(Montserrat post-rock sinfónico)


viernes, julio 18, 2008

Lo esperado

Esos son los libros que compré o me regalaron en el primer cuatrimestre de este año, aunque no todos -si la mayoría- están relacionados con la cursada. Lamento que el Orlando Furioso de Ariosto sea demasiado caro siquiera para pensarlo, me hubiera gustado verlo en la pila.

Ayer, jueves, las tres profesoras de didáctica que dan el práctico en el que cursé entregaron las notas. Estaban sentadas formando un triángulo, y uno no sabía si pensar en las Gracias, las Parcas o las brujas de Macbeth: lo cierto es que en realidad no eran tan malas. Ninguna de ellas.

El segundo cuatrimestre de didáctica implicará actividades de otro orden, como presenciar una clase en algún secundario y quizás entrevistar a un profesor, algo así. No me parece tan mal. Desde que terminé 5º año (en el 2001), nunca volví a pisar un aula de escuela media.

Igual me sorprende que haya más cosas que aprender en didáctica. Personalmente pienso que mi conocimiento de la materia ya es absoluto.

Hoy, viernes, puán estaba muy tranquila. Esta semana es el primer llamado de julio, al que se presentan pocos. Para Renacimiento éramos 6, yo fuí el 5º en rendir.

La sociabilidad que se despierta en la antesala de los finales es siempre desbordante. Creo que jamá di un final sin hacerme amigo de una o varias personas en el momento, y creo que jamás la relación duró más que ese rato de espera. Hoy, siendo tan pocos, armamos un círculo en el pasillo y comentamos rumores sobre quién era del Opus Dei en la facultad, y escuché algunas hipótesis muy poco creíbles. En fin, fue sólo una de las cosas de las que hablamos. Mientras tanto, Ciordia e Ignacio Rodríguez -quién fue mi profesor de prácticos- iban llamando, y cuando uno entraba, otro salía, siempre con una nota superior a 8.

La situación de final en el 2do llamado de julio es muy distinto, puán está repleto de gente nerviosa y los gropúsculos, aunque igualmente amistosos, suelen estar dominados por distintos grados de paranoia. Los rumores se deslizan a toda velocidad, alguien siempre cuenta que a una amiga de aquel chico le pusieron un 4, y que Zubieta baja notas, y que te hacen preguntan existenciales, etc. En cierto sentido es interesante. Se podría filmar un documental de esos pasillos, pero tendría que durar 15 o 20 minuos, más sería insoportable.

Igual, yo no tengo que dar nada ahora en julio. Y en lo que es finales orales, sólo me faltará defender la monografía para siglo XIX, que pienso entregar esta semana.

Volviendo a Renacimiento, rendí bastante cómodo y tranquilo, sin trabarme, aunque me faltó hacer chistes. El resultado fue el esperado, dadas las circunstancias, las probabilidades de otra cosa eran prácticamente nulas.

Luego de dar un final siempre me da hambre -lo que es lógico, siendo que cuando estoy por darlo se me cierra un poco el estómago, incluso ahora, con años de experiencia-, y me compré una porción de pasta frola ahí enfrente. También, luego de dar un final está bueno caminar, pero la mochila pesaba tanto, y había tanta gente en la calle, que no lo disfruté demasiado.

por cierto: pregunté por el piano (que desapareció del aula 324, como ya dije). parece que lo están arreglando. ¿lo traerán de vuelta?. a lo mejor.

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jueves, julio 17, 2008

Ragamuffin



Falta de tiempo y de espíritu para postear en serio, mañana final de Renacimiento, me tomo el día en el trabajo y quizás paso por parque rivadavia para comprar algún juego no muy adictivo, o no muy largo -o sea, o que me haya aburrido o que lo haya terminado para cuando empiece el 2do cuatrimestre. Mientras tanto, este video de Michael Hedges, creo que es su tema más conocido, pero yo no lo conocía.

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sólo batman podrá salvarnos

Ayer fuí a cenar con unos amigos a una pizzería de Palermo, y me alegró ya no vivir más en Palermo. Volví en el 39, cerca de las 12: tuvo que desviarse en pueyrredón.

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martes, julio 15, 2008

..y siempre es práctico tener un sitio de juegos indie para divertirse módicamente durante un tiempo por lo general demasiado corto

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Siempre es práctico tener uno de estos

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lunes, julio 14, 2008

Una imagen cualquiera

Buscando una imagen cualquiera de la última película (straight-to-DVD) de Futurama (The Beast with a Million Backs) se me ocurrió algo nada original, y que ya había pensado otras veces: la estética de Futurama es muy similar a la de algunos juegos de aventuras gráficas de los '90. Y si le sumamos a eso el hecho de que, como todo el mundo sabe, Futurama está repleto de referencias al universo gamer, uno podría pensar que es el único producto de la industria televisiva-cinematográfica que logra establecer lazos entre ambos mundos sin empobrecerlos.

Sin embargo esto puede relativizarse si tenemos en cuenta que de hecho existe un juego de Futurama (creo que es de consola) al que nunca jugué, porque parece malísimo (vi un trailer), exactamente igual de malo como suelen ser los intentos de trasvasamiento hechos al calor del merchandising.

...cuando las cosas se enfrían un poco, los resultados suelen ser bastante mejores; y quizás por eso las referencias a la cultura del videojuego en Futurama son tan apreciables; porque son paradójicamente retro.

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domingo, julio 13, 2008

Jean-León


Bien, hoy fue un día completamente desperdiciado, podría decirse. Había dos formas de aprovecharlo, como siempre: o desde lo productivo (en este caso avanzar en mi tantas veces mencionado trabajo sobre Petrarca) o desde lo lúdico, pero fallé en ambos aspectos, sensiblemente.

En uno de los pocos momentos en los que de hecho dejé de mirar hacia la pared y me puse a escribir algo, pensé que sería una buena idea buscar imágenes (preferentemente medievales) que representen la historia de Pigmalión, aquel hombre que se enamoró de una estatua, y que logró mediante sacrificios a Venus que esta cobrase vida. La película "maniquí" (1987) era la versión ochentosa de esta historia, quizás la vieron.

Pero lo cierto es que no encontré imágenes medievales del tema en internet, con lo que tendré que conformarme con las que usa Agamben en su libro Estancias.

Sin embargo, buscando encontré esta que ven ahí arriba, que me sedujo instantáneamente. La cantidad de reproducciones digitales que hay me hace suponer que es bastante famosa. Yo no la conocía.

El pintor en cuestión es Jean-Léon Gérôme (1824 – 1904), y la frase introductoria con la que aparece descrito en Wikipedia me resultó curiosamente simpática:

"Jean-Léon Gérôme (May 11, 1824 – January 10, 1904) was a French painter and sculptor in the style now known as Academicism."


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primera vez

Este blog estaba por cumplir 2 años y hasta ahora nunca una polémica. Bueno, en realidad, dudo que esta llegue a serlo, pero Terranova linkeó despectivamente mi post de ayer. El hecho de que cite una frase en la que yo me pregunto si habría que poner a Lenin en vez de a Derrida en Teoría I me da ganas de especificar un poco. Quiero decir que en ningún momento se me cruzó por la cabeza la loca idea de que Derrida tuviera más importancia que Lenin para una comprensión general de la humanidad. Y sin embargo pienso que está bien que se de a Derrida en alguna instancia, ya que también creo que hay aspectos de su forma de encarar los textos que pueden ser rescatados para una interpretación más acertada de ciertos fenómenos literarios. Se supone que de eso trata la teoría literaria, que yo sepa.

En todo caso, la discusión sobre la forma en que se enseña marxismo en puán es pertinente y en ese sentido, muchos artículos de Planta (y también los de Iglesias-Selci en el Interpretador) han buscado formas de utilizar conceptos de Marx para una forma de crítica cultural que, hasta donde yo sé, no tiene representantes en puán (quizás me equivoque), aunque quizás los tenga algún día (y ese será un buen día).

En fin, las posibilidades de que esto escale son mínimas (no soy para nada un espíritu polemista; aunque eso no significa que no crea tener razón), pero en todo caso, de vez en cuando alguien tiene que salir a decir que muchas veces se critica a la academia desde lugares comunes total o parcialmente idiotas.

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viernes, julio 11, 2008

Las trampas de la fe

Esto fue lo que pasó. Hacé pocos días el buen salvaje linkeó elogiosamente esta nota de Hernán Vanoli. No sé nada de Vanoli, aunque escuché mencionar su nombre en varias ocasiones.

El caso es que la nota me resultó en promedio desagradable, pese a tener algunos giros simpáticos. Empieza diciendo obviedades sobre la muerte del intelectual, y tras un recorrido por algunos lugares comunes sobre el academicismo en puán, termina diciendo que nada importa y que tales cosas le caen bien y tales otras, mal.

Ahora, desde que la leí estuve con ganas de criticarla, no tanto por los lugares comunes, sino porque encuentro irritantes las críticas a la academia (o digámoslo más directamente, a puán) desde ese ángulo. El párrafo en cuestión es el siguiente:

"Lo que tenemos hoy, después de varias décadas de masificación y de la explosión de la matrícula de las carreras de sociales y humanidades que viene desde los ochenta y volvió a subir para después de 2001, es una pista de autitos chocadores mucho más grande que la del Italpark, pero mucho menos peligrosa. Los profesores, graduados y estudiantes universitarios entrarían en la categoría de “intelectuales” en un sentido más amplio, que engloba a otros elementos de una cadena semántica que con un poco de investigación cuantitativa podría incluir palabras como “progres”, “burócratas”, o “inoperantes”. Con la fantasía de que se produce conocimiento, acá en la argentina siempre recibimos teoría de segunda mano, y enseguida se forman séquitos de groupies que se adueñan de la franquicia. Supe de un grupo que hacía cosas interesantes pero se terminó desintegrando porque cuando vino Agamben lo invitaron a un asado y no se pusieron de acuerdo en quién iba a pasarle el chimichurri. En la facultad se escriben ponencias, se organizan jornadas, se hacen publicaciones, etc.. Después la gente se reparte las becas y demás dádivas otorgadas por el estado, ONG's o fundaciones privadas, escribe una tesis, a veces pasa una temporada con los pobres (si está de moda) o en alguna universidad extranjera. En última instancia lo que se hace es reproducir la circulación de las únicas retribuciones que proporciona la vida de los docentes e investigadores de las facultades de sociales y humanidades: cierto vago prestigio en capas bien diferenciadas de las clases medias urbanas, la prédica a los conversos como placebo para conciencias torturadas por sus buenas intenciones, y, lo más importante, el acceso a los cuerpos jóvenes de los alumnos (igual que en los talleres literarios). De nuevo, vale la pena acordarse de que toda esta burocracia tiene muy poco que ver con lo que se piensa como el rol de los intelectuales desde Zola: figuras capaces de impugnar a los poderes imperantes gracias a la posición de autonomía adquirida en su campo de producción específico (artístico, científico, etc.). Los intelectuales académicos que circulan en congresos y con un poco de suerte y de contactos en los suplementos culturales se parecen mucho a los literatos chinos de los que habla Weber en sus extraordinarios Ensayos sobre sociología de la religión: una casta muy concentrada en prolongar sus condiciones de existencia, cuya única gracia es la reproducción de rituales y ceremonias que, en vez de agradar a los dioses para que haya una buena cosecha como sucedía durante la dinastía Ming, buscan que sus papers y libros y tesis y revistas produzcan mágicamente una sociedad mejor en plazos casi tan milenarios como los de la China imperial."

Bien, el tema de esto es que contiene algunas frases simpáticas, y no puedo negar que la anécdota -falsa o no- de Agamben está bien. No así el contenido general.

Ahora, bien, correspondería que yo dijera por qué me desagrada. Pero ahí empiezan los problemas. Esto es algo que en general me pasa cuando se critica a la academia por su desconexión con la política. Por poner un ejemplo bien distinto: en la nota de Selci-Keszelman-Mazzoni de la última planta (técnicamente no se puede "comparar" estos artículos porque la nota de planta contiene un montón de datos objetivos e información precisa que nada tiene que ver con el derrape doxológico de Vanoli), se dice lo siguiente sobre la formación universitaria actual:

"Y tal vez una de las causas se pueda buscar en la bibliografía obligatoria del joven estudiante de hoy. Después de leer mil veces que el proletariado ya no existe más, que lo mató el post-fordismo, que hay que devenir multitud, que el campo cultural es irreductible, etc., etc., no es raro que los jóvenes sean inaptos para organizarse y pedir un inocente aumento salarial, pues con ello no sólo están exponiéndose prácticamente ante el patrón, sino también teóricamente ante sus profesores. Lo que les queda, entonces, es la simple lamentación, la solidaridad en el berrido: no son proletarios (porque para ello, han leído, es imprescindible tener la piel negra, usar overol, carecer de modales, desconocer a David Bowie, siendo secundario aquello de “vender la fuerza de trabajo en la sociedad de las mercancías”), y no obstante padecen las miserias de pertenecer a la clase explotada, esa que supuestamente no existe. La teoría cultural, la teoría literaria, la sociología postmarxista, o sea: el nauseabundo sistema de teorías inútiles que reina inmaculado en los centros intelectuales ha logrado producir un trabajador tan calificado como desorientado, tan bilingüe como ignorante, a un tiempo cosmopolita, culto e impolítico. Podría ser hora de perimir las elucubraciones fantasmagóricas (tan caras a catedráticos, periodistas e intelectuales en general) acerca de sí la lengua es o no es política, para pasar a considerar al conjunto humano que realmente trabaja con la lengua, vendiendo su fuerza de trabajo en un contexto de desprotección y anarquía."

Tampoco esto me cayó del todo simpático. En rigor, no creo que sea tan así, aunque bueno, es posible que me equivoque.

¿Por qué?. Primera respuesta obvia: porque quizás soy la persona más academicista que existe sobre la faz de la tierra. Podría ser. Quizás adoro que me digan que tengo que leer y en que orden, la aprobación constante de profesores de todo tipo, y quizás porque fantaseo con una cátedra parecida al grupo de investigación de Dr. House en la que obviamente, el Dr. House sería yo. Podría ser. Siendo así, cualquier crítica que cualquiera le hiciera a la academia sería entendida por mí casi como una agresión personal.

Pero no creo que sea tan así, sinceramente. OK, cualquiera que me conozca un poco sabe que tengo la patología del buen alumno metida hasta los huesos, pero no creo haber perdido toda capacidad de discernimiento entre lo bueno y lo malo, y está claro que puán tiene muchas cosas malas (y no me refiero al mal estado edilicio o a los sueldos de los profesores en este caso). Por citar algún ejemplo rápido, la permanencia excesiva de algunos titulares de cátedra en su puesto, o la ausencia de cátedras alternativas en la enorme mayoría de materias, etc.

Ahora sí, concretando un poco más, lo que le criticaría a la descripción del mecanismo académico de Vanoli puede sonar como ingenuo de mi parte, pero en este momento de mi vida sinceramente lo creo: parece excluir toda posibilidad de amor por el conocimiento. Si yo no creyera en eso, literalmente mi vida no tendría sentido (en cambio, si tendría sentido si no tuviera una libreta universitaria, por ejemplo). Alguno me dirá que toda ese flujo de almas individuales que circula por los pasillos en busca de adscripciones, becas, profesores con tendencias sexuales amplias o lineas de currículum lo han perdido, pero no es lo que yo creo, ni lo que veo. Por lo general veo gente que quiere saber cosas y escribir sobre ellas desde nuevos ángulos. Y si muchas veces funciona con micro-públicos de entendidos, ¿a quién puede sorprenderle?. Son temas específicos que no le interesan a la mayoría de la gente, temas sin duda menos urgentes que el conflicto de los biocombustibles, pero, ¿eso significa acaso que deberíamos tirarlos olímpicamente a la basura?. Yo ahora estoy preparando el final de renacimiento, una instancia no demasiado exigente ni demasiado relevante. Pero me interesa el tema y leer sobre el uso de las imágenes en el siglo XIV me resulta satisfactorio. Si el resultado final me gusta, posiblemente lo presente en alguno de esos congresos tan criticados, este año o el próximo, y será escuchado por 10 o 20 personas semidormidas, y quizás 1 despierta, y tendré una linea más en el currículum y todo eso. No entiendo cuál es el problema. Está bien: le interesa a pocos, no contribuye inmediatamente a mejorar el nivel de vida de la sociedad ¿Y qué?. Al menos, a diferencia de las sexistas propagandas de desodorantes, no la empeoran.

No quiero que se entienda con esto que estoy en contra de la intervención de los "intelectuales" en el campo público y político, obviamente que siempre que se pueda favorecer desde ese lado cualquier tipo de mejoría en la condiciones vitales de algo, aportar una mirada crítica a cualquier cosa, etcétera, todo eso me parece buenísimo y sinceramente admirable. Pero supongo que yo creo en que optar por la vida contemplativa es una posibilidad siempre válida, y que si todo ese sistema burocrático y academicista permite mantener la ilusión de poder sostenerse mediante la relectura y la re-elaboración de la tradición cultural a la que pertenecemos, no es tan malo.

Así que en cuanto a la crítica a la burocracia académica, me parece totalmente superficial, accesoria, y resentida. Una pelotudez, por lo general. En todo caso, habría que especificar más.

Casi nada de esto se aplica a la nota de Selci-Keszelman-Mazzoni, que va por otro lado. Pero tampoco estoy muy de acuerdo con la relación que establecen entre la bibliografía universitaria y la incapacidad de los estudiantes para reclamar aumentos salariales o formar agrupaciones sindicales. Hay carteles de la FUBA diciendo exactamente lo mismo ("fuera terminología postestructuralista!") pegados en el 2do piso de puán. No termino de entender. Los estudiantes de sociología -p.ej mi compañera de oficina- leen a Marx con bastante detenimiento en su carrera. ¿Serán por eso todos luchadores aguerridos?. Carezco de datos numéricos, pero mi hipótesis es que no. Además, Selci-Keszelman-Mazzoni subestiman un poco la bibliografía universitaria actual. He escuchado numerosos profesores en numerosas circunstancias criticar el tipo de textos sobre "la lengua del otro" que ellos critican en su artículo -con todo el derecho. La idea de que pedir un aumento sea "exponerse teóricamente frente a sus profesores" o es una exageración literaria vagamente humorística, o es totalmente incomprensible. ¿Y qué habría que hacer entonces?, ¿barrer a Derrida de Teoría I y cambiarlo por Lenin?. ¿Incluir seminarios de grado de "acción gremial"?. No me cierra. Es indudablemente cierto que algunas áreas de la carrera de Letras no tienen una visión suficientemente crítica de los devaneos retóricos post-estructuralistas, pero tampoco me parece mal que den esos textos en la bibliografía, que por otro lado, no se leen tanto, y son odiados por una buena cantidad de gente, aunque no siempre por los motivos correctos. Creo que el hecho de que muchos de los alumnos que salimos de puán no tengamos una consciencia sindical-gremial-clasista bien definida tiene menos que ver con los textos que nos dan para leer que con aspectos mucho más generales.

Pero todo lo que yo pienso sobre estos temas está bien rotulado como "trampas de la fe". No sé como puedo usar sintagmas como "vida contemplativa". Los ataques que se podrían esgrimir contra esta posición son tan obvios que no me voy a tomar el trabajo de anticiparlos, sólo créanme cuando les digo que soy consciente de muchos de ellos.

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jueves, julio 10, 2008

Arqueología


¿Reconocen estos prehístoricos píxeles?. Posiblemente no. El juego es de 1983, antes de que yo naciera. En caso de que no sea totalmente obvio, la cosa verde ahí es E.T., metido en un agujero, frente a un girasol que acaba de desplegarse por la fuerza de su amor.

1983. Predominio del Atari 2600. "Segunda generación". Más importante aún: año de la crisis de la industria norteamericana de videojuegos. La conexión no es casual, según el interesante artículo de Wikipedia sobre el tema, la crisis fue acelerada en parte por juegos como éste, muy publicitados (explotación de la franquicia spielbergiana) pero muy, muy mal hechos. Aparentemente, en el '83 la producción descontrolada de juegos hechos a las apuradas, sumado a la piratería -especialmente teniendo en cuenta que a diferencia de lo que sucede ahora con las grandes marcas, Atari no tenía control sobre los juegos que se hacían para la consola-, generaron un desbalance entre la oferta y la demanda que destruyó la industria norteamericana y le abrió el camino a los japoneses de Nintendo, entre otros.

Mi experiencia gamer comienza en realidad con la "Tercera Generación", es decir, con el Family Game. Estuve revisitando algunos gracias a la aplicación del Mozilla conocida como "Firenes". Lo malo es que hay que verlos en una pantalla chica, pero fuera de eso es práctico.

Nunca había jugado al Atari 2600 antes. Muchos son juegos incomprensibles, relativamente caóticos, inexplicables como fuentes de entretenimiento. La representación del espacio es a veces tan abstracta que resulta muy confusa. Pero en cierto sentido, E.T., aunque convertido en 6 píxeles verdes con una movilidad prácticamente nula, se detiene frente a la flor como una promesa de lo que vendrá. Creo sinceramente que la experiencia del video juego implica siempre una promesa del futuro, creo incluso que si disfrutábamos esos juegos horribles de Family Game era en parte porque dejaban leer una potencialidad subyacente que otras áreas de la industria cultural sólo pueden añorar. En cada juego se lee todo lo que falta para alcanzar esa promesa de una experiencia realmente abarcadora, la utopía de la ficción: poder vivir otras vidas mejor diseñadas que la nuestra.

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El emulador de Atari 2600 que uso se llama Stella, puede bajarse acá.

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