(Montserrat post-rock sinfónico)


domingo, noviembre 08, 2009

Neuronas espejo

Tal como dije en el post de abajo, estuve leyendo divulgación neurocientífica últimamente, por motivos que serían largos de explicar.

El viernes, en el partido de poker posterior al encuentro de narratología, le pregunté a una de las participantes si ya estaban dando algo relacionado con las neuronas espejo en neurolingüística. Me dijo que no. Me consta sin embargo que hay gente en puán investigando el tema. Quizás aparezca en algún programa no dentro de mucho.

En pocas palabras, las neuronas espejo cumplen la función de reproducir dentro de nuestro organismo las acciones o pasiones que observamos en los otros. De forma tal que si yo veo a alguien patear una pelota, internamente mis neuronas procesan ese acontecimiento como si yo estuviera pateando una pelota también (se activan las partes del sistema sensomotor que estarían involucradas si fuera yo quién estuviera pateando la pelota).

Eso es lo básico. Avanzando un poco más, se supone que estas neuronas tienen un rol determinante en la vida social, ya que gracias a ellas cada uno de nosotros puede reproducir internamente los gestos y las actitudes de los otros, y así, entender sus estados de ánimo. Al menos hasta cierto punto. La imagen de arriba, como seguro todos ustedes saben, representa a un viejo villano de DC (cuyo momento de "gloria" fue en la infame Crisis de Tierras Infinitas) cuyo poder consistía en producir empatía a voluntad.

La principal implicación de este descubrimiento, al menos para Marco Iacoboni (el autor del libro que leí, que se llama Las neuronas espejo y fue editado este año), es que permite descartar lo que él llama la "teoría de la teoría", según la cuál la forma en la que nosotros interpretamos a los demás implica una serie de razonamientos deductivos e hipotéticos que inducimos en base a sus acciones. Para Iacoboni, y otros, esto es muy complicado y no se corresponde con lo que llamaríamos nuestra comprensión intuitiva del otro. En cambio, si las hipótesis alrededor de las neuronas espejo son ciertas, la imitación involuntaria e inconsciente de sus acciones dentro de nuestro cerebro nos daría una acceso mucho más espontáneo a las mentes que nos rodean.

Es interesante que el mismo cuento de Poe que le sirvió tanto a Lacan para hablar del sujeto y el significante (por supuesto, me refiero a La carta robada) le sirva igual de bien a Iacoboni. Los más memoriosos recordarán que en ese cuento, Dupin dice que para entender a los demás, lo que hace es imitar sus gestos.

Es raro, para mí, leer divulgación científica. Aunque en cierta medida las novelas de Verne me prepararon un poco, sigue sin ser lo mismo. Verne está lleno de mitos, tanto científicos como providenciales. En cambio el texto de Iacoboni es exactamente lo que uno esperaría: un experimento tras otro, pequeños comentarios supuestamente graciosos -pero sin un ápice de verdadero ingenio-, buenas intenciones, moralina cientificista, escaso manejo del suspenso, y algunas ocasionales conclusiones ideológicas apresuradas. Igual el libro es entretenido, en parte también por sus defectos. Estoy tan acostumbrado a leer textos que hacen del lenguaje un problema que a veces olvido que es posible no hacerlo. Por ejemplo, no hay ninguna ironía o doble sentido cuando Iacoboni aclara: "cabe mencionar que la mayoría de los científicos no consideran que lavar papas constituya prueba fehaciente del aprendizaje por imitación de los monos japoneses". Frases como esas son las que Deleuze-Guattari usan para sus propósitos macabros.

¿Tienen algo que ver las "neuronas espejo" con las "identificaciones imaginarias"?. En algún punto. Voy a seguir escribiendo sobre el tema, aunque las chances de que pueda introducirlo en la agenda de la teoría literaria son nulas, hay algunos aspectos neuropolíticos o neuroideológicos (el primero de estos pseudotérminos es utilizado por Iacoboni, no así el segundo) que merecen cierta atención.

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viernes, noviembre 06, 2009

No es raro que el cartel de la derecha que supuestamente indica lo que estoy leyendo no refleje toda la verdad. Pero nunca estuvo tan lejos como ahora. El supuesto "NADIE" debería ser más bien Legión, de combinaciones confusas pero abundantes. Estoy leyendo mucho estos días.

Por ejemplo, esta semana terminé un libro de divulgación científica llamado Las neuronas espejo, sobre el que escribiré algo -lo que sea, lo que pueda- pronto. Pero además, leí un clásico de la novela gráfica de superhéroes, Kingdom Come, y hoy empecé Batman:Hush. Tuve tiempo de empezarla pese a que el objetivo principal del día era leer y resumir el (famoso, supongo) texto de Barthes "Introducción al análisis estructural del relato" para el grupo de narratología al que pertenezco desde hace muy poco. Para el grupo de siempre, leí el libro de Daniel (aunque todavía me faltan los suplementos griegos), uno de los últimos que nos quedan del Antiguo Testamento.

(la pieza que falta sigue siendo la literatura propiamente dicha, ya llegaré a eso)

pero prefiero dejar el "NADIE" ahí colgado al menos hasta recibirme, me da una sensación de libertad ilusoria

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lunes, noviembre 02, 2009

la potencia de la marca

Dudé unos segundos antes de entrar. Pero me convencí a mí mismo pensando Mariano, has estado en lugares mucho más extraños que un gimnasio.

Usando por primera vez uno de los aparatos, ajustado a peso mosca, quedé unos instantes frente a un chico considerablemente musculoso (pero no estilo patovica-monstruo), que lo manejaba con toda la naturalidad del mundo. Casi como un acto reflejo, pensé ah, pero seguro que no tiene mi promedio.

Cuando ya había pasado un rato ahí adentro me vi en el espejo casi por accidente y no pude evitar recordar al chico de 16 años, flaco, inhábil y letroso que sólo aprobaba educación física (con un 6 o 7) por su asistencia perfecta, y pensé que si ese chico ahora me viera haciendo ejercicio por voluntad propia sacudiría la cabeza como diciendo Mariano, ¿cómo nos traicionaste así?

Alguien de puán (realmente no recuerdo quién) me contó que hacía natación hace varios años y que estaba en buena forma física, por lo que a veces miraba a los otros especímenes del ámbito universitario y se decía a si mismo que podría contra e 70% de ellos. Me pareció un comentario muy bueno. Me pregunto cuantos meses (o años) de gimnasio tengo que hacer para poder decir lo mismo.

El instructor tenía buena onda, correcto, sencillo, breve. Mi compañero de oficina, cuya complexión física no difera mucho de la mía, tuvo una experiencia de gimnasio abortada porque el instructor era una especie de rubio supernazi.

Mi hermano se inscribió en un gimnasio más caro (sale el doble) y más famoso, el Megatlón. El día que fue a inscribirse me dijo que era prácticamente un club gay. El que yo fui no me dio para nada esa impresión.

A la salida me iba a comprar una pepsi como de costumbre pero me dije no... es momento de una gatorade, bebida que apenas si había probado alguna vez, pero evidentemente la potencia de la marca fue mayor.

Esta semana vuelvo, probablemente el miércoles y el viernes. En piano sigo muy complicado con Chopin y en terapia, con los extremos.

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domingo, noviembre 01, 2009

Hace ya un par de semanas que terminé las historietas de Ralph König que me prestó Charly, pero tal como sucede con otras cosas, ya me estoy resignando frente a hecho de que no se me ocurre nada especial que decir al respecto. Lo mismo sucede con las últimas películas que vi (El secreto de sus ojos, Bastardos sin gloria, Sector 9). Como ya he repetido hasta el cansancio, estoy un poco en el limbo, sólo manteniendo un ritmo de lectura por los dos grupos de estudio en los que participo.

En piano, mantengo el ritmo de Brahms, con dificultad (el de Bach y el de Mozart va mejorando).

Y en la semana, planeo anotarme en un gimnasio -quizás mañana mismo- de bajo costo. Por ahora, quiero probar las máquinas. Conste que no lo pienso como un "mantenimiento" físico o algo por el estilo. No. Quiero poder amedrentar a mis enemigos.

Me faltaría un grupo de lectura literaria, ya que parece que eso es algo que no puedo hacer (más) por mi cuenta. En cambio, llega un cargamento -moderado- de comics en la semana.

Ideas propias, ninguna. Estoy practicando un poco más con la tablet, con resultados muy modestos por ahora. Sostengo sin embargo mi proyecto de darle un uso más sistemático dentro de poco.

En la guitarra quiero aprender a hacer esto. Me duele un poco la mano pero de a poco va saliendo.

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jueves, octubre 29, 2009

últimas fotos de la oficina de apolinario figueroa y cucha cucha

No tengo mucho para decir sobre la oficina en la que trabajo desde hace casi 6 años, salvo que pronto vamos a mudarnos a otra no muy distante. Todavía no conozco la nueva, sólo sé que es más grande, y tiene cubículos, con lo que sospecho que será más feo trabajar ahí.

Lo que ven en la primera imagen es Mi Pc, tomada desde mi silla. Es decir, es lo que veo todas las mañanas. Durante mucho tiempo mi fondo de pantalla era un chancho tomando agua del Titicaca (probablemente el mejor fondo de pantalla que haya tenido nunca), pero hasta eso llegó a cansarme.


La segunda foto es de la pequeña cocina, que normalmente está mucho más desordenada. El vaso grande azul es mío. Y aunque no lo crean, esas tazas negras grandes cambian de color cuando se les pone algo caliente, y revelan tras el negro la cara de un oso sonriente con una dentadura perfecta. Varias veces especulé con sacarle fotos al proceso de develamiento del oso, o incluso hacer un video, pero no vale la pena.

Como ya mencioné en algún post anterior, el personal de la oficina ha crecido últimamente gracias al ingreso de pasantes de la Universidad del Salvador. De ahí que en el cuarto de al lado -cuyo escritorio antes estaba reservado para los adornos que le regalaban a mi jefe los médicos de destinos exóticos- ahora hay tres PCs, un poco apretadas, por cierto.

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miércoles, octubre 28, 2009

incluso muy usados

releo el último post más o menos completo sobre mi experiencia psicoanalítica y lo encuentro bastante acertado, aunque el tiempo pasó y ya me siento más seguro sobre algunas cosas,

por ejemplo, ya el asunto de intelectualizar o no-intelectualizar me tiene bastante sin cuidado; la sensación de estar dando un final ya la superé, lo que no significa que haya desistido en la utilización de bibliografía en las sesiones.

(estoy preguntándome en este momento si la bibliografía no es como la frontera de nuestro imperio)

las distintas metáforas se suceden en desorden; si en un principio lo que me preocupaba era sentirme inhumano y fósil, ahora creo haber entendido que se trata, a grandes rasgos, de abandonar toda pretensión estratégica; como decir: no todo en la vida es fatalismo (sólo las cosas que importan)

de mi terapeuta no sé nada, sólo que da clases en un terciario; me parece que no tiene todos los seminarios de Lacan, y que algunos los compró usados, incluso muy usados

su modo favorito: el irónico.

en cuanto a los mecanismos de defensa, ahora estoy intentando cambiar del modelo t-101 y al t-1000, o al Windows 7, lo que venga primero; mi idea de empezar ya con los videojuegos no prosperó, aunque resolví los primeros puzzles del Longest Journey, tengo demasiadas -aunque pequeñas- cosas que hacer en estos días

tenía la esperanza de ir ya como licenciado a la próxima sesión, pero por ahora, Ciordia no me escribió y no sé si ya habrá podido mirar mi monografía

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martes, octubre 27, 2009

escuché tantas veces esto el último mes que no me queda otra que subirlo



ayer mientras hacía tiempo en Zivals vi la Historia de la música occidental de Jay y Grout en una hermosa edición de tapa dura de Alianza. Me dije que si salía cerca de $200 me lo compraba en cuotas. Por supuesto, es mucho más caro.

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