectivamente escribiendo algo más hoy, es por que ese recital al que pensaba ir se canceló por "motivos de fuerza mayor" (ya le preguntaré a Hernán si tiene precisiones);

por lo tanto, mi deseo de hacer algo al menos parcialmente inusual fue (no es la primera vez) avasallado por ignotas circunstancias, que me devuelven al sedentarismo existencial que, por un día, quise evitar.

Al menos, caminé mucho hoy.

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Ya cité a Podeti en alguna ocasión no muy lejana. Realmente, su weblog (históricamente el primero que conocí, antes aún que Linkillo) fue un hallazgo para mi; es cierto que, como escribe todos los días, sólo de vez en cuando la pega con algo brillante. Pero esos casos son dignos de leerse.

Desde el comienzo de la semana venía especulando sobre si correspondía o no escribir el "balance del 2006", una actitud bastante estandar (y en principio tan aceptable como cualquier otra) que se ve mucho por esta época. Leer este post de Podeti, escrito ayer mismo si no me equivoco, me sugirió que era mejor imitarlo y escribir una lista tentativa de pequeñas iniquidades y la cantidad aproximada de veces que fueron realizadas, como para aportar una perspectiva estadística. Supongo que dicen algo de mí, aunque -tal como Podeti, recuerden que esto es un plagio/homenaje- oculto sensiblemente aquellas que tengan cierta importancia moral.

Ahí va la lista:

1) 12 o 13 veces hice lo posible para no cederle el asiento a alguna señora mayor (o "vieja") que se me aproximaba en el colectivo, como acusando mi juventud en silencio. Si estoy adelante lo doy siempre, y si son embarazadas (o minusválidos) también, pero las viejas que se te acercan cuando estás comodísimo en las últimas filas, me irritan mucho y, salvo en casos excepciones, no siento misericordia alguna por ellas.
(no recuerdo bien donde lo leí, pero había una propuesta genial para crear una serie de asientos en el transporte público reservados para "ciudadanos productivos")

2) 1 vez, critiqué las clases de un muerto.

3) 9 o 10 veces, critiqué a profesores -con mis compañeros en general- sin preguntarme por la justeza de mis afirmaciones.

4) 2 veces, deseé que los tiempos históricos se aceleren de forma tal que los burócratas de la sala de profesores sean reemplazados por robots.

5) 46 veces, lancé opiniones terminantes y abusivas sobre bandas que suenan en la rock & pop en la oficina, sin preocuparme en saber si mi compañera de trabajo tenía alguna afección (real o potencial) por esas bandas mismas.

5) 240.000 veces, dije cosas lo más agresivas posibles sobre la publicidad, los publicistas, las agencias de publicidad, las escuelas de publicidad y los estudiantes de publicidad sin preocuparme si a alguien le interesaba escucharme.

6) 11 o 12 veces, tuve pensamientos pesimistas y desesperanzados sin motivos que realmente los justifiquen.

7) 14 veces, leí blogs ajenos y sentí envidia por su calidad superior.

8) 7 u 8 veces, experimenté temor al cambio.

9) entre 11 y 15 veces, fingí interesarme por la filosofía natural de mi profesor de canto, y evité explicitamente introducirme en conversaciones sobre temas en los que él parecía buscar mi opinión, opinión que yo voluntariamente quise evitar.

10) 20 veces más o menos, fingí que estaba escuchando a alguien y en realidad pensaba en otra cosa.

11) 1 vez, hice enojar a linkillo comentando en contra de algunas afirmaciones dudosas sobre la Ley antitabaco (al menos no estuve sólo en esa ocasión)

12) 2 o 3 veces, tuve pensamientos misóginos.

13) 80 y pico de veces, miré capítulos horribles de los Simpsons (de las últimas horribles temporadas), e incluso, ví cada uno más de una vez.

14) 2 veces, cité libros en la bibliografía de una monografía, sin aclarar que no los había leído completos.

15) 1 vez, invité a un amigo a ver "el Rey Lear" en el San Martín, y terminé yendo solo con mi hermano y mi papá, ya que organicé mal las cosas.

16) un par de veces, confundí "sobretodo" con "sobre todo", y "sino" con "si no"

...es obvio que la lista continuaría mucho más si lo pensara, pero ahora se me ocurren estos 15...eso va entonces como la crónica general del 2006. Estos días -de esto no pienso sustraerme- voy a escribir algo sobre lo que espero para el 2007, que sobre todo en sus primeros meses, probablemente venga con algunos cambios incorporados.

A propósito, ya que no incluí mi propia actividad bloggera entre las iniquidades, de todas formas quiero señalar que me siento generalmente identificado con el "decálogo del blogger popular" que se encuentra más o menos en la mitad de este larguísimo post.

Si no les parece mal, voy a ver si agarro los últimos 5 minutos de MonteCristo.

Motivo por el que no escribiré nada esta noche


Bueno, esta noche pienso ir a ver a Poseidótica, banda de cuya existencia me enteré por las crónicas del Bicho Moderno, y por los temas que figuran en la página oficial.

Es temprano, y en pleno centro, lo que basta para convencer a un sedentario como yo. Salgo directo de la oficina para allá.

martes, diciembre 26, 2006

Alrededor de Posdata para las flores

No voy a escribir algo que pueda considerarse un proto-análisis ni una pseudo-crítica sobre el libro de Vitagliano que ayer terminé de leer; no se me ocurriría algo en particular que decir; el libro me gustó.

Me permitió entender 3 cosas insignificantes de su autor y las clases y conferencias dadas por él a las que asistí.

1) Su interés por la figura del narratario (esa categoría cuyo neologístico nombre nos recuerda el fervor meta-literario de un avejentado Gerdard Genette). Recuerdo que hubo algunas resistencias en la clase cuando habló de esto; en todo caso, Posdata... está organizada en relación a la fluctuación de esta figura, a veces irreconocible en su diversidad,

-a veces la literatura o el cine me confunden de formas quizás involuntarias y en todo caso indeseables; me costó mucho entender los detalles de la trama del Padrino II, demasiados personajes, engaños, etc. El común olvido, de Silvia Molloy, es mucho peor (ya que además no es ni la mitad de buena que la película mencionada), ¡Dios santo, cada página un personaje nuevo, jamás decentemente presentado, siempre anunciado luego de otras dos páginas de incomprensible diálogo!. Soy medio duro para esas cosas, y Posdata no siempre me la hizo fácil -recuerda quizás esos acertijos de revista playera que dicen "Si Juan sale con María, María estuvo con Alberto, Juan es amigo de Alberto, pero detesta a Gerardo, este último está casado con María, y ninguno conoce al amigo del otro, ¿quién..." , que no tengo la paciencia de hacer-

2) Explica también ese gesto de "ah, si, ya sé por que me lo decís" con el que respondió un comentario de un alumno sobre la correspondencia de Flaubert... evidentemente, ese alumno había leído Posdata, para engrandecimiento de su autor.

3) Finalmente, y quizás más importante, me permitió una mejor comprensión del insistente cargoseó al que el autor fue sometido por Daniel Link en la mesa de "Escritura y Academia" celebrada en el encuentro de estudiantes de letras. Link constantemente decía (como recordarán todos aquellos que estuvieron presentes) que era necesario respetar a Vitagliano por ser "el mayor de la mesa", y tener "esa sabiduría de los viejos". Incardona inclusó solicitó a los contendientes que detallaran sus edades respectivas, lo que fue respondido con la publicitaria sugerencia de que "compremos sus libros y lo leyéramos en la solapa".

El caso es que en la solapa del libro de Vitagliano dice que nació en el '61, con lo que no es sólo más joven de lo que yo pensaba, sino que es incluso 2 años más joven que link, que nació en el '59.
Por lo tanto, mientras que yo había interpretado que las cargadas de éste último eran para remarcar una diferencia etaria seguramente muy pequeña, en realidad eran la forma que usó para evitar que nos diéramos cuenta de que a todas luces el más viejo de la mesa era él. Al menos conmigo funcionó, quizás el resto ya sabía lo que yo me enteré gracias al a interesante novela de Vitagliano.

...y aunque, como ya dije, esto no es hablar de Posdata -ni sé si lo haré en el futuro-, acá va una cita que me gustó:

"Tanto en la vigilia como en el estado de sonambulismo le repito (...) que entre lo bueno y lo malo existe todo un amplio grupo de cosas pequeñas e indiferentes, de las que nadie debe hacerse reproche. Pero me parece observar que no hace de estas enseñanzas caso mayor del que del que haría un asceta de la Edad Media, que veía la mano de Dios y la tentación del demonio en los menores sucesos, y sería incapaz de imaginarse por un solo momento el mundo, o siquiera una mínima parte de él, exento de relación con su propia persona."

Miguel Vitagliano

lunes, diciembre 25, 2006

Amateur-ismos: hoy, el futuro del fútbol

Aunque probablemente debería llamarme a silencio sobre temas que no manejo realmente, (quizás especialmente luego de que mi hermano calificara mi último amateurismo como "una porquería") mejor es que escriba esto hoy, ya que si lo dejo pasar, podría llegar a suceder que mis predicciones se cumplan antes de darme la oportunidad de demostrar mis virtudes proféticas.

Y a veces no saber tiene sus ventajas. Mi papá, ya desde antes de este aburrídisimo mundial , decía que lo que habría que hacer es ampliar las canchas, darle más espacio a los jugadores. Yo, en cambio, sostenía que hay que sacar jugadores, equipos de 9, y con eso basta. Luego me enteré que Blatter, el presidente de la FIFA, sostenía (al menos de la boca para afuera) una opinión algo cercana a la mía, como un vago proyecto futuro.

Pero si este proyecto -quizás la única esperanza noble del fútbol espectáculo- no se lleva a la práctica de forma inmediata, las posibilidades de que este deporte sobreviva como lo conocemos son escasas. Esto es así por que:

1) Los jugadores están demasiado preparados físicamente. La era de la biotecnología está produciendo cuerpos cuya velocidad y rendimiento eran impensados hace '30 años (basta ver una foto de los jugadores de cuando nuestros padres eran jovenes para notar la diferencia); a medida que las técnicas de control y desarrollo de lo físico aumenten, se producirán individuos tan rápidos y fuertes que será imposible producir jugadas.
2) El aumento correlativo del aprovechamiento mediático del fútbol y sus estrellas genera una paradoja a todas luces evidente: el fútbol que nos pasan en las propagandas (las de Nike por ejemplo), en películas falsas hechas estilo Matrix, en fin, todo eso que suena con música especialmente seleccionada y cámaras en slow motion, está haciendo cada vez más perceptible lo insípido, inmóvil y trabado del fútbol "real".

La tan mentada violencia en el fútbol irá progresivamente aumentando a medida que los partidos se cierren cada vez más sobre si mismos, hasta convertirse verdaderamente en una sucesión piernas quebrándose y de pelotas paradas; el sentimiento de claustrofobia se volverá asfixiante, y luego de algunas catástrofes humanas, finalmente alguien tendrá que admitir que todo esto del fútbol profesional ya no vale la pena.

Ahora, cuando todo parecía perdido, algún visionario con capacidad de acción tendrá la idea que yo desde acá anticipo: deshacer la falsa ligazón que intentaba mantener al fútbol-espectáculo con el fútbol-deporte, dejar este último para aquellos a quienes les divierta (jugarlo, no verlo), y convertir el primero realmente en una cuestión teatral.

Para esto, se crearían compañías de actores (una institución que nunca dejo de existir pero que gracias a esto recobraría la visibilidad de otras épocas) que representarían partidos históricos para el público. Empezarían quizás actuando sólo los goles más importantes, hasta agarrarle el ritmo, y entonces finalmente podrian rehacerse partidos enteros. Los romanos ya tuvieron la idea hace siglos cuando hacían falsas batallas navales en el Circo.

Las compañías (compuestas por 11 actores más los "suplentes") se especializarían quizás en algunos equipos. Dirían que tal hace un Estudiantes igualito al del '74, que tal actor hizo una representación de Crespo que hizo llorar de emoción al Presidente, y así. Por supuesto, algunos preferirían mantener una fidelidad a toda prueba con el original, repitiendo inclusive los momentos más aburridos de cada partido; otros, quizàs más modernos, se permitirían algunos cambios para aggiornar la obra a las necesidades de entretenimiento de público contemporáneo. Los locutores y comentaristas irían involucionando impercetiblemente hasta convertirse en meros críticos de arte.

Parece mentira, pero ya he escuchado algunas cosas que confirman que esto podría haber empezado, a suceder ahora mismo.

Convencionalidad



¡Cuanto más fácil sería tener simplemente un fotolog!, siempre hay una imagen, por más convencional, repetida o predecible que pueda ser (en todo caso, nos alegraría esa carácter casi obligado de lo estandar, su candidez);
en todo caso hoy, siendo nochebuena, y siendo toda crónica innecesaria, sólo la foto. La mano es de mi hermano, la copa con Pepsi es la mía (hasta medio vaso de Ananá fish me produce un leve malestar cerebral, comparable quizás a una nube clavada entre ojo y ojo).

sábado, diciembre 23, 2006

Presencias y ausencias navideñas

En cierto sentido, es injusto que el primer fin de semana que uno tiene para no-estudiar, tenga que ser ocupado por las fiestas y todos los pequeños trabajos que estas implican. Supongo que el hecho de que sea un fin de semana largo lo compensa un poco.

Mañana a la mañana hay que sacar la cama de abajo, el colchón de la baulera y armar el cuarto para mi abuela, que se queda a dormir, como todos los 24. Luego iremos con mi hermano a almorzar a lo de mi papá. A eso de las 16, uno de nosotros -está por verse cuál- irá a lo de mi abuela para ir a buscarla. De ahí en adelante, todo será intermitente familerismo, finalmente cena, e ir a dormirse preferentemente no demasiado tarde.

Ayer, viernes, fuí al parque rivadavia a comprarle algún regalo a mi hermano. No soy particularmente bueno para eso; siempre regalo libros, o en todo caso, CDs. Prefiero que la gente me diga que quieren que les regale (yo no tengo problema en decírselos si me lo preguntan), pero en el fondo, no puedo dejar de reconocer el plus que tendría haber conseguido, espontáneamente, la empatía. Admito que no es mi fuerte.

Por suerte, otros se han preocupado por mí. Santiago y Gerardo, los dos chicos (no se me ocurre otra manera para nombrarlos) que vienen a que les enseñe algo de guitarra los miércoles a la mañana (o sería quizás mejor decir que vienen a tocar conmigo y ya), me regalaron anteayer un afinador eléctrico, muy útil para la acústica -la guitarra eléctrica la afino con la pedalera. Y hoy, Héctor, para nuestra sorpresa, nos compró anteojos de sol a mi hermano y a mí -elegidos por nosotros. Me compré unos un poco raritos. Pero eso no importa, lo único que me preocupa es que no me provoquen dolor de cabeza, cosa que me ha pasado con otros más de una vez. Lo peor es que no me doy cuenta al toque, tienen que pasar unos minutos.

Y mi papá, mañana, seguramente nos regalará algún libro a cada uno. Se verá que, a pesar de mis 22 años, todavía recibo buenos regalos navideños.

Hasta el 2003 más o menos, mi hermano y yo (y cuando eramos más chicos -y vivíamos con él-, también mi papá; además de mi primo Fernando), comprábamos fuegos artificiales, en cantidades no siempre tan moderadas. Era un verdadero placer subir a la terraza del edificio y tirar esas bolas de dragón, verlas echar chispas hasta estrellarse contra el suelo. Nunca ninguno de nosotros se lastimó, por lo que no hacíamos caso a las advertencias de mi abuela, a quién nunca le gustaron. Cuando fue el 2000, y vivíamos nosotros en Villa Crespo -con el balcón que daba al horizonte de toda la ciudad-, fue realmente hermoso.

Pero, los placeres se agotan, y a veces nada aparece para reemplazarlos. Ya para el 2003 estábamos medio cansados. Aún así fuimos a comprar algunos, casi por compromiso, en Corrientes y Pueyrredón, en un puestito en la esquina. Luego del trámite, cuando estábamos a unos metros todavía del local, un policía vestido de civil nos quiso detener. No nos mostró una placa propiamente dicha, sino una especie de credencial de plástico. A mi no me gustó nada, pensé que podía tranquilamente no ser un policía, e hice lo posible por hacer un poco de barullo -incluso meternos en un local de ventas de zapatos- para que tanto él como su compañero (también de civil) nos dejaran en paz. Finalmente, no sé exactamente como, me convencieron de que si eran policías (lo que no sería realmente algo bueno, pero en el contexto, parecía preferible) y que no iban a robarnos los órganos. Querían que declarásemos que nos habían vendido los petardos sin hacernos un ticket. Es bastante gracioso en realidad, lo lamento si a ustedes no les parece. Yo por supuesto dije que efectivamente no nos habían dado ticket, lo que era la verdad, y me llevaron frente al vendedor para corroborarlo. Poco después nos dejaron en paz, yo estaba con los nervios de punta y no sé si tuve que firmar en algún lado o no.

Nunca más, dijimos con mi hermano, nunca más volvemos a comprar fuegos artificiales. Desde entonces, las nochebuenas son todavía más cortas.

Lo que nunca falta es el vitel-thoné. Les dejó para terminar una sensual foto del Peceto crudo recién cortado, cuyos pedazos parecen todavía tener suficiente vida como para preguntarse, ¿Qué va a pasar con nosotros?.

viernes, diciembre 22, 2006

El amante, de Marguerite Duras

Concluyó mi primera lectura de verano, y hoy, saliendo de la ducha, pensé que si no se me ocurría otra cosa podía escribir sobre eso esta noche. Ayer lo terminé y hoy empecé a leer el de Vitagliano, Posdata para las flores.

Hay toda una serie de correlaciones históricamente muy marcadas entre lo que es leer y lo que es escribir, que muchas veces apuntan a la imposibilidad de separar ambas actividades (hay quién incluso dice: "yo no leo, escribo", o viceversa). Desde una perspectiva más directamente orientada hacia la teoría literaria, Roland Barthes plantea de todas formas algunas diferencias. La segunda parte de Crítica y Verdad está dividida en tres apartados, el primero es "Ciencia" (describe un verdadero artilugio sofístico impracticable al que llama graciosamente "ciencia literaria"), el segundo "Crítica" (aquí, el núcleo del libro, el estructuralismo "buena onda" de Barthes) y el último, posiblemente el más ambigüo: "Lectura".

La crítica es, básicamente, escritura. La lectura no lo es, o en todo caso, es escritura en suspenso. La escritura puede ser muchas cosas, puede ser ascesis, puede ser la "boca de la sombra", desautomatización, automatismo, etc. Pese a todo, no puede dejar de afirmar, de ser algo, de estar ya dicha, de haber hecho una elección. La lectura, en cambio, puede mantener la tensión flotando entre los mundos posibles, sin exigir las obligaciones de una escritura que impone cierta necesaria concreción o individualidad.

Cuando agarré, El amante, me dí cuenta que necesitaría algunas páginas para volver a aprender a leer; no quizás, por que el libro sea tan singular, sino más llanamente por que es el primero que leo por gusto luego de una enorme cadena de bibliografía obligatoria (marcada, en este último cuatrimestre, por la argentina del S.XIX). Necesité algunos párrafos para recordar como se hace eso.

¿Se descubren a veces buscando experimentar con más intensidad lo que naturalmente parece darse muy fragmentariamente, por cuentagotas, o releyendo el final de una novela en el que suponen hay una gran verdad en potencia y no sólo media hoja en blanco?. Seguramente.

Fascinación por las imágenes y los nombres. El río Mekong, en cuyas orillas transcurre lo esencial de la novela de Duras, tiene esa efectividad nominal que quisiéramos creer no es sólo "exotista" (ya que en ese caso podría ser una pasión baja). Recuerdo que mi papá me prestó un libro de poemas de Li Po, que contenía una enorme cantidad de nombres maravillosos, a veces más que los poemas. El Imperio Celeste, es el más obvio.

Breve y densa, El amante es una sucesión de imágenes-afectos casi siempre inmóviles, congelados en actitudes de violencia (eróticas y familiares). Para mí (aunque la comparación no sea necesaria), le falta un poco el espacio en blanco -esa frescura- que hacía de El arrebato de Lol. V. Stein una novela terriblemente perfecta. El amante es una de esas historias -hay muchas- que se disfrutan un poco más luego de haberlas ya terminado, cuando las imágenes del río, los departamentos de Saigón y la brutalidad del Hermano Mayor se van reagrupando en nuestra mente como retazos autónomos, figuras que la novela nos presenta con la intención de dejarnos (muy rápidamente, son sólo 140 pag.) con ellos a solas.

Aprender a leerla es, como decía el Indio Solari, re-aprender que la dicha no es una cosa alegre.

"He tenido la suerte de tener una madre desesperada por un desespero tan puro que incluso la dicha de vivir, por intensa que fuera, a veces, no llegaba a distraerla por completo. Lo que siempre ignoré es la clase de hechos concretos que cada día la obligaban a abandonarnos de ese modo".
Marguerite Duras

jueves, diciembre 21, 2006

El Arquitecto

El otro día descubrí que con el ShinyStat se pueden ver las "search keywords" a través de las cuales -buscadores mediante- unos pocos visitantes llegaron a este blog. Algunas son demasiado evidentes como para mencionarlas (por ej. "identificaciones imaginarias"), pero otras me llamaron la atención. Algunos ejemplos:

shaka de virgo
4.17%
informacion de la pelicula de school of rock
2.78%
raistlin majere
2.78%

Con lo que, aparentemente, algunos trasnochados fanáticos de los Caballeros del Zodíaco pudieron llegar a ese texto, probablemente para su decepción (sea lo que sea lo que ahí encuentren, seguro no era lo que buscaban). De hecho, recorriendo la lista entera, el rubio shaka reaparece en varias formas ("shaka+virgo+poderes", "imagenes del caballero de virgo"), por lo que, a un nivel infinitamente más reducido, ocuparía un lugar análogo a los "culos brasileños" que impulsaron el torrente de lectores de linkillo.

Y raistlin majere, que también se repite de otra formas, parece indicarnos que los buscadores asocian este blog con la infinita corriente de lecturas geek que recorren la web.

Pero por suerte hay algunos mucho más alentadores, fijense por ejemplo en:

libertella
1.39%
lo abierto de giorgio agamben
1.39%
luminosidad en un cuarto adolescente
1.39%
monografo
1.39%
puan
1.39%

y el que es mi favorito:

"efecto proustiano"
1.39%

...que forma una serie que parece bastante más alentadora

Y finalmente, estan las rarezas inexplicables:

el relato de la droga
1.39%
dibujos de pajaritos disney
1.39%
fotolog de benito cerati
1.39%

¿Quién será benito cerati y como alguien pudo llegar acá a través de esa búsqueda?, pero quizás la primera sea más rara. Por mi parte tengo la conciencia tranquila: yo no hice ingún imposible relato de la droga.

Lo que en la lista no figura por ningún lado es mi nombre. Esto es seguramente por la existencia de mis rivales en el google, los perversos "Mariano Vilar Cañete" y su aliado "Mariano Vilar Piñeiro". El primero representa uno de mis sueños frustrados: ser una estrella de voley de segunda. Yo jugué al voley en los últimos años de la secundaria, por que me permitía evitar el peligroso contacto con la masa muscular de mis compañeros -contacto imaginariamente proclive a fracturar mis huesos, apenas protegidos por una lánguida capa de piel-, ya que en el voley, a diferencia del fútbol y el hand-ball, el enemigo está a una distancia prudente, del otro lado.

M.V.Piñeiro es un fotógrafo amateur que prefiere las suricatas.

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Es innegable que la trilogía Matrix fue uno de los tantos proyectos fallidos de la modernidad. Ni siquiera se puede decir que "triunfa en su fracaso". Lamentablemente, tiene aún así buenas escenas desperdigadas cuya existencia se impone por sobre la visión general que las condenaría, gustosa, de forma masiva.

Entre esas buenas escenas, destaco una de la 2, en la que Neo se encuentra con "El Arquitecto", en una sala llena de pantallas. Si el resto de la trilogía fuera coherente con ese diálogo, probablemente ni todas las enfermantes escenas de acción interminables ni la estupidez del resto de los personajes y actores hubieran bastado para terminar de arruinarla.

Recordarán quizás; el arquitecto le presenta a Neo la existencia de la Matrix como un mecanismo que se autorregula y que contempla, periódicamente, la aparición de nuevos Mesías. Más aún, el apocalipsis periódico es aceptado y luego, un pequeño grupo de hombres sobrevivirá para iniciar una nueva serie milenaria.

Esa escena, que luego ha sido parodiada como el resto, donde los "Neo" anteriores -y por que no, futuros también- aparecen en las pantallas hizo vibrar alguna de las fibras de mi individualismo estandar. Ciertamente, no es una originalidad de Matrix el desmontar la agradable ficción de lo único -que por otro lado sostenía toda la película en relación a la supuesta unicidad del protagonista-, pero esa combinación entre repetibilidad de la experiencia más la acumulación infinita de datos posibilitada por el universo tecnológico me pareció satisfactoria.

Podeti había propuesto una vez que, si sigue aumentando la capacidad de almacenamiento de los sistemas, probablemente nos encontraríamos alguna vez con un "Disco" (usemos esa palabra genérica para decir "eso que sería en el futuro lo que ahora son los DVD") que contuviera no sólo toda la información existente, sino incluso todas las versiones e interpretaciones (los B-Sides) de esa información; con lo cual, la hoy multiple oferta del parque rivadavia se reduciría a un solo producto.

Hace mucho calor, acabo de aplastar a un mosquito con la mano, y me falta la conclusión. Se supone -grandes lineas de pensamiento lo afirman- que una serie de pequeñas y caóticas casualides bastarían para hacer que la experiencia no sea nunca repetible del todo, y que no es probable que eventualmente aparezca un blog exactamente igual a éste, sólo que escrito por otra persona, en otro país, dentro de 50 años; o que ya haya existido, hace 200. La imposibilidad -humana, no maquínica- para abarcar la masa de información nos permite mantener la creencia de que nuestra tirada de dados pueda haber sucedido de una vez y para siempre.

miércoles, diciembre 20, 2006

Amateur-ismos, hoy, el friso del aula 218


Quién fuera Michel Foucault, quién pudiera producir en base a la pintura que adorna la pared del aula 218 una interpretación similar a la suya de las Meninas de Velázquez, de donde es capaz de extraer el intercambio de miradas que implica una determinada episteme (y en cierto sentido, todas las epistemes posibles); quién fuera al menos Giorgio Agamben, para construir a partir de este mural un juego de significados análogo al que inicia Lo abierto, sobre una representación desviada del festín de los Justos.

(o si al menos, supiera algo serio sobre pintura, o conociera la probablemente no demasiado compleja historia de este determinado friso; si es la imitación de otro, quién es el autor si es que lo tiene, en fin, todo lo que podría hacer de este texto una vía de conocimiento y no un divagar hermeneútico poco convincente)

Los puanneros lo conocen: pareciera tratarse de un ataque policial a una villa miseria, que se dispone a defenderse de los policías que llegan desde el ángulo derecho, formados como una falange romana. La perspectiva es tal que lo que pareciera ser -repito que no sé nada serio sobre pintura- el "punto de fuga" es lo que se pierde en el horizonte ciego de donde llegan los policías.

Lamentablemente quizás, el cartel que está sobre el pizarrón tapa una parte de la pintura: ahí arriba, emitiendo una suerte de rayo azul, hay un satélite, cuya función suponemos es mediática. Por una de esas nada irónicas casualidades, el centro de difusión panfletario de la facultad tapa este artefacto (con lo que un sistema de representación de lo mediático queda taponado por otro, quizás opuesto en su signo -es contra-hegemónico mientras que el satélite sería pro CNN- pero que dentro de las paredes de Puán resulta también bastante denso).

O también, podría ser el ojo de águila del imperio, en cuyo caso, el cartel nos cegaría del espectáculo de esa tercera mirada, celestial, flotando por sobre la oposición que tiene lugar en el centro de la escena.

Si tuvieron la oportunidad de contemplar este mural tantas veces como yo, es probable que les hayan llamado especialmente la atención las dos siguientes figuras:

Una es la silueta blanca saliendo detrás del brazo de la madre. ¿Quién es ese hombre, sin color ni cuerpo, que parece participar y no participar de la escena con su cara de nada?. Bien, según me dijo un amigo, es Rodolfo Walsh. .

Será, quizás, su fantasma voyeur, ya que no parece gravitar sobre la escena como quién pudiera intervenir. Distinto sería si estuviera colocado en un plano equivalente al del satélite cegado.
Podríamos fantasear que ese blancuzco, semianónimo, y descontextualizado individuo es solamente la representación de nosotros, espectadores, en el cuadro. Una proyección parasitaria que nos recordaría la distancia entre lo que sucede en la escena y lo que, probablemente, esté sucediendo en el aula.
Me abstengo de mencionar la posibilidad de que sea un intento -con mucha buena voluntad- de hacer confluir la intelectualidad (el fantasma usa anteojos) con el resto de la pintura, posibilidad que me arrinconaría en las puertas de un embarrado debate que prefiero evitar.


La otra gran curiosidad es seguramente más irresoluble (o sólo tiene sentido dentro de una totalidad alegórica), y tiene que ver con el "hombre" arrodillado listo para arrojar un proyectil con su honda.
¿Es consciente de que si lo lanza en esa posición el tiro se le va a clavar en su propia mandíbula, que ya parece haber sido desfigurada por golpes semejantes?
Y además: ¿lleva pantalones?
Pero, como es obvio, la característica que más extrañamiento produce es la doble cara de la figura, su bifrontismo. La que mira hacia atrás parece incluso maligna, o quizás, sea sólo una suerte de solemnidad nativa, indigenista, mirando hacia el pasado. Si ese fuera el caso, la alegoría probablemente sería la convergencia entre lo Patrio -la bandera ahí atrás-, el marxismo -el bebe alzando la mano izquierda sobre el fondo rojo del vestido-, los descamisados (o despantalonados), los nativos, los blancos intelectuales, y la árida moral humanista que ensalza la nobleza de la Madre.

La policía, ya lo dije, formada a la romana, instaura la otra serie de convergencias con el satélite celestial, en ambos casos, imaginarios imperiales. Y las ordenadas estructuras -como obeliscos quizás- que se recortan del lado del mal (la derecha, de paso) tendrían que aportar algún elemento que se me escapa, como seguro tantas otras cosas.

Pero hay (por lo menos) una falsedad en esta interpretación; para empezar, omite el hecho de que la figura blanca tiene nombre y apellido, es una individualidad histórica, y en eso se diferencia de todos los demás personajes, más bien arquetípicos, ejemplares. Y estableciendo aún más gradaciones, diríamos que hay una diferencia perceptible entre los 4 protagonistas de la escena (la mujer, el hombre con la rueda, el hombre agachado y R.Walsh) y el resto de los entes, borroneados en el anonimato del extremo derecho -la policía acorazada- e izquierdo -los portadores de la bandera, sin rasgos propios. Pensándolo así, en vez de un enfrentamiento entre izquierda patria y derecha internacional, tendríamos cuatro figuras acorraladas entre dos borramientos de lo individual, que confluyen contra ellos desde los dos ángulos.

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Por último, otro signo del que no tengo fotos. Hace más de un año, no sé que agrupación universitaria había puesto un cartel en el que se veía a un grupo de hombres representados según el canon latinoamericano de la pobreza, alzando una bandera roja en una posición similar a la de la famosa foto de los soldados norteamericanos colocando su bandera en Iwo Jima.
Alguien, al pasar, había escrito con marcador negro sobre el cartel: "¿Por qué representar los descamisados levantando la bandera como los marines?". Me gustó la pregunta, poner el acento sobre la repetibilidad del signo, que en cierto sentido, amenaza con cubrir la supuesta combatividad que se le atribuye.

Y, aunque no sea para condenar, el "por qué" siempre es bueno frente a la estética panfletaria, aún si, como dije en un post anterior, esperar la llegada de nuevos signos sea una actitud milenarista y quizás inútil.

martes, diciembre 19, 2006

Lecturas de verano II

Ocasionalmente, escuchamos frases con las que inmediatamente nos sentimos identificados, y que producen por un instante la sensación de confluencia -a veces justificada, a veces no- psíquica con sus casuales emisores. Recuerdo una vez, en una lejana cena familiar, cuando mi papá dijo que él tenía la manía del cangrejo de avanzar mirando hacia atrás, siempre pensar: este es el último tal cosa. Inmediatamente sentí -yo era bastante chico en ese momento, porque mi papá vivía entonces todavía con nosotros- que ese era un rasgo tan propio que, por mi cuenta, jamás lo habría podido formular.

Hace unos días, Juan di Natale -ya dije que en la oficina escucho Day Tripper, no dije que hace unos días me gané el último CD de Calamaro por haber votado en al categoría a mejor película de los Trip awards- se expresó en términos que también sentí como demasiado personales. Dijo simplemente que el mejor momento de las vacaciones es una hora antes de que empiecen; ahí están todas enteras, llenas de posibilidades, listas para hacer lo que quieras. Cuando las vacaciones ya empezaron ya está, ya perdiste, ya no hiciste todo lo que hubieras querido hacer. Ahí se fueron los 5 primeros minutos de fracaso, y a cada minuto las chances del resto se reducen.

Bueno, esto es lo que posiblemente ya esté en trance de fracasar:

- El amante, de M.Duras -lo empecé hoy-
- Sobre la deconstrucción, de J. Culler (por una de esas casualidades, Juan di Natale tradujo en su juventud artículos de este autor), que puede ser el bodrio del verano pero lo voy a leer igual.
- El chico del periódico, de P.Dexter -recomendación paternal, espero no demasiado inflada.
- El arte de la Retórica, de Aristóteles.
- "Investigaciones retóricas" publicadas en Semiotique, varios autores.
- las Geórgicas, de Virgilio, (tengo la prácticamente imposible pretensión de esforzarme y aprovechar la edición bilingüe para revivir mis enterrados latines)
- Posdata para las flores, de M.Vitagliano
- Mil gotas, de César Aira

Eso es lo seguro. Si me da el tiempo, también podría agregarle:

- Murphy, de Beckett -mi tía me la regaló en inglés este invierno
- El 2º tomo de la Recherche... (poco probable, pero deseable)

Todo tendría que ser durante lo que queda de diciembre y enero, ya que en febrero debería venir el seminario al que, por motivos que no comprendo, pareciera que no puedo dejar de aludir.

Pero el otro gran problema del verano no son los libros, sino los blogs. ¿Cuantos blogs es razonable seguir?. Ya tengo 18 feeds en bloglines, y la verdad, hoy actualizaron como la mitad, lo que me agrada sin duda, pero me obliga a dedicarles un buen rato. Y eso no sería nada de no ser porque frecuentemente aparecen otros que también parecen de lo más interesantes. Pero no quiero ir descartando, me daría pena. ¿Qué es lo que se estila?. Por ahora, parece que entre los blogs ajenos y el propio, la posibilidad de un juego de PC para este verano está muy limitada. Quizás a lo sumo en mis vacaciones laborales, pero no sé.

Y por último, un factor económico en relación a la lectura es que decidí no comprarme más libros (luego de ayer) hasta no haberme comprado la guitarra que hace un tiempo vengo deseando: no puede ser que siga gastando en papel cuando tengo tantas hojas apiladas sin leer.

lunes, diciembre 18, 2006

Crónicas Universitarias: pequeña crónica, resumen, entrega de premios, etc.

En algún momento tenía que terminar y finalmente terminó: hoy, luego de haber rendido satisfactoriamente Literatura Argentina I, puedo decir que el año académico ha finalizado para mí, con gran alivio.

Por que en el fondo es lo mismo: la primaria, la secundaria, la universidad, siempre ansiando las vacaciones de verano, que por eso mismo se mantiene como la estación favorita, pese al calor y a los mosquitos.

Sección A: Crónica

Ya hablé en alguna otra ocasión -perdón que no ponga el link, pero no valdría la pena ponerse a buscarlo- sobre la espontanea sociabilidad que se da en la espera antes del final, donde la confluencia en una situación estresante nos hace unirnos con los que, durante el resto del cuatrimestre, quizás eran perfectos desconocidos.

Igualmente no era exactamente mi caso, ya que estaba con Pablo A., quién fue mi compañero durante todo el cuatrimestre, y un par de personas más que conozco al menos un poco. Uno me contó un chisme (bah, chisme) que me gustaría verificar: parece que, hace ya algunos años, Daniel Link les tiraba caramelos a los alumnos que respondían correctamente una pregunta durante los teóricos. Presumo que alguno de los -al menos ocasionales- lectores de este blog puede llegar a saberlo. Por otro lado, sería una pena que no fuese cierto.

Sobre mi final, poco que decir: me tomó Julio Schvartzman y Patricio Fontana, fríos pero corteses y bien dispuestos. Todo bastante breve, efectivo, limpio. Colgué los puntos centrales de mi tema acá. Me quedé esperando a Pablo A., observando como Cristina Iglesias y no sé quién más hacían gestos con las manos (yo estaba sentado a una distancia en que no los escuchaba). Con bastante frecuencia, levantaban ambas manos más o menos a la altura de su torso, y dibujaban en el aire dos curvas cerradas que confluían a la altura del ombligo, marcando un irregular rectángulo que probablemente significaba: redondeá.

Como pequeño premio por mi éxito (admitamos que no muy sorprendente) me compré la edición bilingüe de las Geórgicas de Virgilio editada por Cátedra -estaba entre las ofertas de Biblos- y una novela de Miguel Vitagliano, cuyo nombre es Posdata para las flores.

(Si de casualidad alguien conoce a M.Vitagliano o tiene algún contacto con él, por favor diganle que algunos de sus alumnos SI compramos sus novelas en algún momento de nuestras vidas. Proyecto leerla este verano. Lo de Virgilio, aunque es un texto breve, es más ambicioso, pero que linda edición)


Sección B: Resumen, hechos destacados & premios al mérito.

¿Qué nos deja el largo, tan largo 2006 que académicamente acaba de terminar?,

4 materias: Lit del siglo XX, Gramática Textual, Teoría III y Lit. argentina I. Y dos niveles de idioma (elemental y medio de inglés a distancia). No debo ningún final, lo que no es raro siendo que gram.textual y teoría III eran materias promocionales. En cuanto a notas, sigo sin tener problemas por ahora.

Todos los cuatrimestres curso dos materias, y siempre hay una fuerte y la otra, débil. Las fuertes fueron Lit del siglo XX y Lit. argentina I. Gramática textual, la verdad, estuvo cerca del 0 a la izquierda, pero bueno, tampoco costó ningún -verdaderamente ningún- esfuerzo. Y algo habré aprendido. Teoría III fue una decepción, primero por las clases de Rosa, que ya dije que no me gustaron, luego por la muerte de Rosa, y finalmente porque, aunque las clases de Vitagliano tendían a gustarme, no eran de teoría literaria. Luego de haber cursado teoría I, II y III, sólo en la primera se trataron los temas de la forma en la que me interesaba verlos: a las otras les faltó sistema, demasiada periferia, y al final, la formación sobre los temas centrales en ese aspecto corre sólo por cuenta propia. Aprendí más de teoría literaria en lit. del siglo XX y en Lit. española I que en teoría II y III.

Y el primer premio es para el profesor de teóricos del año. Nominados: Julio Schvartzman, Daniel Link y Miguel Vitagliano. Y el ganador es... Daniel Link. Que se le va a hacer, sus teóricos eran un placer, y aunque lo mismo se puede decir de los otros dos, los temas que trató Link me interesaron significativamente más, y por eso le doy la medalla de oro 2006. Puede ir a mostrársela a los ganadores anteriores (2003: Panesi, 2004: Pégolo, 2005: Funes)

No doy premios a los profesores de prácticos por que son muy suceptibles. Pero mención especial para Inés de Mendonça por su esfuerzo por no perder ni una sola clase, cosa que nunca había visto -salvo quizás en Augusto Trombetta- hasta ahora.

Premio al programa mejor dado: Literatura argentina I, por primera vez en una cursada entraron todos los textos, lo que no deja de ser un mérito. Además, se apreció bien la coherencia de los temas y la visión goblal que rodeaba al programa -cosa que por momentos le faltaba a siglo XX, quizás intencionalmente.

¿El bodrio del año?: Van Dijk, y las clases de Alicia Carrizo - y no tengo nada en contra de ella, pero el tema no ayudaba- sobre Van Dijk. ¿El texto más aburrido del año?: la ciencia del texto, de Van Dijk. Y la película basada en ese libro, con las actuaciones de Sandra Bullock y Keanu Reeves, es un bodrio también. Y la banda musical ni hablar.
Otro bodrio: el constante malestar de Cristina Iglesias frente a los ruidos -a veces auténticamente molestos, a veces no tanto, pero es claro que lo más molesto no eran los ruidos sino la actitud de ella- que solían venir del pasillo del subsuelo, frente a "Boquitas".

¿Situación incómoda del año?: forzar a mi profesora de prácticos de teoría III a rectificar mi nota de parcial.

¿Una buena frase de Calamaro -no puedo asegurar que la mejor- del 2006?: "Cuidado con el yacaré, cuando te acerques al río."

¿Novedad del año?. No hay mucho, pero puedo decir al menos: asistir al encuentro de estudiantes de letras.

Y para terminar, lo que en el 2006 permaneció en estado latente y sin avance alguno fue "el futuro", ya que no hice ningún movimiento para aproximarme a ninguna cátedra, grupo de estudio, publicación, ni ninguna actividad que no sea entregar parciales y monografías.

¿Será el 2007 un año de mayor movimiento en ese sentido?, quizás si, quizás no, en todo caso, tengo el vago proyecto de intentar presentar algo en el próximo encuentro de letras -asumiendo que se va a hacer-, estaría bueno, quizás algo de teoría literaria. Pero no sé, no tengo nada pensado y podrían pasar varias cosas hasta entonces. Queda formulada la posibilidad.

Esta fue, además, la última "crónica universitaria" del 2006; siempre sospeché que dentro de mis "etiquetas", esta debe ser la más aburrida, pero lo cierto es que me entretengo fácilmente escribiéndola, y me va a faltar material para rellenar enero... al menos, si todo sale bien, en febrero ya estaría cursando un seminario de verano, con lo que la espera será corta. Además, tengo un texto relacionado en mente a partir de unas fotos que saqué hoy.

Para aquellos que como yo, ya hayan terminado por el 2006, felices vacaciones. Los que todavía tienen algún examen que dar seguro no están perdiendo el tiempo con un post tan largo que probablemente sólo podrá interesarme a mi, dentro de algunos años.

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domingo, diciembre 17, 2006

Y ya es mañana

Finalmente, mañana, último final del año, últimos esfuerzos académicos y comienzo de unas vacaciones que prometen ser bastante cortas, al menos si logro modificar mis horarios laborales para poder cursar el seminario que va a dar L. Funes en febrero.

Pensaba una lista de lecturas probables o seguras. Quizás mañana lo haga, hoy pienso acostarme temprano. Sólo un título: El amante, de Margeritue Duras, que me regaló mi papá en mi cumpleaños -en Junio- y que me espera en el placard desde entonces.

Y sobretodo el placer de guardar bastante al fondo todos estos libros que hoy me miran desde mi mochila king-size, recordándome que aún no he terminado.

Para mañana una crónica del cómo fue. Y en la semana, la entrega de premios a lo mejor del año académico, con algunas críticas constructivas y muchas otras insignificancias.

The Purple Land, de W.H. Hudson

Borges escribió por lo menos dos textos sobre esta novela: el primero, escrito durante la criollidá pedante de su juventud, lo exalta bárbaramente; el segundo, ya clásico, reconoce al menos que los capítulos finales cansan. Permanece la admiración por esa semi-cita sobre la imposibilidad de estudiar filosofía, ya que en Hudson, la felicidad se interpone.

Pero la felicidad no es una e indivisible. Puede ser el placer agreste del campo abierto, de la vida intensa de un alma excepcional, o puede ser el conservadurismo ideológico del turismo-aventura, que exige la permanencia de lugares lo suficientemente primitivos como para poder vivir una experiencia directa de algún tipo.

En la primera línea, los simpatizantes, encabezados por Martínez Estrada, en su libro (cuyo título es adorablemente tonto: "El mundo maravilloso de Guillermo Enrique Hudson"), dispuesto a pasar por alto las estupideces dichas, por ejemplo, sobre el imperio Inca, para quedarse únicamente con el encantador perfume de la dama de noche, la primrose y la moral inmanente y superior de la belleza natural.

En la segunda, Jean Franco, que llega a considerar que si la escritura de Hudson es interesante, es sólo por su carácter sintomático de la enfermedad imperialista de su ideología arcaizante. Se queja, incluso, de que no proponga una verdadera alternativa al capitalismo mundial, como si tal cosa pudiese entrar dentro del proyecto estético de Hudson.

El paisaje como cifra de armonía, se titula otro trabajo, cuyos temas son parcialmente distintos. La frase es buena, es muy Purple land, en su tensión propia entre maldición y exaltación: el paisaje de la armonía es la consecuencia del pasaje por la guerra, de la sangre derramada, una y otra vez, sin sentido, para mantener intacto el color y sabor agreste de las flores.

Por que no hay un sentido político para la guerra hudsoniana, se agota en su inmanente lucha por la vida, en la excitación de la batalla y en su posible relato. La guerra no es energía en movimiento (como en el Facundo), es mera repetición de lo dado, sostén del arcaísmo que en el resto del mundo, se vió amenazado por el feo pacifisimo de la materia inerte, contable.

Los hombres, las mujeres, son el paisaje también, están ahí, abiertos a la contemplación estética como las flores silvestres se abren al trabajo edificante de la abeja; como relatos posibles para una literatura europea que se agobia, están ahí por que la mirada del extranjero los convirtió en estampa de la tierra.

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sábado, diciembre 16, 2006

Una lectura de verano

Justo, hoy linkillo posteó algo sobre las lecturas de verano; pero lo que más me interesó no eran las condiciones climatológicas, sino su descripción de la forma en que leyó a Proust... yo ya dije por ahí que tengo los primeros 4 tomos de Proust, todavía leí sólo el primero, y no sé, que forma elegiré para avanzar, o que forma me será impuesta.

Una pequeña forma de lecturas veraniegas -mañana voy a escribir más sobre esto- que se autoimpone desde que mi hermano y mi mamá saben hacer Reiki, es el aprovechamiento del tiempo mientras mi abuela lo recibe. Hoy de forma ejemplar, ya que en vez de quedarme esperando en el living, me senté en la terraza -es un departamento chico pero con terraza-, escenario de proliferante vegetación y recuerdos infantiles.

El libro que me llevé esta vez no fue la antología de Rubén Darío, sino una compilación de cosas no muy largas de Cortázar -no sé si eran sólo cuentos- que salió editada por algún diario hace poco tiempo, y que permanece en una mesita siempre a la vista.

No soy, todavía, lector de Cortázar. No leí ninguna de sus novelas, y sólo dos de sus cuentos (Casa tomada, el perseguidor), alguien me dijo que quizás ya perdí la oportunidad. En algún momento, no muy inmediato, tendría que leer Rayuela, si más no sea para haberla leído.

Hoy agarré, entonces, "Historias de Cronopios y Famas", tan famoso, y que en parte era como si ya lo hubiera transitado antes de abrir el libro en esa página. Desde la terraza, mirando hacia arriba, se puede ver otra, emplazada en el edificio de enfrente que es más alto. Sentado acá, esa otra terraza es lo único que se recorta del espacio celestial y es fácil imaginar que da al mar, que es algo así como el último punto de la civilización en muchos kilómetros. Si uno se para, la ilusión se disuelve, y el resto de la ciudad reaparece en el horizonte, como una formación de cangrejos al sol.

A mi derecha hay tres variantes de jazmines (no tengo una foto de la que más me gusta) florecidos, manchas blancas de espuma. En uno, se puede ver un pequeño movimiento, producido por un insecto que aparentemente no vuela. Dejo el libro, y trato de distinguir la familia a la que pertenece.

Es como una abeja, pero no le veo las alas. Está agitado en el tallo de una de las flores. Trato de imaginarme que hace algo, que está polinizando o alguna otra cosa, que está "haciendo rizoma" con el jazmín (alguien tiene que hacerlo), que yo soy el narrador de la recherche... y que corresponde una sútil interpretación sobre los movimientos humanos y la azarosa y casi imposible fertilización del insecto, o que soy W.Hudson y estoy teniendo un momento de elevación e inspiración al contemplar el vigor inacabable de la naturaleza en movimiento. O quizás, soy Kinderman, el célebre detective inventado por W.P.Blatty, experimentando algo parecido a lo quea él le provocaba la habilidad (no institiva) de la avispa cazadora para envenar a su presa en la cantidad justa para que sus hijos puedan devorarla, sin que se pudra.

Pero no sé que hace el bicho, ni siquiera que es, y hasta me pregunto si no debería defender la suave domesticidad del jazmín del país frente a lo que podría ser, también, una relación parasitaria. En ese momento, llega mi hermano para decirme que ya terminaron, y dejo a los placenteros Cronopios en la mesa de donde lo saqué. Ya nos vamos.

Mañana me tengo que acostar temprano, probablemente me limite a escribir una lista de los libros que proyecto leer en este verano, que aspira comenzar cuando me saque el pesado final de encima de una vez.

viernes, diciembre 15, 2006

Dos más


Bueno, hoy en la oficina tuve un pequeño tiempo disponible para scanear los dos dibujos que había hecho en un pequeño tiempo de ayer, en el mismo lugar.

El primero, un dibujo bastante típico, podría pasar, como mucho, por un personaje altamente estilizado para los Thundercats, si les hiciera falta.




Del segundo, me gustaría poder decir que se trata de un intento de llevar al papel un delirio de Burroughs, una máquina de Roussel o una pesadilla de Beckett. Pero es nada más que una versión mecanizada y distorsioanda de un Zerg Hydralisk, una funcional unidad de combate de uno de los juegos a los que más tiempo dediqué en mi (no tan lejana) adolescencia.

Siempre dudo si hago bien o mal en conservar un dibujo, ya que, finalmente, su valor se agota en el momento en que lo damos por terminado. Pero admito que me gusta como quedan escaneados, aún lo que en carne y hueso no significa nada pareciera adquirir un cierto relieve en el monitor.

En fin, no me parece que explicar el texto sea necesario, aunque tampoco lo anterior lo era.





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Transformar el mundo

No sé que necesidad tengo de, esporádicamente, reforzar mi no-se-qué-ser-en-el-mundo con cosas como esta, pero ahí va:

Hoy, ojeando el Clarín virtual en el trabajo, encontré esta nota que me pareció interesante y productiva:

Conducir gente es tan difícil como arrear gatos

Los gatos detestan obedecer ordenes y necesitan que sean respetadas sus idiosincrasias individuales. Para Warren Bennis, con las personas pasa lo mismo. Unos y otros responden más a la interacción que a las órdenes, a la consideración que al despotismo. Como los gatos, la gente puede ser pacientemente convencida, instada y seducida. Este libro, que el autor ha calificado como su mejor trabajo sobre liderazgo, ofrece las pautas para aprender a dirigir individuos hacia el desarrollo de la empresa, la concreción de sus objetivos e incluso la eliminación de los roedores que la amenazan.

(la nota completa, acá)

Es lindo, ¿no?, me imagino que la sección manager en el Clarín ofrece siempre resultados tan sinceros.
Quiero decir, uno puede tener prejuicios contra la gente que estudia administración de empresas, en el fondo, son prejuicios, y no de los peores.
Pero qué se le va a hacer, cuando leo estas cosas, dichas en este tono tan optimista, es como que da ganas de tener dos o tres vidas, para poder practicar el terrorismo en una de ellas. Aunque claro, sería horrorosamente dificil encontrar una justificación no capitalista para el terrorismo.
Mejor sería, entonces, usar esa vida que hipotéticamente nos sobra para el anarco-capitalismo, su forma más pura y despojada.
En algún libro leí que los verdaderos cultores de Satán no creen, verdaderamente, en ritos infernales ni misas negras. El diablo es sólo una figura alegórica para los no-iniciados, que disfraza la auténtica negación. Este pequeño texto no me basta para darme cuenta en que estadío se encuentra su autor.

Pero es obvio que lo que me molesta, más que el terrorismo, el anarco-capitalismo y el satanismo, es la pelotudez, la expansión y difusión de cosas tan pelotudas como la que, para mi regodeo personal, cité al principio de este post.

Fíjense en esto para terminar: en ese mismo sitio, está la frase de Marx (!):

"Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de transformarlo"

Frase que a Jorge Semprún (en La escritura o la vida) le traía más que algunas dudas, y que al verla escrita junto a "Quién se ha robado mi queso" y "Padre rico & Padre pobre", se vuelve realmente tétrica.

jueves, diciembre 14, 2006

Steve Howe



Hace días que vengo olvidándome de postear este video, que me impresionó muchísimo, como suele pasarme con Howe.

Toca con púa y dedos una guitarra de 12 cuerdas.

Lo que me impresiona de Howe, es, además, su capacidad como compositor. HAy cosas que me gustan de J.Satriani o S.Vai, pero la verdad, aún admitiendo que no conozco su "obra completa", nada de lo que he escuchado me ha parecido la mitad de bueno que "mood for a day", "surface tension", o esto mismo que estoy subiendo. Pertence a una categoría de lo musical que experimento como realmente superior -y que corre paralelo, no en contradicción, con lo que me gusta de Fripp.

Circuito

Nada es para siempre, y ciertamente, este circuito dividido en 5 puntos no es la excepción. Es, de hecho, nada más la marca de mis movimientos semanales según los vengo haciendo casi inalteradamente durante los últimos 2 años, y que predeciblemente se verán modificados por la futura mudanza.

Representan: mi casa, la oficina, la casa de mi papá, la casa de mi abuela, Púan y la casa de mi profesor de canto (sin duda el lugar menos importante de todos estos, pero lo incluí porque no deja de ser cierto que voy semanalmente también). Básicamente, Palermo, Recoleta, Caballito y Once.

En el 2003 fuì cadete de la S.A.D.I. durante unos días, llevando invitaciones a laboratorios y hospitales de capital y gran buenos aires. Estuvo bastante bueno, no dejaba de sorprenderme los lugares extraños que ofrece la ciudad a sólo unos metros de distancia de nuestro hábitat. Mi abuelo fue taxista durante muchos años, y aún así decía que hay lugares a los que nunca iba. Yo me preguntaba (sin nada de originalidad), si esos extraños colectivos que me llevaban a pequeñas periferias urbanas seguían existiendo luego de que yo me bajase; haciendo su recorrido inmutable como silenciosos autómatas (cfr. el famoso árbol que se rompe sin ruido en medio del desierto).

Pero esa debe haber sido la única experiencia de recorrido intensivo. Lo normal son estas tajantes lineas azules, que serían casi un cuadrado de no ser por la depresión puanera, único punto que cruza Rivadavia, y que provoca una elasticidad en el borde inferior, como un centro de gravedad alternativo.

Vale aclarar que llamar a esta sección "viajes" es más bien una ironía -y lo escrito anteriormente dentro de esta categoría seguramente también.

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miércoles, diciembre 13, 2006

2.000 años de bostezos


Acá está, finalmente, el árbol de navidad, armado por mi mamá, y gozado por Koshca, la gata madre.

Alguna vez, la punta fue una de esas que unen esferas de distinto tamaño en un eje vertical. Pero era muy pesada y solíamos doblar el cuello de forma tal que imitase una grulla, para darle, de paso, una vaga simbología budista a este hogareño artículo de consumo.

La estrella del año pasado es demasiado pesada. Por eso, mi mamá optó inteligentemente por una mariposa artificial regalada por mi abuela.



Un texto bastante lindo sobre árboles de navidad, con un sistema de evaluación sugerente también articulado con la existencia de felinos, acá.

Opinión Editorial

Dados los pequeños -pero en algún sentido significativos- sucesos que tuvieron lugar estos últimos días en este blog alrededor del affaire Diego B., quiero exponer brevemente las conclusiones que saco del asunto, particularmente respecto a mi propio bloguerismo y sus defectos.

1) Primero que nada, me disculpo una vez más por haber mezclado el nombre de Diego B. con el del otro-profesor que aún permanece anónimo. Aún así, lo que en resumen quería hacer en ese post es mencionar la existencia del blog Schlemihl, y eso por suerte no se ve modificado por mi error.

2) Por otro lado, no deja de ser cierto que cuando Pablo hizo su crítico comentario, yo estuve -siempre lo estoy; un defecto más de Cáncer que se suma a la melancolía retrospectiva- parcialmente de acuerdo, tal como parcialmente lo estuve cuando otros comentaristas (en un episodio lejano) opinaron que mi blog y yo eramos dos de las peores creaciones del universo, en un nivel parejo a la ópera-rock y ese nuevo yogurt con gusto a naranja + durazno que tuve que tirar a la basura. De todas formas, resalto el "parcialmente".

3) Al comentario de Diego B. en el que se defendía del embiste de Pablo -y por probable extensión también de mi vaga aprobación y de mi confusión nominal-, estuve, también, parcialmente de acuerdo. Pero quisiera hacer una salvedad, que me parece válido resaltar: criticar a un profesor no nos hace filisteos, todos lo hacemos, todo el tiempo. Sin duda, somos injustos una buena cantidad de veces, y nosotros lo sabemos. Yo mismo me considero menos crítico -salvo alguna excepción- que la mayoría de la gente. Recuerdo juntarme con algunos compañeros de literatura inglesa a cenar y escuchar entre interesado y sorprendido las nada amables opiniones que corrían sobre la silueta de la profesora de prácticos, su ropa, y claro, todo lo demás. Y eso que sabíamos que era novata. No importa, se critica igual, es lo que se estila.
Y obviamente, por lo menos la gran mayoría de nosotros sabemos que cometemos injusticias y que no es nada fácil dar una clase (por no hablar de vestirse bien y tener una buena silueta). Por citarte un ejemplo reciente: en el post de ayer formulé una pregunta retórica frente a los profesores que hacen preguntas ridiculas en un final: "¿te pagan para romperme las bolas?", ok, no es que yo no sepa que:

a) seguramente no le pagan
b) y si le pagasen sería una miseria
c) no es fácil hacer una pregunta de final que no sea demasiado obvia y general ni excesivamente específica.

...pero igualmente decimos cosas así. Yo me imagino que los profesores, por lo menos cuando eran alumnos, criticaban también. No es realmente para hacerse drama por eso. Al lado de los de la FUBA, que esperan ansiosos alguna ambigüedad politica para poner el nombre del profesor en una pica y decir "TE AGARRAMOS, CERDO"), somos nenes de pecho.
Igual, cabe mencionar que la palabra "lamebotas" está un poco fuera de lugar, tal como el mismo Pablo aclaró recién en un comentario que me gusta.

4) Y así termina esta editorial que iban a ser dos párrafos pero ya saben lo que pasa. Es posible que situaciones más o menos así se repitan, pero al menos podré poner un link a este post y sacármelo de encima. Es claro que yo no pienso censurar comentarios futuros sobre estos temas, y seguramente, voy a seguir mostrándome conciliador hasta que me tope con algo demasiado repugnante. Parte de estas cosas se deben a mi inexperiencia de blogger y a los riesgos -menores, pero al fin- de narrar menundencias académicas.

Finalmente, no puedo pretender que esto les interese a muchos, pero desearía pensar que no ofende a nadie.

saludos,
Mariano (y/o Marcelo) Vilar.

martes, diciembre 12, 2006

Crónicas Universitarias: Recuerdo de finales

(probablemente: un texto largo, monótono, descriptivo y superficial)

La semana que viene, el lunes 18, tengo que dar el final de literatura argentina con el que termino este cuatrimestre. Ese mismo día se celebrará otra no-reunión de los decanos que, espero, no tendrá repercusión alguna en el hecho.

Hace mucho que no doy finales orales clásicos. El otro día tomé conciencia de eso: tanto en el 2005 como en el 2006 hice materias que eran, o con promoción directa, o lo que es más frecuente, con entrega de monografía en vez de examen final oral. Por eso un pequeño racconto de lo que fueron los finales que efectivamente se acoplaban al modelo tradicional puede servirme de refrescada -y de excusa para prolongar las crónicas universitarias, que ya deberían ir terminandose este año.

Mi primer final fue el de Gramática. Recuerdo todo con exceso de detalles: era una mañana fría, corrí para alcanzar el 55 -lo corrí como 6 cuadras, sin motivo aparente porque era temprano-, tenía un jean que se me caía un poco (en esa época todavía usaba jeans de vez en cuando), y estaba muy nervioso.
Ciapuscio terminó de tomarle a un alumno al que le iba evidentemente mal: estuvo como media hora. La cosa no funcionaba. Yo fuí el beneficiario; luego de esta entrevista infructuosa, ví como ella buscaba entre el resto de los alumnos cuál había tenido una buena nota. Yo. Me llamó y bastó que expusiera mi breve trabajo sobre "Lingüística y Poética" de Jakobson para que me pusiera un 9 sin más preguntas. Recuerdo estar muy contento, muy, cuando llamé desde el teléfono público del subsuelo a mi casa.

El segundo fue el de Teoría y Análisis Literario. Recuerdo que estuve alrededor de 9 horas en la facultad esperando que me tomasen. Fuí al parque chacabuco, donde releí "Ante la Ley" de J.Derrida, y en Puán, mantuve esporádicas conversaciones con el preocupado entorno de novatos y no-tanto. Pero estuve solo la mayor parte del día.
Me tomó Topuzian. Yo le tenía miedo, me miraba en silencio -para mí, ofuscado- mientras yo le relataba mi pequeño trabajo sobre los géneros discursivos. Si hoy lo leyera seguro me parecería horrible. No pude recordar que la conexión entre la serie literaria y la social era el "aspecto verbal" (Tinianov), y aún así, me pusieron un 10. Llamativo, quizás en lo demás estuve muy bien; yo sólo recuerdo la cara.
Me hizo una de esas preguntas rídiculas de final que se repetirían en instancias análogas: "el concepto de criminalidad en Arlt". Ni idea, pero me fuí por la tangente con la destreza que las circunstancias requerían y terminé hablando de otra cosa.

El tercero: lingüística. No me tomó Menéndez, eran unos completos desconocidos. Larguísimo, debe haber sido el más largo que hice. Por más que me esfuerce, no hay absolutamente nada particular que recuerde de éste.

Luego Literatura Francesa -no hará falta que mencione acá lo fea que es esa cátedra, cuyas títulares recuerdan a Lita de Lázari, como bien dijo un compañero que veo de vez en cuando. Mi tema no era tan malo: la lectura de algunas escenas sexuales en Balzac y Flaubert, con toques Lukacsianos -aunque nunca me gustó Lukacs. Pero estaba muy nervioso y vacilaba ante la bovina mirada de la adjunta, cuyo nombre piadosamente olvidé. Igual me fue bien. Me hizo una pregunta de esas que se responden con una sola palabra y que demuestran el deseo del profesor de sacarte de encima y pasar al siguiente. La palabra era "Molière".

El quinto y el sexto fueron latín I y II. Unifico para abreviar. Lo hice en la cátedra de la Dr. Caballero del Sastre. Me ocupé de hacerla babear con éxito maquiavélico. Recuerdo que, esperando que me tomaran, una compañera rubia con la que no volví a hablar me decía que los chicos jóvenes siempre tenemos ventaja con las profesoras mayorcitas. Tanto del Sastre como Pégolo quedaron encantadas con mis -en el fondo triviales- comentarios sobre Virgilio y Catulo.

Literatura argentina II fue el séptimo. Dificil, le tenía miedo, el programa era muy amplio, y no había que ir con tema preparado. Me tomó Graciela Speranza (conocida por algunos como "la Grace"). El tema: Saer. Uno de los ayudantes de cátedra me hizo una pregunta todavía más absurda que la arltiana de Topuzian. Era realmente para quejarse; ¿qué te pasa, no me podés hacer una pregunta normal, te pagan para romperme las pelotas?. Igual que con Topuzian me fuí completamente por la tangente y fingieron -en eso hay que reconocerles amabilidad- no darse cuenta.

El último final oral propiamente dicho que dí fue el de Latinoamericana I. Me tomó B.Colombi, que ahora es titular de la cátedra -dicen que este cuatrimestre fue un desastre; cuando yo cursé, con Zubieta, era todo bastante normal. Yo tenía preparado un tema algo intrascendente sobre los prólogos del modernismo. Me hizo una pregunta muy fácil sobre un poema de Sor Juana Inés de la Cruz, del que hice una interpretación totalmente feminista explícitamente robada de... alguien, no sé, pongámosle Octavio Páz. Me fuí con una sensación, no diría de nausea sartreana -porque nunca pude terminar de leer ese libro tan aburrido y demodé-, pero si de vacío y aburrimiento.

Eso es todo. Si tuviera que elegir un final lindo, diría que no está en la lista, ya que fue cuando Leonardo Funes me devolvió mi monografía sobre el Caballero Zifar y los Milagros de nuestra señora con un 10 en la última página. Pero no tanto por la nota, sino porque me preguntó en que area estaba metido, dando a entender que quería saber si me interesaba desarrollarme en el hispanomedievalismo. Aunque lamentablemente no es mi orientación, el recuerdo de su ofrecimiento es sin duda lo mejor que tengo en esta hilación superficial de firmado de libretas.

Ahora, me tomará C.Iglesia o J.Schvartzman. Como profesor me gusta más este último. Siempre se corren rumores cuando se está por dar un final: en esta mesa te matan, ese está haciendo preguntas metafísicas, mirá que ella se impacienta, no le gustó mi tema, está todo bien, etc. El clima de compañerismo espontáneo que se genera entre los sufrientes es de lo más placentero.

Perdonen (alguien, que alguien me perdone) por este texto tan largo sobre nada. Mi padre, entre otros mitos, me inculcó que la cantidad genera eventualmente calidad, y fiel a ese principio, prefiero seguir escribiendo todas las noches pese a todo.